jueves, 2 de julio de 2026

CAWY Un patrimonio Cubano arrebatado por los Castristas.


En 1959, cuando el régimen de Fidel Castro en Cuba le arrebató todos sus bienes, el señor Vicente Cossío, natural de Camajuaní en Las Villas, tuvo la vista larga de que Miami se convertiría en la capital del exilio. De manera que en esa ciudad consiguió revivir su empresa en ese incipiente mercado.

Cawy había sido en Cuba una firma refresquera muy exitosa que, debido al calor húmedo de la isla, su versión "Lemón Lime" se había convertido en un éxito comercial. Hay quien asegura que superó a la misma Coca Cola. Según los datos que aparecen en la internet, Cawy vio la luz en 1948 y llegó a contar en Cuba con cuatro plantas embotelladoras.

Con la llegada del destructor en jefe y su no menos destructiva revolución, Cossío perdió todo su imperio por lo que se vieron obligados a abandonar el país. Sin embargo, en apenas cuatro años después ya había "vuelto a levantar cabeza" en territorio norteamericano, gracias a la financiación de varios cubanos con recursos financieros. Allí re lanzó sus marcas Jupiña y Materva, sabores que habían sido muy populares en la isla y que sus plantas en Yaguajay, Bayamo, Matanzas y la de Boyeros, en la Habana, elaboraban y distribuían.

La entonces "Cawy Bottling Company of Miami" producía la Rica Naranja-Mandarina, Coco Solo, Malta Cawy y Malta Rica, Cola Champaña, Fruti-Cola y Melón, entre otras marcas que se comercializaron en varias zonas de los Estados Unidos, especialmente en los condados de Broward y Miami-Dade en la Florida. Igual llegó a exportar hacia otros países como Canadá, continente Europeo y varios países de Suramérica. 

Cossío falleció el doce de marzo del 2011 en la ciudad de Miami, a los 83 años de edad y tras sufrir una larga enfermedad. Le sobrevivieron su esposa y sus cuatro hijos. Otro de los competidores que aun permanece en la memoria de los Cubanos fue el famoso refresco "Ironbeer", una creación que data del 1908 y que fue obra del emigrante Leonés (Comunidad autónoma de León, norte de España.) Manuel Rabanal Prieto. Pero esa es una historia para otro día.

Maldita Hemeroteca 

Ultima carta del apóstol José Martí a su hija María Mantilla

New York 1895

Cuando el maestro José Martí llegó a la ciudad de Nueva York el 3 de enero de 1880, se albergó en el hogar de su compañero del presidio político Miguel Fernández Ledesma, sito en el 337 W y la 31 Street. 

Semanas después se mudó para la residencia del matrimonio de Manuel Mantilla y Carmen Miyares, en la 49 E y la 29 Street en Manhattan, a seis cuadras de distancia. Fue aquí donde se torció parte de la historia amorosa, en relación a su matrimonio con doña Carmen Zayas-Bazan. No sabríamos decir con exactitud el numero que alcanzó la actividad literaria de José Martí, pero si lo ultimo. 

Por eso les dejamos la ultima carta escrita a su hija desde cabo haitiano, a donde había llegado el 6 de abril de 1895 con pasaporte falso. Se cree que la escribió mientras se encontraba pernoctando en casa de su amigo Ulpiano Dellundé. De allí salió el día 9 rumbo a la zona oriental de Cuba, llegando el día 11 al sur de Guantánamo por una zona conocida como "Playitas de Cajobabo".
A mi María

--Y mi hijita ¿qué hace, allá en
el Norte, tan lejos? ¿Piensa en la
verdad del mundo, en saber, en
querer, -en saber para poder querer,
-querer con la voluntad, y querer
con el cariño? ¿Se sienta, amorosa,
junto a su madre triste?

--¿Se prepara a la vida, al trabajo
virtuoso e independiente de la
vida, para ser igual o superior
a los que vengan luego, cuando
sea mujer, a hablarle de amores,
-a llevársela a lo desconocido, o
a la desgracia, con el engaño
de unas cuantas palabras
simpáticas, o de una figura
simpática?

--¿Piensa en el trabajo,
libre y virtuoso, para que la
deseen los hombres buenos, para
que la respeten los malos, y
para no tener que vender
la libertad de su corazón y
su hermosura por la mesa y
por el vestido?

--Eso es lo que las mujeres esclavas,
-esclavas por su ignorancia y su
incapacidad de valerse, -llaman
en el mundo «amor». Es grande,
amor; pero no es eso. Yo amo
a mi hijita. Quien no la ame
así, no la ama. Amor es
delicadeza, esperanza fina,
merecimiento, y respeto.

--¿En qué piensa mi hijita? ¿Piensa
en mí?

--Aquí estoy, en Cabo
Haitiano; cuando no debía estar
aquí. Creí no tener modo de
escribirte en mucho tiempo,
y te estoy escribiendo. Hoy
vuelvo a viajar, y te estoy otra
vez diciendo adiós.

--Cuando alguien me es bueno, y bueno
a Cuba, le enseño tu retrato.
Mi anhelo es que vivan muy juntas,
su madre y ustedes, y que pases
por la vida pura y buena.
Espérame, mientras sepas que yo viva.
Conocerás el mundo, antes de darte
a él. Elévate, pensando y trabajando.

--¿Quieres ver como pienso en ti -
en ti y en Carmita?

--Todo me es razón de hablar de ti, el piano
que oigo, el libro que veo, el
periódico que llega. Aquí te
mando en una hoja verde,
el anuncio del periódico francés
a que te suscribió Dellundé.

--El Harper's Young People no lo
leíste, pero no era culpa tuya,
sino del periódico, que traía
cosas muy inventadas, que no
se sienten ni se ven, y más
palabras de las precisas. Este
Petit français es claro y útil.
Léelo, y luego enseñarás.

Enseñar, es crecer.

--Y por el correo te mando dos libros, y
con ellos una tarea, que harás, si
me quieres; y no harás, si no
me quieres.

--Así, cuando esté en pena, sentiré como una mano
en el hombro, o como un cariño en la frente, o como las sonrisas con que me entendías y consolabas;

--y será que estás trabajando en la tarea, pensando
en mí. Un libro es «L'Histoire
Générale», un libro muy corto, donde
está muy bien contada, y en lenguaje
fácil y limpio, toda la historia
del mundo, desde los tiempos más
viejos, hasta lo que piensan e
inventan hoy los hombres.

--Son 180 sus páginas: yo quiero que
tú traduzcas, en invierno o en
verano, una página por día;
pero traducida de modo que
la entiendas, y de que la puedan
entender los demás, porque
mi deseo es que este libro de
historia quede puesto por ti en
buen español, de manera que
se pueda imprimir, como libro
de vender, a la vez que te sirva,
a Carmita y a ti, para entender,
entero y corto el movimiento
del mundo, y poderlo enseñar.

--Tendrás, pues, que traducir
el texto todo, con el resumen
que va al fin de cada
capítulo, y las preguntas que
están al pie de cada página;
pero como éstas son para ayudar
al que lee a recordar
lo que ha leído; y ayudar
al maestro a preguntar, tú
las traducirás de modo que
al pie de cada página escrita
sólo vayan las preguntas que
corresponden a esa página.
El resumen lo traduces
al acabar cada capítulo.

--La traducción ha de ser
natural, para que parezca
como si el libro hubiese
sido escrito en la lengua
a que lo traduces, -que
en eso se conocen las buenas
traducciones. En francés hay
muchas palabras que no son
necesarias en español.

--Se dice, -tú sabes- il est, cuando
no hay él ninguno; sino para
acompañar a es, porque en
francés el verbo no va solo:
y en español, la repetición de
esas palabras de persona,- del
yo y él y nosotros y ellos, - delante
del verbo, ni es necesaria
ni es graciosa.

--Es bueno que al mismo tiempo que
traduzcas, -aunque no por su
puesto a la misma
hora, -leas un libro escrito
en castellano útil y
sencillo, para que tengas en
el oído y en el pensamiento
la lengua en que escribes.

--Yo no recuerdo, entre los que
tú puedes tener a mano,
ningún libro escrito en este
español simple y puro. Yo quise
escribir así en La Edad de Oro;
para que los niños me
entendiesen, y el lenguaje
tuviera sentido y música.
Tal vez debas leer, mientras
estés traduciendo, La Edad de
Oro.

-El francés de «L'Histoire
Générale» es conciso y directo,
como yo quiero que sea el
castellano de tu traducción;
de modo que debes imitarlo
al traducir, y procurar usar
sus mismas palabras, excepto
cuando el modo de
decir francés, cuando la frase
francesa, sea diferente
en castellano.

-Tengo, por ejemplo, en la página 19,
en el párrafo nº 6, esta
frase delante de mí:
«Les Grecs ont les premiers cherché
a se rendre compte des choses
du monde».-Por supuesto que
no puedo traducir la frase así,
palabra por palabra:

-«Los Griegos han los primeros buscado a darse
cuenta de las cosas del mundo», -
porque eso no tiene sentido en
español. Yo traduciría: «Los
griegos fueron los primeros que
trataron de entender las cosas
del mundo.»

--Si digo: «Los griegos
han tratado los primeros», diré
mal, porque no es español eso.
Si sigo diciendo: «de darse
cuenta», digo mal también, por
que eso tampoco es español.
Ve, pues, el cuidado con que
hay que traducir, para que
la traducción pueda
entenderse y resulte elegante,
y para que el libro no
quede, como tantos libros
traducidos, en la misma
lengua extraña en que estaba.

--Y el libro te entretendrá, sobre
todo cuando llegues a los
tiempos en que vivieron
los personajes de que hablan
los versos y las óperas.


Es imposible entender una
ópera bien, -o la romanza de
Hildegonda, por ejemplo, -si
no se conocen los sucesos de
la historia que la ópera
cuenta, y si no se sabe
quién es Hildegonda, y dónde
y cuándo vivió, y qué
hizo. -Tu música no es así,
mi María; sino la música
que entiende y siente.

--Estudia, mi María; -trabaja,
y espérame.


Y cuando tengas bien
traducida «L'Histoire Génerale»,
en letra clara, a renglones iguales
y páginas de buen margen,
nobles y limpias ¿cómo no
habrá quien imprima; -y
venda para ti, venda para
tu casa, -este texto claro
y completo de la historia del
hombre, mejor, y más
atractivo y ameno, que todos los
libros de enseñar historia
que hay en castellano?


La página al día, pues:
mi hijita querida. Aprende
de mí. Tengo la vida a un
lado de la mesa, y la muerte
a otro, y un pueblo a las
espaldas: -y ve cuántas
páginas te escribo.

--El otro libro es para
leer y enseñar: es un libro
de 300 paginas, ayudado
de dibujos, en que está, María
mía, lo mejor -y todo lo cierto
de lo que se sabe de la
naturaleza ahora. Ya tú leíste,
o Carmita leyó antes que tú,
las Cartillas de Appleton. Pues
este libro es mucho mejor, -
más corto, más alegre, más
lleno, de lenguaje más claro,
escrito todo como que se lo
ve.

--Lee el último capítulo, La
Physiologie Végétale, -la vida
de las plantas, y verás que
historia tan poética y tan interesante.
Yo la leo, y la vuelvo a leer, y siempre
me parece nueva. Leo pocos versos,
porque casi todos son artificiales o
exagerados, y dicen en lengua
forzada falsos sentimientos, o
sentimientos sin fuerza ni honradez, mal
copiados de los que los sintieron de
verdad.

--Donde yo encuentro poesía
mayor es en los libros de ciencia,
en la vida del mundo, en el orden del
mundo, en el fondo del mar, en la
verdad y música del árbol, y su fuerza
y amores, en lo alto del cielo, con
sus familias de estrellas, -y en la
unidad del universo, que encierra
tantas cosas diferentes, y es todo uno, y
reposa en la luz de la noche del
trabajo productivo del día.

--Es hermoso, asomarse a un colgadizo,
y ver vivir al mundo: verlo nacer, crecer,
cambiar, mejorar, y aprender en esa
majestad continua el gusto de la verdad,
y el desdén de la riqueza y la soberbia
a que se sacrifica, y lo sacrifica
todo, la gente inferior e inútil. Es
como la elegancia, mi María, que está
en el buen gusto, y no en el costo.

--La elegancia del vestido, -la grande y
verdadera, -está en la altivez y
fortaleza del alma. Un alma honrada,
inteligente y libre, da al cuerpo
más elegancia, y mas poderío a la
mujer, que las modas más ricas
de las tiendas.


Mucha tienda, poca
alma. Quien tiene mucho adentro,
necesita poco afuera. Quien lleva
mucho afuera, tiene poco adentro,
y quiere disimular lo poco.
Quien siente su belleza, la belleza
interior, no busca afuera belleza
prestada: se sabe hermosa, y la
belleza echa luz.

--Procurará mostrarse alegre, y agradable a los
ojos, porque es deber humano
causar placer en vez de pena, y
quien conoce la belleza la
respeta y cuida en los demás
y en sí.


Pero no pondrá en
un jarrón de China un jazmín:
pondrá el jazmín, solo y ligero,
en un cristal de agua clara.
Esa es la elegancia verdadera: que
el vaso no sea más que la flor.
-Y esa naturalidad, y verdadero
modo de vivir, con piedad para
los vanos y pomposos, se aprende
con encanto en la historia de
las criaturas de la tierra.

--Lean tú y Carmita el libro de Paul Bert:
a los dos o tres meses, vuelvan a
leerlo; léanlo otra vez, y ténganlo
cerca siempre, para una página
u otra, en las horas perdidas.


Así sí serán maestras, contando
esos cuentos verdaderos a sus discípulas,
en vez de tanto quebrado
y tanto decimal, y tanto nombre
inútil de cabo y de río, que se
ha de enseñar sobre el mapa
como de casualidad, para ir
a buscar el país de que se
cuenta el cuento, o -donde vivió
el hombre de que habla la
historia.

--Y cuentas, pocas, sobre
la pizarra, y no todos los días.
Que las discípulas amen la
escuela, y aprendan en ella cosas
agradables y útiles.

--Porque ya yo las veo este invierno,
a ti y a Carmita, sentadas en su
escuela, de 9 a 1 del día, trabajando las
dos a la vez, si las niñas son de
edades desiguales, y hay que hacer
dos grupos, o trabajando una
después de otra, con una clase igual
para todas.

--Tú podrías enseñar piano
y lectura, y español tal vez, después
de leerlo un poco más; -y Carmita
una clase nueva de deletreo y
composición a la vez, que sería la
clase de gramática, enseñada toda
en las pizarras, al dictado, y
luego escribiendo lo dictado en el
pizarrón, vigilando porque las
niñas corrijan sus errores,

--Una clase de geografía, que fuese
más geografía física que de
nombres, enseñando como está
hecha la tierra, y lo que
alrededor la ayuda a ser, y de la
otra geografía, las grandes
divisiones, y esas bien, sin mucha
menudencia, ni demasiados detalles yankees.

--Y una clase de ciencias, que sería una
conversación de Carmita, como un
cuento de veras, en el orden en
que está el libro de Paul Bert,
si puede entenderlo bien ya, y
si no, en el que mejor pueda
idear, con lo que sabe de las
cartillas, y la ayuda de lo que
en Paul Bert entienda, y astronomía.

--Para esa clase le ayudarían mucho un libro
de Arabella Buckley, que se
llama «The Fairy-Land of Science»,
y los libros de Johri Lubbock, y
sobre todo dos, «Fruits, Flowers and
Leaves», y «Ants, Bees, and Wasps».

--Imagínate a Carmita contando
a las niñas las amistades de
las abejas y las flores, y las
coqueterías de la flor con la abeja,
y la inteligencia de las hojas,
que duermen y quieren y se
defienden, y las visitas y los viajes de las estrellas,
y las casas de las
hormigas. Libros pocos, y continuo hablar.

--Para historia, tal vez
sean aún muy nuevas las
niñas. Y el viernes, una clase
de muñecas, -de cortar y coser
trajes para muñecas, y repaso
de música, y clase larga de
escritura, y una clase de
dibujo.

--Principien con dos, con
tres, con cuatro niñas. Las demás
vendrán. En cuanto sepan de esa
escuela alegre y útil, y en inglés,
los que tengan en otra escuela
hijos, se los mandan allí: y si
son de nuestra gente, les enseñan
para más halago, en una clase
de lectura explicada - /explicando
el sentido de las palabras/-
el español: no más gramática que esa:
la gramática la va descubriendo el
niño en lo que lee y oye, y esa es la única que le
sirve.

--¿Y si tú te esforzaras,
y pudieras enseñar francés
como te lo enseñé yo a ti,
traduciendo de libros
naturales y agradables? -Si
yo estuviera donde tú no
me pudieras ver, o donde
ya fuera imposible la vuelta,
sería orgullo grande el mío,
y alegría grande, si te viera
desde allí, sentada, con tu
cabecita de luz, entre las
niñas que irían así
saliendo de tu alma, -sentada,
libre del mundo, en el
trabajo independiente.

--Ensáyense en verano: empiecen
en invierno. Pasa, callada,
por entre la gente vanidosa.
Tu alma es tu seda. Envuelve
a tu madre, y mímala, porque
es grande honor haber venido
de esa mujer al mundo.

--Que cuando mires dentro de ti,
y de lo que haces, te encuentres
como la tierra por la
mañana, bañada de luz.
Siéntete limpia y ligera, como
la luz.

--Deja a otras el mundo frívolo: tú vales
más. Sonríe, y pasa. Y si
no me vuelves a ver, haz como
el chiquitín cuando el entierro
de Frank Sorzano: pon un libro,
-el libro que te pido, -
sobre la sepultura. O sobre
tu pecho, porque ahí estaré
enterrado yo si muero donde
no lo sepan los hombres.

--Trabaja.

Un beso. Y espérame.
tu Martí.
Cabo Haitiano, 9 de abril, 1895.


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miércoles, 10 de junio de 2026

Atruena el vocerío: Paddy Ryan vs John L Sullivan y José Martí de testigo

Grabado original de aquel combate entre Paddy Ryan y John Sullivan

En los albores de la era del pugilismo no enguantado, las afirmaciones sobre un campeonato eran difíciles de probar, o al menos sostener, por carecer de registros confiables para garantizar que las peleas de premios pudieran llevarse a cabo y sin la interferencia de la policía. 

Para 1880, desde que Jem Mace unificó los títulos británico y estadounidense en 1870 y luego renunció a su corona para pelear exhibiciones pagas, el boxeo carecía de un campeón de peso pesado reconocido. Fue entonces que un peleador irlandés, Patrick "Paddy" Ryan, emergió como el nuevo rey, tras haber conseguido una victoria.. lea bien ... en 87 asaltos sobre el contendiente Joe Goss. 

Un periódico de Ohio, "The Plain Dealer", resumió su articulo señalado esta pelea como brutal. "Dos objetos de aspecto repulsivo difícil de imaginar, se hicieron profundos cortes y se dañaron los rostros, mientras que labios hinchados y ojos negros evidenciaban la fiereza del combate. Sobre los pechos desnudos y los brazos de los hombres, había manchas de sangre que les daban la apariencia de pintadas salvajes". Sin embargo.... 

Esta vez los periódicos anunciaron que Ryan tendría delante en el cuadrilátero a John L Sullivan para el 7 de Febrero en el Barnes hotel en New Orleans. Como de notorio habrá sido este anuncio, que que no pasó desapercibido para un periodista deportivo como José Martí que, un día como hoy 4 de marzo, redactó una crónica de este combate por encargo para el diario "La Opinión Nacional" Caracas, en Venezuela. 

Un total de 5000 espectadores se dieron cita en aquel ilegal combate, donde Sullivan salió del ring con el campeonato estadounidense de peso pesado bajo su brazo. Fueron 11 rounds solamente los que necesitó el norteamericano para salirse con la suya por la vía del nocao ante el fogoso irlandés, en un pleito donde los rounds solo finalizaban cuando alguno de los dos peleadores cayera al suelo. 

Fue "The Boston Strong Boy", como llamaban a Sullivan, por cierto primer atleta americano que ganó un millón de dólares, quien marcara toda una década como campeón mundial a puño limpio, hasta que en 1892 el californiano Jim Corbett, esta vez con las manos enguantadas con 5 onzas de cuero y un boxeo más novedoso a base de potentes jabs, le derrotara en el round 21 por nocao en el club olímpico de New Orleans. 

Aunque Martí le dio cobertura periodística, se sabe que nunca gustó de este deporte. También le tocó la época del salvajismo de los puños limpios, eso también es verdad, pero está comprobado que el deporte de fistiana no era lo suyo. 

 Aquí un fragmento de aquella crónica: 

 “A poco, ruedan por tierra; llévanlos a su rincón, y báñanles los miembros con menjurjes, embístanse de nuevo, sacúdense sobre el cráneo golpes de maza; suenan los cráneos como yunque herido; mancha la sangre las ropas de Ryan, que cae de rodillas, en tanto que el mozo de Boston, saltando alegre y sonriendo, se vuelve a su ‘esquina’. 

Atruena el vocerío, álzase Ryan tambaleando; le embiste Sullivan riendo; ásense de los cuellos y estrújanse los rostros; van tropezando a caer sobre las cuerdas; nueve veces se atacan; nueve veces se hieren; ya se arrastra el gigante, ya no le sustentan en pie sus zapatos espigados, ya cae exánime de un golpe en el cuello, y al verlo sin sentido, echa al aire la esponja, en señal de derrota, su segundo”. 

Puntos de vista. // Fuente: Boxiana thefightcity / varias notas de Internet.

José Martí vivió y estudió fugazmente en Marianao


Sabemos que José Julián Martí Pérez nació en el No. 41 de la calle Paula, en La Habana, el 28 de enero de 1853, pero lo que quizás no es muy conocido son los distintos lugares donde residió en la capital, entre ellos en barrio de Marianao. Fue la época en que era alumno de la academia de bellas artes San Alejandro, aunque no por mucho tiempo.

El 15 de septiembre de 1867 Martí matricula en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, y en la clase de Dibujo Elemental en la Escuela Profesional de Pintura y Escultura, más conocida como la escuela "San Alejandro", la más antigua de Hispanoamérica según dicen. 

A Marianao llega alrededor del mes de julio - septiembre, aunque no se muda del todo con sus padres, sino que se queda viviendo en casa de un amigo y compañero de estudios. Ese mismo año la familia se muda para una casa situada en la calle San José No 6, entre Gervasio y Escobar.

En marzo de 1867 viven en la calle Peñalver 53, donde al parecer radican hasta que la familia se vuelve a mudar. Vivió en casa de su maestro y la familia Martí se quedó en Marianao, donde siendo apenas un adolescente se trasladaba los domingos. Luego, en 1868, se marchan a residir en la calle Prado No. 88 

EL 3 de enero de 1869 su padre es destinado al barrio Cruz Verde, en Guanabacoa, y es allí cuando el 4 de octubre de ese año sucede el encontronazo de Valdés Domínguez y una escuadra de voluntarios del Primer Batallón que pasaba por la calle Industrias No. 122. De la vivienda se escucharon risas y los voluntarios se lo tomaron como una provocación.

Regresan en la noche y someten la casa a un minucioso registro. Entre la correspondencia encuentran una carta dirigida a su compañero de aula Carlos de Castro y Castro, firmada también por Fermín Valdés Domínguez, donde este le reprochaba haberse alistado como voluntario en el ejército español para combatir a los independentista. Se puede leer lo siguiente: 

¿"Has soñado tú alguna vez con la gloria de los apóstatas? ¿Sabes tú cómo se castigaba en la antigüedad la apostasía? Esperamos que un discípulo del Sr. Rafael María de Mendive no ha de dejar sin contestación esta carta".

Su detención se produce el 17 de septiembre de 1879, cuando residía en la calle Amistad No 42, entre Neptuno y Concordia. Esta fue la ultima residencia de Martí en la Habana. Todo lo demás fue en Oriente y sobre todo en el extranjero donde vivió más tiempo que en Cuba. 

Por tal razón, el 21 de octubre de 1869 Martí ingresa en la Cárcel Nacional acusado de infidencia y, el 4 de marzo de 1870, fue condenado a seis años de prisión, posteriormente conmutada por el destierro a Isla de Pinos, lugar al que llega el 13 de octubre. El 18 de diciembre sale hacia La Habana y el 15 de enero de 1871, por gestiones realizadas por sus padres, logró ser deportado a España. 

Allá comienza a cursar estudios en las universidades de Madrid y después en la de Zaragoza, donde se gradúa al fin de Licenciado en Derecho Civil y en Filosofía y Letras. Por tanto podemos concluir que José Martí residió en las siguientes direcciones, según reza en "Inmuebles habaneros vinculados a Martí", de Rolando Aniceto.

Lista de casas de Martí en La Habana
  • 1856 calle de La Merced # 40
  • 1856 calle Ángeles # 56
  • Mediados de 1857. Salida para España
  • junio de 1859 calle Industria # 32
  • 1862 calle Jesús Peregrino
  • septiembre de 1866 Refugio 11
  • marzo de 1867 calle Peñalver # 53
  • 1868, alrededor del mes de septiembre, casa de mendive, mientras su familia vive en Marianao
  • 1868 octubre noviembre calle San José # 6 entre Gervasio y Escobar
  • Marzo de 1869, barrio Cruz Verde, Guanabacoa.
  • Octubre de 1869 calle San Rafael # 55
  • Octubre de 1869 Ingresa en la prisión
  • 31 de agosto de 1878 regresa a La Habana y se radica en la calle Tulipán # 32, donde nace Jose Francisco el 22 de noviembre
  • enero de 1879 reside con su familia en la calle Industria # 115
  • Septiembre 17 1879 detenido en su residencia de la calle Amistad # 42 entre Neptuno y Concordia

José Martí: Tres historias, tres imágenes


El contenido gráfico sobre el Apóstol es muy poco conocido. Según Gonzalo de Quesada Miranda, albacea literario de nuestro héroe nacional y máximo responsable del texto "La Iconografía Martiana" — del que partió Trujillo Fonseca para conformar su libro -, solo existen 42 fotografías tomadas en vida, un retrato al óleo y unos pocos hechos a lápiz o plumilla.

Tres historias inéditas relacionadas con la vida e imagen del Apóstol, fueron reveladas en ese libro "Iconografía José Martí", publicado por la editorial Letras Cubanas en 2019 bajo la firma del Doctor en Ciencias Históricas Josep Pascual Trujillo Fonseca, vicepresidente de la Sociedad Cultural José Martí, en La Habana.

La primera de las anécdotas expuestas, muy curiosa además, hace referencia a la reconstrucción de la imagen del Maestro, realizada por Jorge Chinique y Luis Rodríguez (Noa) en 1996, en la cual eliminaron digitalmente el bigote para mostrar cómo pudo ser el rostro de Martí en sus últimos meses de vida, de haber sido cierta la hipótesis de que se tuvo que afeitar por razones de seguridad.



Para aquel arreglo, fue escogido como base un retrato suyo de julio de 1894, tomado en México por Manuel Torres, miembro de la Sociedad Francesa de Fotografía. A decir de Gonzalo de Quesada Aróstegui, uno de los más cercanos y eficientes colaboradores, ese retrato constituye el mejor del Maestro.

A propósito de ese detalle, llama la atención que Martí refiriera en su diario haber visitado la barbería el 3 de marzo de 1895 en Cabo Haitiano, y el 6 de marzo del mismo año en Montecristi. Esto resulta extraño debido a la proximidad de las fechas. Sería razonable si hubiera ido con el objetivo de afeitarse de forma inusual y no como solía hacerlo él mismo.

La segunda curioso se basa en lo que refirió Trujillo Fonseca, cuando en el acta de defunción de Martí se empleó la frase «bigote fino y poco poblado», para describir el grado de putrefacción del cadáver. Sin embargo en la foto de Higinio Martínez, publicada en la prensa el 27 de mayo de 1895, se podían apreciar vellos de diferentes tamaños sobre el labio superior del cuerpo aunque en su investigación, Martínez reveló que el origen real del exceso de cabello se debía a que una parte había sido tomada de la melena para disimular la descomposición de esa zona.

La tercera fue relacionada a una de las imágenes más reveladoras e inéditas del Apóstol, la primera foto que se tomó junto a su hijo donde aparentemente sonríe. 

Sin embargo la sonrisa en su rostro no era tal, más bien se debía a la inclinación de la cámara. En esa foto Martí aparece sentado en el suelo con las piernas cruzadas, y al enfocar el rostro desde la parte superior las facciones de la cara parecían más marcadas, pero no expresaba felicidad.

Esta idea surgió como una simple suposición, mas fue comprobada a través de un estudio fotográfico en el que analizaron los ángulos de inclinación. Alejandro Herrera Moreno, investigador martiano de la "Fundación Cultural Enrique Loynaz" de República Dominicana, corroboró el desagrado sentido por el Maestro hacia la imagen publicada en el Periódico Patria el 9 de julio de 1892.

Martí, creó el periódico Patria en Nueva York el 14 de marzo de 1892, hace 131 años. Herrera afirmó que Martí, por petición del fotógrafo, mantenía una pose «poco convencional». El Héroe de Dos Ríos consideró petulante la posición seleccionada y así lo manifestó en la carta enviada con fecha del 13 de julio de 1892 a Gonzalo de Quesada Aróstegui desde Cayo Hueso. Pese a todo, fue bien acogida por los adeptos del Apóstol quienes la recortaban del diario y la ponían en sus casas junto a sus pocas fotos familiares.

Por Penélope Orozco Ortega / Tomado de Informe Fracto.

José Martí y Carmen Zayas Bazán: Una vida de incongruencias políticas, celos e infidelidades

New York 1890

En 1881 José Martí se fue a Caracas. Ya sabemos que se pasó más tiempo fuera de Cuba que dentro literalmente.

Había fracasado la guerra de los diez años en Cuba y le dio por Venezuela. Su esposa Carmen Zayas Bazán, entonces en Brooklyn, New York, se lo reprocha y le dice que está interponiendo causas ajenas a su obligación como esposo y padre. Martí había asistido al bautizo de María Mantilla, la hija de la casera de la pensión en esa ciudad en calidad de padrino, y luego había partido hacia Venezuela.

Carmen, incluso, le dice que se volverá a Cuba con su hijo José Francisco si persiste en su empeño Venezolano. Ante un pedido de reunirse allí en Caracas, la doña se resiste a ir a un lugar donde nada le ataba. Entonces le escribe una carta donde lo más chiquito que le dice es cobarde:

"Mucho más que tú tienen méritos esos hombres que lucharon y que hoy se rinden, no a un gobierno que combatieron sino a las necesidades de sus hijos no satisfechas… Sacrificar a todos y cantar purezas lejos del contagio, olvidando cuanto hay de más sagrado en la tierra, y más serio en la vida, ni es valor ni así se cumple con el deber".

Al final el dictador Antonio Guzmán Blanco lo expulsa de Venezuela, en momentos en que Martí había comenzado a escribir su famoso libro "La Edad de Oro". ¿Quién no recuerda esto?...“Cuentan que un viajero llegó un día a Caracas al anochecer, y sin sacudirse el polvo del camino, no preguntó dónde se comía ni se dormía, sino cómo se iba adonde estaba la estatua de Bolívar”.(;Fragmento del capítulo "Tres Héroes"de la edad de oro.)

Fueron seis meses los que estuvo en Venezuela. Fue allí donde en una carta a su amigo Teodoro Aldrey le escribe esta frase que conocimos muy bien en Cuba: "De américa soy hijo y a ella me debo". Martí había fundado una revista en Caracas que, en apenas su segunda publicación se buscó un problema.

Se la dedicó al intelectual Cecilio Acosta, lo que provocó la ira del presidente Guzmán Blanco que le echó del país. Tuvo que salir de inmediato, al punto que le pilló sin dinero y para comprar el pasaje del barco le tuvo que pedir un préstamo al medico y escrito venezolano Belisario Rojas Espaillat.

A su regreso Martí y Carmen consiguieron vivir un tiempo juntos en New York, pero al final ella decide regresarse a Cuba. Lo pudo hacer gracias a gestiones que hizo con el cónsul español en New York. Recuerde que en esos años una mujer no podía tener pasaporte si no lo aprobaba el marido, pero este cónsul se pasó ese impedimento "por la vaina de su espada".

En en agosto de 1891, Carmen pone rumbo al Camagüey con un pasaporte español. Además de la incongruencia de ideas y cansada ya del independentismo de su marido, algo debió notar la doña que no esperó un día más allí. De hecho en una carta le escribe esto: "Es cierto que desde que te vi te amé, pero también es cierto que desde que te conozco no he tenido un día de calma, pues los celos me matan…".

Cuando el señor Mantilla fallece, Martí y Carmen Miyares ven al fin la posibilidad de vivir su romance en paz, y eso hace el apóstol hasta que en dos Ríos encuentra la muerte en 1895. Pero antes de eso, vivieron felices en New York con la pequeña María Mantilla; y el hecho de apadrinarla fue la manera que encontró la Miyares para disimular su verdadero padre.

La familia es la patria, aunque Martí lo entendiera de otro modo

Rue Rivoli, lugar donde residió Martí estando en París.

Decía más o menos George Orwell en su novela "Nineteen Eighty-Four" (1984) de 1949, que los deberes con el estado terminan rompiendo los lazos familiares y con ellos el debilitamiento de las personas. Incluso los políticos se valen de eso para tener a la gente más pendiente de ellos que de sus propias familias y para que acudan a guerras donde sus hijos no irán.

Y teniendo en cuenta esto, pensamos que José Martí habrá sido un gran patriota, pero a su vez un pésimo padre de familia. Puede que pensando así estemos equivocados tratándose de quien es, probablemente sí, pero a nuestro modo de ver un patriota es aquel que lucha en primera instancia por su familia. Honrar a la familia, tus hijos, tus padres por encima de todas las cosas, eso es ser un verdadero patriota. 

De hecho la relación social de cada individuo es lo que da sentido a la constitución de un país. Y no decimos con esto que al llamado de la patria no se acuda, pero las guerras no duran toda la vida, la familia sí. Martí se pasó toda la suya en el extranjero, lo disfrutaba, y no siempre era por la patria. A otro con esa milonga.

Cuando el Ejército Libertador decidió alzarse en armas por tercera ocasión en otoño de 1895, España contaba con 96.000 soldados listos para repeler a los mambises, y entre 20 mil y 30 mil cubanos que trabajaban en milicias urbanas como bomberos o guerrilleros.

Durante los tres años que duró esa guerra, España efectuó el segundo mayor desplazamiento de soldados de la historia, tras el protagonizado por Estados Unidos en el desembarco de Normandía durante la Segunda Guerra Mundial . En total fueron 200.000 soldados españoles para enfrentarse a casi 40.000 del Ejército libertador.

Cuarenta años antes de que esto sucediera, en Puerto Príncipe, actual Camagüey, nació María del Carmen de Zayas-Bazán e Hidalgo el 29 de mayo de 1853. Era la tercera hija del matrimonio compuesto por el camagüeyano Francisco de Zayas-Bazán y Varona y la cienfueguera Isabel María Hidalgo y Cabanillas.

Este señor, que era abogado y propietario del Ingenio Monte Grande en la jurisdicción de Puerto Príncipe, era un autonomista con lo cual estaba en contra de la lucha armada. Tuvieron otras 5 hijas, Rosa del Carmen, Isabel Amalia, María Amalia, María de los Ángeles y María Merced; y cuatro varones, Francisco, José María, Francisco Xavier y José Ramón. 

En 1869, recién comenzada la Guerra de los Diez Años, estableció contacto con el Comandante insurrecto Francisco Arredondo y Miranda con la idea de aconsejarle que abandonara las armas. Arredondo, que en su intransigencia le llevó a oponerse a la paz del Zanjón, le hizo arrestar de inmediato y, como castigo, hizo que la escolta que lo debía conducir hasta Sibanicú estuviera integrada por soldados de la raza negra.

Para nadie es secreto que el racismo imperaba en Cuba en aquellos años, y mucho después también. Por cierto terminada la guerra, este coronel Arredondo recopiló el índice de nacimientos y defunciones de todos los patriotas cubanos y extranjeros que lucharon por la independencia de Cuba entre los años 1851-1898. Ese libro vale lo que pesa en oro.

Carmen y su hijo José Francisco "El Ismaelillo"

En fin, que en este ambiente familiar creció la niña Carmen y como es lógico, con el tiempo, vieron muy mal su romance con un "traidor a España" como José Martí y Pérez, al que conoció en Mexico en febrero de 1875. Por esos años el viudo don Francisco y sus hijas Isabel y Rosa se habían establecido en México, y a través del marido mexicano de Rosa, fue que Martí y Carmen se conocieron. 

Habían pasado 7 años de que un 10 de octubre Carlos Manuel de Céspedes, en su pequeño ingenio "La Demajagua" en Bayamo, le diera la libertad a sus treinta esclavos y diera comienzo anticipado a la Guerra de los Diez Años, y un mes después Ignacio Agramonte hizo lo miso pero en Puerto Príncipe. 

Un conflicto que se centró en tres provincias, las Villas, Camagüey y Oriente, donde miles de familias lo perdieron todo en un intento de los rebeldes por destruir la economía española. De ahí que don Francisco se tuviera que marchar de Cuba, además de que ya estaba marcado como "pro español". Muchísimos Cubanos de bien tuvieron que marchar al extranjero por esta misma causa.

Martí y Carmen se casaron en la Catedral de México el 20 de diciembre de 1877, y para entonces ambos tenían 24 años de edad. Se fueron a vivir a Guatemala hasta julio del 1878 y, gracias que ya en Cuba se había acabado la guerra con la firma de los mambises de la paz del Zanjón, Martí pudo regresar a la patria junto a su, hasta entonces, amada esposa.  

Gracias a esto, el niño José Francisco Martí y Zayas-Bazán nació en La Habana el 22 de noviembre de 1878. A pesar de la supuesta paz lograda por el general Arsenio Martínez Campos, Cuba se mantenía bajo un clima hostil hacia todo aquel que había manifestado oposición a la corona, dígase José Martí en este caso.

En ese clima a Martí se le ocurre la "brillante idea" de volver a conspirar contra el régimen. Como consecuencia, en 1879 es deportado a España de nuevo, dejando a su familia en una situación precaria, por lo que Carmen se vio obligada a marchar a Camagüey a casa del padre. 

Por otro lado Martí pasa de España a Francia, previo a seguir viaje a New York. Se la estaba pasando en grande en un París que le puso la cabeza como un bombo. Así le escribe a su amigo Miguel F Viondi : (En el libro "Cartas de amistad de José Martí" , ver pag 54)

"El día 18 de diciembre conocí a Sara Bernhardt en la fiesta del hipódromo de París. Desde el 3 de enero ando por estas limpias calles con un invierno que parece primavera, con las carnes sanas y los huesos fuertes, pero con el corazón muy bien - y muy en lo hondo - herido por la mano más blanca que he calentado con la mía". Para entonces Martí vivía en la calle Rivoli en París.

Se deduce que tuvo un romance con ella, pues la señora le invitaba casi a diario a sus tertulias, Sobre ella Martí escribió para el "The Sun" de Nueva York: “....Es el símbolo de la energía triunfante. Una pobre mujer que se ha abierto tanto paso en el mundo debe ser una gran mujer. Sarah es flexible, fina, esbelta… su cuerpo está lleno de gracia y de abandono; cuando el demonio se apodera de él está lleno de fuerza y de nobleza. 

Sara Bernhardt

Su cara, aunque femenina, respira una bella fiereza; aunque bien parecida no lleva impresa la belleza, sino la resolución… Sarah se peina muy sencillamente. Ama la talla larga, y los vestidos que se arrastran por tierra. Sus ojos están plenos de fiebre. Ella hará lo que desea: tiene algo del primer Buonaparte; ella finge el desdén, aunque su alma está llena de amistad y franqueza porque lo cree necesario para ser respetada. 

¿De dónde viene? ¡De la pobreza! ¿Adónde va? ¡A la gloria!. Sabe amar sin duda pero no se ocupa de esos asuntos demasiados femeninos; es esa alma soberbia, soñadora de todas las alturas, alma de águila superioridad irresistible la que nos hace bajar la cabeza”.

Vamos, que se lo pasó en grande en su breve estancia en París. 

No obstante, y a través de este Viondi, Martí le manda dinero a Carmen para que se venga a Nueva York con el niño. Carmen accede y el 3 de marzo de 1880 se vuelven a reunir en aquella ciudad. Sin embargo, ya el matrimonio estaba herido de muerte, pero no de amor, por la cabrona política. Lo deja claro en una misiva a su otro amigo Manuel Mercado: 

"Carmen no comparte mi devoción a mis tareas de hoy, pero compensa estas pequeñas injusticias con su cariño siempre tierno y con una exquisita consagración a esta delicada criatura que nuestra buena fortuna nos dio por hijo. La regaño porque ha dejado de ser mi mujer para ser su madre…". 

A Martí la política lo tiene obnubilado, a tal extremo que no es capaz de entender la necesidad que tiene Carmen de formar un hogar estable y tranquilo. El sigue a lo suyo, le da lo mismo, y mientras asumía la presidencia del comité cubano de Nueva York, su trabajo en el periódico apenas le da para cubrir gastos. Cansada de lo mismo, Carmen decide volver a Cuba con su hijo, apenas ocho meses después de haberse reunido.

Encima se encuentra que en Puerto Príncipe su hermana María Amalia se ha casado con el coronel español Leopoldo Barrios y Carrión, y la veían como una carga familiar. Carmen le pide al padre la parte correspondiente de la herencia de su difunta madre y este, ofendido, apenas le da 40 pesos por lo que se ve forzada a irse a vivir con sus tías Isabelita y Carmen. 

Y no solo recibió el desprecio de su familia, también la de Martí le obsequió el suyo. En una carta a Martí le dice.. "... Me llevo la triste convicción de que tu familia no me querrá jamás; al niño sí lo quieren. Tengo sed de cariño, de ver solícitas a esas gentes que me quieren todavía viviendo y llorando conmigo. ¿Cuándo verás a tu hijo?".

Martí con su hija María Mantilla. 

En 1881 Martí se va Caracas, Venezuela, que en ese momento estaba bajo el mando del dictador Antonio Guzmán Blanco. Carmen se entera y no solo se resiste a viajar a Caracas, es que en una carta lo menos que le dice es cobarde: 

".... Mucho más méritos que tú tienen esos hombres que lucharon y que hoy se rinden, no a un gobierno que combatieron sino a las necesidades de sus hijos no satisfechas… Sacrificar a todos y cantar purezas lejos del contagio, olvidando cuanto hay de más sagrado en la tierra, y más serio en la vida, ni es valor ni así se cumple con el deber".

Y este le responde ...

"... Me dices que vaya; ¡si por morir al llegar, daría la vida!. No tengo, pues, que violentarme para ir; sino para no ir. Si lo entiendes, está bien. Si no, qué he de hacer yo? Que no lo estimas, ya lo sé. Pero no he de cometer la injusticia de pedirte que estimes una grandeza meramente espiritual, secreta e improductiva".

En 1882 Martí alquila una pequeña casa en Brooklyn y, aunque volvieron a reunirse, ya no era lo mismo. Corría el año 1891 y habían pasado seis sin verse. Encima Martí mantenía una relación adúltera con otra Carmen, pero de apellido Miyares, y a escondidas de su propio esposo. Este fragmento lo dice todo: 

"Es cierto que desde que te vi te amé, pero también es cierto que desde que te conozco no he tenido un día de calma, pues los celos me matan…". La ultima vez que se vieron fue en 1891. 

A la muerte de José Martí en Dos Ríos en 1895, Carmen viaja a New York a recoger todas sus pertenencias y se encuentra que Gonzalo de Quesada y Aróstegui, quien fuera después embajador cubano en esa ciudad, se las había entregado todas a la otra Carmen, a Miyares, incluso los cuadros y todos sus documentos. 

Todos los relatos históricos concuerdan que Martí estaba viviendo como huésped de los Mantilla en febrero de 1880 y allí comenzó su relación con esta casera, aunque el censo federal de Nueva York del 8 de junio de 1880, demuestra que para la fecha en que nace la niña, ya Martí se alojaba en la casa de huéspedes de Henry C. Beers, en el 345 Fourth Avenue de Manhattan, algo lejos de la familia Mantilla

El hogar de los Beers era más amplio, ya que allí residían ocho miembros de la familia, nueve huéspedes, y dos sirvientas. No obstante a la muerte del señor Mantilla, Martí regresa con Carmita Miyares a vivir su romance en paz. Ya no hacía falta esconder la paternidad de la niña aparentando ser su padrino. 

Foto de Carmen Mantilla publicada por la revista Bohemia en 1953

De la muerte de Martí se enteró Mantilla por la noticia aparecida en el periódico New York Herald. En una carta escrita a su amiga Irene Pinto el 19 de junio de 1895 le dice: 

«Figúrate que será de mi vida sin Martí, el afecto más grande de mi vida, toda la felicidad se ha ido con él: ya para mí el sol se eclipsó y viviré en eterna tiniebla. Martí se había fundido en nuestras almas de tal manera, que a pesar de todas nuestras desgracias, éramos criaturas felices por el cariño tan grande y desinteresado que nos teníamos.»

Carmen Mantilla falleció por una neumonía el 17 de abril de 1925, y fue inhumada en el cementerio Woodlawn, en el Bronx, donde posteriormente la acompañaron sus dos hijos. Nunca llegó a ser ciudadana americana. Diez años después, esa niña de la foto, madre del actor cubano César Romero, le confesó a su hijo en una carta de nueve páginas y fechada el 9 de Febrero de 1935, que José Martí era su abuelo.

....“Yo quiero que sepas querido, que Martí era mi padre y yo quiero que tú te sientas orgulloso de eso. Algún día, hablaremos mucho sobre esto, pero claro, esto es solamente para tu conocimiento y no para darle publicidad. Este es mi secreto y tu padre lo sabe".

Años después, y esto lo sabrán en Cuba muy pocas personas, quizás los que estén vinculados o estudiosos del Maestro, que las bisnietas de Martí, Victoria y Margarita, en un viaje que hicieron a la Habana el 23 de enero de 2004, le donaron aquella colección que incluía la correspondencia, incluso la mantenida con oficiales del ejercito libertador, las fotos y los recuerdos al museo la Fragua Martiana.   

Organizado cronológicamente, la mayor parte era sobre la celebración del Centenario a Martí que se llevó a cabo en 1953. Aunque las fechas abarcan de 1875 a 1974, casi un siglo, la mayor parte de la colección está fechada entre 1953 y 1960 y siendo de primordial interés las cartas que José Martí le envió a María Mantilla. 

Carmen Zayas-Bazán
Por su parte Carmen Zayas-Bazán murió en su casa del Vedado el 15 de enero de 1928, y sus restos reposan en el Cementerio de Camagüey, a donde fueron trasladados el 30 de junio de 1951.

Hasta entonces guardó luto y nunca se volvió a casar. Incluso intentó recuperar en vano los restos de Martí, para darle sepultura en el mausoleo familiar.

Una anécdota. En 1915, la señora Carmen Mantilla viajó a La Habana y se hospedó con la familia Baralt. Allí entregó la biblioteca personal de José Martí al doctor Julio Villaldo e incluso, coincidió con la señora Bazán en un homenaje al apóstol y, por exigencias de esta ultima, se tuvo que sentar bien detrás "donde ella no la pudiera ni ver". En ese entonces Carmen Bazán tenía 70 años. 

Como dato adicional les diremos que el nieto de Martí, el actor Cesar Romero, fue el primero que dio vida al personaje del Joker en la serie televisiva de "Batman" (1966-68) y también hizo de Hernán Cortéz en "El capitán de Castilla" (1947). 

Sinceramente no creemos que estén todos esos documentos allí, habrá una parte, no decimos que no, pero posiblemente haya otra, la mas importante y valiosa quizás, que haya cogido el mismo rumbo que el diamante del capitolio. 

Fuente:  Artículo escrito por el Dr. Eduardo Zayas-Bazán, profesor Emérito de East Tennessee State University y director de "El Camagüeyano Libre", órgano oficial en el Exilio. / El País.es / "Cartas de amistad" de Julio E. Miranda / Internet.

JOSE MARTÍ: En la vida todo tiene explicación


Decía el filósofo Alemán Friedrich Hegel que si la teoría no concuerda con los hechos, peor para los hechos. Debe ser por eso que cuando se trata de interpretar la muerte de José Martí, no haya un Cubano en la faz de la tierra que no le asalten las dudas. Le pasa a los grandes conocedores del tema con lo cual...

Por ejemplo, el catedrático en filosofía Jorge Manach y Robato, quien fuera miembro de la Academia Nacional de Artes y Letras, de la Real Academia Española de la Lengua y de la Academia de la Historia de Cuba, y quizás su mejor biógrafo con diferencia, se preguntaba si aquella muerte fue un arrebato épico de Martí, obra de su inexperiencia o codicia de su hora. Ni él mismo sabía responder con exactitud.

Existen decenas de artículos y reseñas de la guerra que señalan al joven maestro de escuela, Ángel de la Guardia Bello, como la última persona que estuvo junto a Martí el día que cayó en Dos Ríos. Sin embargo murió antes de que acabara la guerra, y los historiadores se privaron de su valiosa versión.

Con apenas 20 años y los grados de teniente, había llegado el día antes a Dos Ríos como parte del estado mayor del general Bartolomé Masó, que junto a sus 300 hombres se había unido a la columna del generalísimo Máximo Gómez. Como testigo absoluto de lo ocurrido, siempre sostuvo que no pudo hacer nada por recuperar el cuerpo de Martí, pues su caballo herido le había caído encima y, además, el fuego español era muy nutrido. 

Sin embargo antes de seguir en este tema, nos gustaría reseñar algunos datos que no han sido muy divulgados. Lo hacemos citando un artículo de Miguel Ángel Valdés Valdés, publicado por la revista "Bimestre Cubana" de 1938. En ese artículo el escritor afirma que el coronel español José Ximénez de Sandoval, además de sufragar el gasto del entierro y de pronunciar el discurso fúnebre, le dejó una nota a Máximo Gómez donde decía escuetamente: 

"Llevo a vuestro presidente herido; si muere, le haré un buen entierro; si vive os lo devolveré y si nos atacan tomaremos represalias con el detenido".

El doctor Juan Gomez Valdés, medico de la columna española, ofreció una información confirmada después
de la guerra por el cabo de Sanidad Militar Juan Trujillo. En ella ambos aseguraron que el médico se había
quedado cuidando a los heridos y
enterrando a los muertos con varios soldados. 

Que pensando en el difícil trance que corrían si los cubanos se decidían a rescatar a
Martí, en una hoja de su libreta escribió:
"Llevamos a Marti herido; si somos atacados le
daremos muerte. Sandoval" y lo hizo enlazando los nombres de
Martí y Sandoval con una rosa y una cruz. Que entregó el papel a un
asistente y le ordenó que lo clavara en un árbol en la dirección por donde se suponía vendrían los mambises. 

Por otro lado en 1930, un vecino de Dos Ríos llamado Juan Ayala Hernández, le confesó al Dr. Jose T. de
Oñate, secretario de la comisión organizadora de la
expedición que siguió la verdadera ruta de Martí de Playitas a
Dos Ríos, que había sido testigo presencial de lo ocurrido
con aquella esquela. Que Sandoval se la dio a Doña Modesta
Oliva y que esta, muy asustada, se la mostró cuando se fueron los
españoles.

Que entonces se presentó al General Gómez y lo enteró de la existencia de la esquela en poder de la mencionada señora, y que varios cubanos
fueron a buscarla. Modesta dijo a Gómez que aquel papel se lo dio un jefe español que le dijo: "Dígale a los
insurrectos que llevo a Martí herido, que si muere le hare
un buen entierro, y que si vive se lo devolveré". Y agregaba
la señora... "Ese jefe llevaba mucho miedo".

Esto lo corroboró años después el entonces coronel Dominador de la Guardia, hermano de Miguel Ángel, en carta dirigida al doctor Elpidio M. Palma el 11 de marzo de 1916 desde Niquero. En ella afirmaba que la nota - clavada en un árbol y dirigida al general Máximo Gómez - estaba firmada con los signos masónicos del grado 18º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, la cruz y la rosa. 

Esquemas masónicos hechos de puño y letra por Dominador de la Guardia, el hermano de Miguel Ángel, el teniente acompañante de Martí en su caída.

Es obvio que esa nota no demuestra que Martí seguía con vida mientras la columna se retiraba, que fue un ardid para evitar la represalia mambisa cuando Gómez intentó -infructuosamente- rodear la columna antes de que llegara al cruce del pueblo de Remanganaguas. 

Aclara este escritor que es muy probable que la negación que hizo el coronel de la nota, fue debido también a que la masonería estaba perseguida en España. (Y lo estuvo durante todo el franquismo). Ver caso de la condena por masón a la que fue sometido el doctor Rosendo Castell Ballespí, herido en ambas piernas en un combate en Cuba en 1897. Más tarde fue director de las Enfermerías militares de Sagua de Tánamo, director de sanidad del puerto de Baracoa y del depósito de convalecientes de Santa Catalina. 

LAS DOS CARTAS DE SANDOVAL

En una carta al director de la revista ilustrada "Letras", fechada en Valencia el 11 de junio del 1911, el coronel Sandoval lo niega todo, tanto lo de devolver el cadáver como lo del entierro. Dejó claro que sus facultades no le permitían tomar ese tipo de decisiones; y que si no siguió combatiendo fue por lo especial de la circunstancia, y la necesidad de dar parte a sus superiores de quien se trataba el fallecido. 

Negó incluso que su apellido "Ximénez" se escribiera con J, como supuestamente aparecía en la nota, y que tampoco llevaba "de" antes del apellido Sandoval. Los historiadores creen que la nota sí pudo haber sido escrita por el médico de la columna o, en el otro caso, fue una estratagema del propio Sandoval para esconder su condición de masón. 

"Siento mucho desmentir al señor Miró".**, acotó en la misiva mientras agregaba:

"Contrario a lo que él dice, sin ninguna prisa me hice cargo de los efectos hallados a Martí, algunos de los que, sin valor intrínseco, más sí estimativo conservo, dispuse fueran curados los heridos y enterrados los muertos, y después de cargar las acémilas y colocar convenientemente el cadáver de Martí y de mis heridos, ordené a la columna emprender la marcha hacia Remanganaguas".

En otra remitida después de la guerra a
Enrique Ubieta, uno de los grandes escritores de efemérides de la historia Cubana, le dice que cuando llegó a la cantina de Modesta Oliva, procedente con sus soldados del lugar de los hechos, le indicó a la dueña "que si venían
los insurrectos les dijese que llevaba el cuerpo de José Martí ya cadáver". 

Otro dato curioso es que el cuerpo de Martí permaneció expuesto en el suelo en Santiago de Cuba, según lo dicta la ley Masónica. El escritor Miguel Ángel afirmó que el coronel Sandoval poseía el grado 32 del rito escocés Antiguo y Aceptado, que se hacía llamar simbólicamente "Xenofonte", y que figuraba como nacido en La Habana en torno a 1842. 

Recordemos que aunque había nacido en Valencia, muchos pensaban que era Pinareño. Tenía hasta el acento de esa provincia por haber residido allí desde muy pequeño. Siendo un niño, viajó a Cuba junto a su padre que fue un militar destacado en aquella zona. Y leyendo estas cosas, podría entenderse mejor todos aquellos gestos que tuvo hacía el cuerpo de Martí, sin poner en ningún momento en duda su condición de militar de honor. 

En relación a otra historia, diremos que quien le da muerte a Martí es la columna comandada por el teniente Vicente Sánchez de León, que tenía entre sus filas al práctico y fusilero cubano de apellido Oliva.

Por otro lado que el caballo de Martí llamado "Baconao", regresó solo al campamento, quedando Martí allí abandonado. Según afirmó Dominador, fue Martí quien ordenó a su hermano adelantarse desobedeciendo a Gómez y convirtiéndose en blanco perfecto del enemigo. Que tuvo que ir hasta la talanquera donde habían caballos abandonados por soldados heridos y muertos, para que su hermano pudiera escapar de allí en uno de ellos.  

Con el tiempo, aquel caballo blanco y con la crin dorada, que le había regalado Antonio Maceo, fue el mismo que le entregaron a su hijo José Francisco el día de su debut manigüero en la toma de Victoria de las Tunas. Y hablando "del rey de Roma", aunque Roma jamás tuvo Reyes...

Por esas misteriosas coincidencias que tiene la vida, el 29 de agosto de 1897 el entonces comandante Ángel de la Guardia Bello fue muerto durante la toma del fortín "Aragón", en Victoria de las Tunas, una plaza importante que había sido asediada por el mayor general Calixto García, sustituto del finado general Antonio Maceo en el puesto de lugarteniente. 

Por cierto para la preparación de este ataque Calixto contó con la colaboración de la hija de un general tinerfeño, Emilio March, (La Laguna, Tenerife, 9-4-1844), quien en calidad de espía le detalló "santo y seña" de las fuerzas españolas que ocupaban la ciudad. 

Los médicos Porfirio Valiente y Enrique Núñez de Villavicencio no pudieron hacer nada por la vida de Ángel, quien falleció al siguiente día. Y... ¿saben en presencia de quién cayó combatiendo Ángel de la Guardia?, pues de José Francisco Martí Zayas-Bazán.

Son hechos fortuitos que están escritos de forma increíble e inexplicable. Casualidades que nadie sabría esclarecer por mucho que se lo proponga. Aunque alguien dijo una vez que las casualidades ni existen ni están escritas, que todo sucede por algo. Por tanto no decimos ni queremos decir nada, saque usted sus propias conclusiones.

Referencias: 

--Jorge MAÑACH, Martí. El apóstol,
La Habana, Ciencias Sociales, 1990, p.
240.
--Martí Masón. Miguel Ángel Valdés, Editorial Mundo masónico apto 2243, Habana, Cuba, 1943.
--Ubieta Enrique, Efemérides de la Revolución Cubana . La Moderna Poesía 1920 
** General de división catalán José Miró Argenter, secretario de la junta liquidadora  y del archivo del ejército libertador cubano y padre  además de José Miró Cardona, en 1959 ministro cubano.


Mantilla en la vida de José Martí

Su hija María

Cuando el Apóstol cubano José Martí llegó a Nueva York el 3 de enero de 1880, se albergó en el hogar de su compañero del presidio político, Miguel Fernández Ledesma, en el 337 W. 31 Street. A los pocos días se mudó para la residencia del matrimonio de Manuel Mantilla y Carmen Miyares en el 49 E. 29 Street en Manhattan, a seis cuadras de distancia.

Y aunque el certificado de nacimiento señala al señor Manuel Mantilla como el padre, se sabe que el verdadero padre de María fue José Martí. La niña nació en el No 243 de la Grand Avenue, en Brooklyn, New York, con lo cual todo indica que la familia Mantilla se había mudado el 5 de junio de 1880, según consta en la fecha del censo.

---La familia Mantilla permaneció en Nueva York después de la independencia de Cuba, según aparece enumerado en el censo de 1900. Carmen, dos de sus hijas y tres sobrinos estudiantes universitarios, residían en un apartamento rentado en el 322 W y la 32 Street. Su vecino era el pianista cubano Emilio Agramonte, exiliado con su familia desde 1875.

---En 1915 Carmen Mantilla viajó a La Habana y se hospedó con la familia Baralt. Allí entregó la biblioteca personal de José Martí al doctor Julio Villaldo. Cinco años después, Carmen y su hijo Ernest, aparecían en el censo de Nueva York de 1920 y entonces residían en el 135 W. 74 Street, un edificio hipotecado a ella de ocho apartamentos. 

---Carmen tenía un negocio de bienes raíces y rentaba apartamentos por cuenta propia. Ernest, de 41 años, estaba desempleado. Carmen es descrita como una viuda de 70 años de edad, residente en los Estados Unidos desde 1870 sin ser ciudadana norteamericana.

---Carmen Mantilla falleció el 17 de abril de 1925 y fue inhumada en el cementerio Woodlawn en el Bronx, donde posteriormente la acompañaron sus dos hijos.

---Diez años después, su hija María Mantilla ofreció la evidencia más contundentes respecto a su paternidad, y lo hizo en una carta de nueve páginas que le envió a su hijo César Romero el 9 de febrero de 1935.

La misiva relata la vida de José Martí y afirma: 

“Yo quiero que sepas, querido, que él era mi padre, y yo quiero que tú te sientas orgullo de eso. Algún día, hablaremos mucho sobre esto, pero claro, esto es solamente para tu conocimiento, y no para publicidad. Esto es mi secreto, y Papá lo sabe. Bueno, creo que esto es bastante sobre la historia de la familia.” 

María Mantilla falleció en Hollywood en 1962, y sus cenizas están en el panteón de la familia Romero en el cementerio de Inglewood, California. El 23 de enero de 2004 las nietas de María Mantilla, Victoria y Martí Romero, hijas de Eduardo Romero, viajaron a La Habana y donaron la carta original a la Fragua Martiana.

Sabías que José Martí vivió fugazmente en Marianao?


Sabemos que José Julián Martí Pérez nació en el No. 41 de la calle Paula, en La Habana, el 28 de enero de 1853, pero lo que quizás no es muy conocido son los distintos lugares donde residió en la capital, entre ellos el barrio de Marianao. Fue la época en que era alumno de la academia de bellas artes San Alejandro, aunque no por mucho tiempo.

El 15 de septiembre de 1867 Martí matricula en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, y en la clase de dibujo elemental en la escuela profesional de pintura y escultura, conocida como "San Alejandro", que según dicen es la más antigua de Hispanoamérica.

A Marianao llega alrededor del mes de julio hasta septiembre, aunque no se muda del todo con sus padres, sino que se queda viviendo en casa de un amigo y compañero de estudios. Ese mismo año la familia se muda para una casa situada en la calle San José No 6, entre Gervasio y Escobar.

En marzo de 1867 viven en la calle Peñalver 53, donde al parecer van a radicar, pero la familia se vuelve a mudar. Martí vivió en casa de su maestro y su familia se quedó en Marianao, donde siendo apenas un adolescente se trasladaba los domingos. Luego, en 1868, se marchan a residir en la calle Prado No. 88 

EL 3 de enero de 1869 su padre es destinado al barrio Cruz Verde, en Guanabacoa, y es allí cuando el 4 de octubre de ese año sucede el encontronazo de Valdés Domínguez y una escuadra de voluntarios del Primer Batallón que pasaba por la calle Industrias No. 122. De la vivienda se escucharon risas y los voluntarios se lo tomaron como una provocación.

Regresan en la noche y someten la casa a un minucioso registro. Entre la correspondencia encuentran una carta dirigida a su compañero de aula ,Carlos de Castro y Castro, firmada también por Fermín Valdés Domínguez, donde este le reprochaban haberse alistado como voluntario en el ejército español. 

Se puede leer lo siguiente: 

¿"Has soñado tú alguna vez con la gloria de los apóstatas? ¿Sabes tú cómo se castigaba en la antigüedad la apostasía? Esperamos que un discípulo del Sr. Rafael María de Mendive no ha de dejar sin contestación esta carta".

Su detención se produce el 17 de septiembre de 1879, cuando residía en la calle Amistad No 42, entre Neptuno y Concordia. Esta fue la ultima residencia de Martí en la Habana. Todo lo demás fue en Oriente y sobre todo en el extranjero donde vivió más tiempo que en Cuba. 

Por tal razón, el 21 de octubre de 1869 Martí ingresa en la Cárcel Nacional acusado de infidencia y, el 4 de marzo de 1870, fue condenado a seis años de prisión, sanción que es posteriormente conmutada por el destierro a Isla de Pinos, lugar al que llega el 13 de octubre. El 18 de diciembre sale hacia La Habana y el 15 de enero de 1871, por gestiones realizadas por sus padres, logró ser deportado a España. 

Allá comienza a cursar estudios en las universidades de Madrid y después en la de Zaragoza, donde se gradúa al fin de Licenciado en Derecho Civil y en Filosofía y Letras. Por tanto podemos concluir que José Martí residió en las siguientes direcciones, según reza en "Inmuebles habaneros vinculados a Martí", obra de Rolando Aniceto.

Lista de casas de Martí en La Habana
  • 1856 calle de La Merced # 40
  • 1856 calle Ángeles # 56
  • Mediados de 1857. Salida para España
  • junio de 1859 calle Industria # 32
  • 1862 calle Jesús Peregrino
  • septiembre de 1866 Refugio 11
  • marzo de 1867 calle Peñalver # 53
  • 1868, alrededor del mes de septiembre, casa de mendive, mientras su familia vive en Marianao
  • 1868 octubre noviembre calle San José # 6 entre Gervasio y Escobar
  • Marzo de 1869, barrio Cruz Verde, Guanabacoa.
  • Octubre de 1869 calle San Rafael # 55
  • Octubre de 1869 Ingresa en la prisión
  • 31 de agosto de 1878 regresa a La Habana y se radica en la calle Tulipán # 32, donde nace Jose Francisco el 22 de noviembre
  • enero de 1879 reside con su familia en la calle Industria # 115
  • Septiembre 17 1879 detenido en su residencia de la calle Amistad # 42 entre Neptuno y Concordia

Ultima carta del apóstol José Martí a su hija María Mantilla


Cuando José Martí llegó a Nueva York el 3 de enero de 1880, se albergó en el hogar de su compañero del presidio político Miguel Fernández Ledesma, en el 337 W y la 31 street.

Semanas después se mudó para la residencia del matrimonio de Manuel Mantilla y Carmen Miyares, en el 49 E. 29 Street en Manhattan, a seis cuadras de distancia. Fue aquí donde se torció parte de la historia amorosa del maestro, en relación a su matrimonio con doña Cármen Zayas-Bazan.

Le dejamos la ultima carta escrita a su hija desde cabo haitiano, a donde había llegado el 6 de abril de 1895 con pasaporte falso. Se cree que la escribió mientras se encontraba pernoctando en casa de su amigo Ulpiano Dellundé. De allí salió el día 9 rumbo a la zona oriental de Cuba, llegando el día 11 al sur de Guantánamo en una zona conocida como "Playitas de Cajobabo".

A mi María

--Y mi hijita ¿qué hace, allá en
el Norte, tan lejos? ¿Piensa en la
verdad del mundo, en saber, en
querer, -en saber para poder querer,
-querer con la voluntad, y querer
con el cariño? ¿Se sienta, amorosa,
junto a su madre triste?

--¿Se prepara a la vida, al trabajo
virtuoso e independiente de la
vida, para ser igual o superior
a los que vengan luego, cuando
sea mujer, a hablarle de amores,
-a llevársela a lo desconocido, o
a la desgracia, con el engaño
de unas cuantas palabras
simpáticas, o de una figura
simpática?

--¿Piensa en el trabajo,
libre y virtuoso, para que la
deseen los hombres buenos, para
que la respeten los malos, y
para no tener que vender
la libertad de su corazón y
su hermosura por la mesa y
por el vestido?

--Eso es lo que las mujeres esclavas,
-esclavas por su ignorancia y su
incapacidad de valerse, -llaman
en el mundo «amor». Es grande,
amor; pero no es eso. Yo amo
a mi hijita. Quien no la ame
así, no la ama. Amor es
delicadeza, esperanza fina,
merecimiento, y respeto.

--¿En qué piensa mi hijita? ¿Piensa
en mí?

--Aquí estoy, en Cabo
Haitiano; cuando no debía estar
aquí. Creí no tener modo de
escribirte en mucho tiempo,
y te estoy escribiendo. Hoy
vuelvo a viajar, y te estoy otra
vez diciendo adiós.

--Cuando alguien me es bueno, y bueno
a Cuba, le enseño tu retrato.
Mi anhelo es que vivan muy juntas,
su madre y ustedes, y que pases
por la vida pura y buena.
Espérame, mientras sepas que yo viva.
Conocerás el mundo, antes de darte
a él. Elévate, pensando y trabajando.

--¿Quieres ver como pienso en ti -
en ti y en Carmita?

--Todo me es razón de hablar de ti, el piano
que oigo, el libro que veo, el
periódico que llega. Aquí te
mando en una hoja verde,
el anuncio del periódico francés
a que te suscribió Dellundé.

--El Harper's Young People no lo
leíste, pero no era culpa tuya,
sino del periódico, que traía
cosas muy inventadas, que no
se sienten ni se ven, y más
palabras de las precisas. Este
Petit français es claro y útil. 
Léelo, y luego enseñarás.


Enseñar, es crecer. 

--Y por el correo te mando dos libros, y
con ellos una tarea, que harás, si
me quieres; y no harás, si no
me quieres. 

--Así, cuando esté en pena, sentiré como una mano
en el hombro, o como un cariño en la frente, o como las sonrisas con que me entendías y consolabas; 

--y será que estás trabajando en la tarea, pensando
en mí. Un libro es «L'Histoire
Générale», un libro muy corto, donde
está muy bien contada, y en lenguaje
fácil y limpio, toda la historia
del mundo, desde los tiempos más
viejos, hasta lo que piensan e
inventan hoy los hombres.

--Son 180 sus páginas: yo quiero que
tú traduzcas, en invierno o en
verano, una página por día;
pero traducida de modo que
la entiendas, y de que la puedan
entender los demás, porque
mi deseo es que este libro de
historia quede puesto por ti en
buen español, de manera que
se pueda imprimir, como libro
de vender, a la vez que te sirva,
a Carmita y a ti, para entender,
entero y corto el movimiento
del mundo, y poderlo enseñar.

--Tendrás, pues, que traducir
el texto todo, con el resumen
que va al fin de cada
capítulo, y las preguntas que
están al pie de cada página;
pero como éstas son para ayudar
al que lee a recordar
lo que ha leído; y ayudar
al maestro a preguntar, tú
las traducirás de modo que
al pie de cada página escrita
sólo vayan las preguntas que
corresponden a esa página.
El resumen lo traduces
al acabar cada capítulo.

--La traducción ha de ser
natural, para que parezca
como si el libro hubiese
sido escrito en la lengua
a que lo traduces, -que
en eso se conocen las buenas
traducciones. En francés hay
muchas palabras que no son
necesarias en español. 

--Se dice, -tú sabes- il est, cuando
no hay él ninguno; sino para
acompañar a es, porque en
francés el verbo no va solo:
y en español, la repetición de
esas palabras de persona,- del
yo y él y nosotros y ellos, - delante
del verbo, ni es necesaria
ni es graciosa. 

--Es bueno que al mismo tiempo que
traduzcas, -aunque no por su
puesto a la misma
hora, -leas un libro escrito
en castellano útil y
sencillo, para que tengas en
el oído y en el pensamiento
la lengua en que escribes.

--Yo no recuerdo, entre los que
tú puedes tener a mano,
ningún libro escrito en este
español simple y puro. Yo quise
escribir así en La Edad de Oro;
para que los niños me
entendiesen, y el lenguaje
tuviera sentido y música.
Tal vez debas leer, mientras
estés traduciendo, La Edad de
Oro. 

-El francés de «L'Histoire
Générale» es conciso y directo,
como yo quiero que sea el
castellano de tu traducción;
de modo que debes imitarlo
al traducir, y procurar usar
sus mismas palabras, excepto
cuando el modo de
decir francés, cuando la frase
francesa, sea diferente
en castellano. 

-Tengo, por ejemplo, en la página 19,
en el párrafo nº 6, esta
frase delante de mí:
«Les Grecs ont les premiers cherché
a se rendre compte des choses
du monde».-Por supuesto que
no puedo traducir la frase así,
palabra por palabra: 

-«Los Griegos han los primeros buscado a darse
cuenta de las cosas del mundo», -
porque eso no tiene sentido en
español. Yo traduciría: «Los
griegos fueron los primeros que
trataron de entender las cosas
del mundo.» 

--Si digo: «Los griegos
han tratado los primeros», diré
mal, porque no es español eso.
Si sigo diciendo: «de darse
cuenta», digo mal también, por
que eso tampoco es español.
Ve, pues, el cuidado con que
hay que traducir, para que
la traducción pueda
entenderse y resulte elegante,
y para que el libro no
quede, como tantos libros
traducidos, en la misma
lengua extraña en que estaba. 

--Y el libro te entretendrá, sobre
todo cuando llegues a los
tiempos en que vivieron
los personajes de que hablan
los versos y las óperas. Es
imposible entender una
ópera bien, -o la romanza de
Hildegonda, por ejemplo, -si
no se conocen los sucesos de
la historia que la ópera
cuenta, y si no se sabe
quién es Hildegonda, y dónde
y cuándo vivió, y qué
hizo. -Tu música no es así,
mi María; sino la música
que entiende y siente.

--Estudia, mi María; -trabaja,
y esperame. 
Y cuando tengas bien
traducida «L'Histoire Génerale»,
en letra clara, a renglones iguales
y páginas de buen margen,
nobles y limpias ¿cómo no
habrá quien imprima; -y
venda para ti, venda para
tu casa, -este texto claro
y completo de la historia del
hombre, mejor, y más
atractivo y ameno, que todos los
libros de enseñar historia
que hay en castellano?
La página al día, pues:
mi hijita querida. Aprende
de mí. Tengo la vida a un
lado de la mesa, y la muerte
a otro, y un pueblo a las
espaldas: -y ve cuántas
páginas te escribo. 

--El otro libro es para
leer y enseñar: es un libro
de 300 paginas, ayudado
de dibujos, en que está, María
mía, lo mejor -y todo lo cierto
de lo que se sabe de la
naturaleza ahora. Ya tú leíste,
o Carmita leyó antes que tú,
las Cartillas de Appleton. Pues
este libro es mucho mejor, -
más corto, más alegre, más
lleno, de lenguaje más claro,
escrito todo como que se lo
ve. 

--Lee el último capítulo, La
Physiologie Végétale, -la vida
de las plantas, y verás que
historia tan poética y tan interesante.
Yo la leo, y la vuelvo a leer, y siempre
me parece nueva. Leo pocos versos,
porque casi todos son artificiales o
exagerados, y dicen en lengua
forzada falsos sentimientos, o
sentimientos sin fuerza ni honradez, mal
copiados de los que los sintieron de
verdad. 

--Donde yo encuentro poesía
mayor es en los libros de ciencia,
en la vida del mundo, en el orden del
mundo, en el fondo del mar, en la
verdad y música del árbol, y su fuerza
y amores, en lo alto del cielo, con
sus familias de estrellas, -y en la
unidad del universo, que encierra
tantas cosas diferentes, y es todo uno, y
reposa en la luz de la noche del
trabajo productivo del día. 

--Es hermoso, asomarse a un colgadizo, 
y ver vivir al mundo: verlo nacer, crecer,
cambiar, mejorar, y aprender en esa
majestad continua el gusto de la verdad,
y el desdén de la riqueza y la soberbia
a que se sacrifica, y lo sacrifica
todo, la gente inferior e inútil. Es
como la elegancia, mi María, que está
en el buen gusto, y no en el costo. 

--La elegancia del vestido, -la grande y
verdadera, -está en la altivez y
fortaleza del alma. Un alma honrada,
inteligente y libre, da al cuerpo
más elegancia, y mas poderío a la
mujer, que las modas más ricas
de las tiendas. Mucha tienda, poca
alma. Quien tiene mucho adentro,
necesita poco afuera. Quien lleva
mucho afuera, tiene poco adentro,
y quiere disimular lo poco.
Quien siente su belleza, la belleza
interior, no busca afuera belleza
prestada: se sabe hermosa, y la
belleza echa luz. 

--Procurará mostrarse alegre, y agradable a los
ojos, porque es deber humano
causar placer en vez de pena, y
quien conoce la belleza la
respeta y cuida en los demás
y en sí. Pero no pondrá en
un jarrón de China un jazmín:
pondrá el jazmín, solo y ligero,
en un cristal de agua clara.
Esa es la elegancia verdadera: que
el vaso no sea más que la flor.
-Y esa naturalidad, y verdadero
modo de vivir, con piedad para
los vanos y pomposos, se aprende
con encanto en la historia de
las criaturas de la tierra. 

--Lean tú y Carmita el libro de Paul Bert:
a los dos o tres meses, vuelvan a
leerlo; léanlo otra vez, y ténganlo
cerca siempre, para una página
u otra, en las horas perdidas.
Así sí serán maestras, contando
esos cuentos verdaderos a sus discípulas,
en vez de tanto quebrado
y tanto decimal, y tanto nombre
inútil de cabo y de río, que se
ha de enseñar sobre el mapa
como de casualidad, para ir
a buscar el país de que se
cuenta el cuento, o -donde vivió
el hombre de que habla la
historia. 

--Y cuentas, pocas, sobre
la pizarra, y no todos los días.
Que las discípulas amen la
escuela, y aprendan en ella cosas
agradables y útiles. 

--Porque ya yo las veo este invierno, 
a ti y a Carmita, sentadas en su
escuela, de 9 a 1 del día, trabajando las
dos a la vez, si las niñas son de
edades desiguales, y hay que hacer
dos grupos, o trabajando una
después de otra, con una clase igual
para todas. 

--Tú podrías enseñar piano
y lectura, y español tal vez, después
de leerlo un poco más; -y Carmita
una clase nueva de deletreo y
composición a la vez, que sería la
clase de gramática, enseñada toda
en las pizarras, al dictado, y
luego escribiendo lo dictado en el
pizarrón, vigilando porque las
niñas corrijan sus errores, 

--Una clase de geografía, que fuese
más geografía física que de
nombres, enseñando como está
hecha la tierra, y lo que
alrededor la ayuda a ser, y de la
otra geografía, las grandes
divisiones, y esas bien, sin mucha
menudencia, ni demasiados detalles yankees. 

--Y una clase de ciencias, que sería una
conversación de Carmita, como un
cuento de veras, en el orden en
que está el libro de Paul Bert,
si puede entenderlo bien ya, y
si no, en el que mejor pueda
idear, con lo que sabe de las
cartillas, y la ayuda de lo que
en Paul Bert entienda, y astronomía. 

--Para esa clase le ayudarían mucho un libro
de Arabella Buckley, que se
llama «The Fairy-Land of Science»,
y los libros de Johri Lubbock, y
sobre todo dos, «Fruits, Flowers and
Leaves», y «Ants, Bees, and Wasps». 

--Imagínate a Carmita contando
a las niñas las amistades de
las abejas y las flores, y las
coqueterías de la flor con la abeja,
y la inteligencia de las hojas,
que duermen y quieren y se
defienden, y las visitas y los viajes de las estrellas,
y las casas de las
hormigas. Libros pocos, y continuo hablar. 

--Para historia, tal vez
sean aún muy nuevas las
niñas. Y el viernes, una clase
de muñecas, -de cortar y coser
trajes para muñecas, y repaso
de música, y clase larga de
escritura, y una clase de
dibujo. 

--Principien con dos, con
tres, con cuatro niñas. Las demás
vendrán. En cuanto sepan de esa
escuela alegre y útil, y en inglés,
los que tengan en otra escuela
hijos, se los mandan allí: y si
son de nuestra gente, les enseñan
para más halago, en una clase
de lectura explicada - /explicando
el sentido de las palabras/-
el español: no más gramática que esa: 
la gramática la va descubriendo el
niño en lo que lee y oye, y esa es la única que le
sirve. 

--¿Y si tú te esforzaras,
y pudieras enseñar francés
como te lo enseñé yo a ti,
traduciendo de libros
naturales y agradables? -Si
yo estuviera donde tú no
me pudieras ver, o donde
ya fuera imposible la vuelta,
sería orgullo grande el mío,
y alegría grande, si te viera
desde allí, sentada, con tu
cabecita de luz, entre las
niñas que irían así
saliendo de tu alma, -sentada,
libre del mundo, en el
trabajo independiente. 

--Ensáyense en verano: empiecen
en invierno. Pasa, callada,
por entre la gente vanidosa.
Tu alma es tu seda. Envuelve
a tu madre, y mímala, porque
es grande honor haber venido
de esa mujer al mundo. 

--Que cuando mires dentro de ti,
y de lo que haces, te encuentres
como la tierra por la
mañana, bañada de luz.
Siéntete limpia y ligera, como
la luz. 

--Deja a otras el mundo frívolo: tú vales
más. Sonríe, y pasa. Y si
no me vuelves a ver, haz como
el chiquitín cuando el entierro
de Frank Sorzano: pon un libro,
-el libro que te pido, -
sobre la sepultura. O sobre
tu pecho, porque ahí estaré
enterrado yo si muero donde
no lo sepan los hombres.

--Trabaja.

Un beso. Y espérame.
tu Martí. Cabo Haitiano, 9 de abril, 1895.

DATOS 

La familia Mantilla permaneció en Nueva York después de la independencia de Cuba, y aparecen enumerados en el censo de 1900. Carmen, dos de sus hijas y tres sobrinos estudiantes universitarios, residían en un apartamento rentado en el 322 W. 32 Street. Su vecino era el pianista cubano Emilio Agramonte, exiliado con su familia desde 1875.

En 1915 Carmen Mantilla viajó a La Habana y se hospedó con la familia Baralt. Allí entregó la biblioteca personal de José Martí al doctor Julio Villaldo. Cinco años después, Carmen y su hijo Ernest, aparecían en el censo de Nueva York de 1920.

Residían en el 135 W. 74 Street, un edificio hipotecado a ella de ocho apartamentos. Carmen tenía un negocio de bienes raíces y rentaba apartamentos por cuenta propia. Ernest, de 41 años, estaba desempleado. Carmen es descrita como una viuda de 70 años de edad, residente en Estados Unidos desde 1870 sin ser ciudadana norteamericana.

Su hija María
Carmen Mantilla falleció el 17 de abril de 1925 y fue inhumada en el cementerio Woodlawn en el Bronx, donde posteriormente la acompañaron sus dos hijos.

Diez años después, su hija María Mantilla ofreció la evidencia más contundentes respecto a su paternidad, en una carta de nueve páginas que le envió a su hijo César Romero el 9 de febrero de 1935.

La misiva relata la vida de José Martí y afirma: 

“Yo quiero que sepas, querido, que él era mi padre, y yo quiero que tú te sientas orgullo de eso. Algún día, hablaremos mucho sobre esto, pero claro, esto es solamente para tu conocimiento, y no para publicidad. Esto es mi secreto, y Papá lo sabe. Bueno, creo que esto es bastante sobre la historia de la familia.” 

María Mantilla falleció en Hollywood en 1962, y sus cenizas están en el panteón de la familia Romero en el cementerio de Inglewood, California. El 23 de enero de 2004, las nietas de María Mantilla, Victoria y Martí Romero, hijas de Eduardo Romero, viajaron a La Habana y donaron la carta original a la Fragua Martiana.

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