Mostrando entradas con la etiqueta CUBA. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de junio de 2026

JOSE MARTÍ: Gran patriota, pésimo padre.

Rue Rivoli, lugar donde residió Martí estando en París.

Las ideologías nacionalistas suelen tener como slogan "Dios Patria y Familia", de hecho el general mexicano Vicente Guerrero proclamaba a los cuatro vientos que la patria era primero que todo, incluso que la familia. 

Por otro lado George Orwell, en su novela "1984 Nineteen Eighty-Four" de 1949, dijo que los deberes con el estado terminan rompiendo los lazos familiares y por consiguiente el debilitamiento de las personas. Incluso que los políticos se valen de eso, para tener a la gente más pendiente de ellos que de sus propias familias. 

Y teniendo en cuenta esto ultimo, pensamos que José Martí habrá sido un gran patriota pero a su vez un pésimo padre y cabeza de familia. Puede que estemos equivocados tratándose de quien fue y a lo que se encomendó, probablemente sí, pero a nuestro modo de ver un patriota es también aquel que lucha en primera instancia por su familia. Honrar a la familia, tus hijos, tus padres para muchos está por encima de todas las cosas. Así lo vemos.

Es más, la relación social y familiar de cada individuo es lo que da sentido a la constitución de un país, olvídese de lo demás. Y no decimos con esto que al llamado de la patria no se acuda, pero las guerras no duran toda la vida, la familia sí. Y en el caso de Martí no se puede negar que se pasó toda la suya en el extranjero, es que parece que lo disfrutaba, y no siempre era por la patria, a otro con esa milonga.

Cuando el Ejército Libertador decidió alzarse en armas por tercera ocasión en otoño de 1895, España contaba con 96.000 soldados listos para repeler a los mambises, y entre 20 mil y 30 mil cubanos que trabajaban en milicias urbanas como guerrilleros.

Durante los tres años que duró esa guerra, España efectuó el segundo mayor desplazamiento de soldados de la historia, tras el protagonizado por Estados Unidos en el desembarco de Normandía durante la Segunda Guerra Mundial . En total fueron 200.000 soldados para enfrentarse a casi 40.000 rebeldes del Ejército libertador.

Cuarenta años antes de que esto sucediera, en Puerto Príncipe, actual Camagüey, nació María del Carmen de Zayas-Bazán e Hidalgo, el día 29 de mayo de 1853. Era la tercera hija del matrimonio compuesto por el camagüeyano Francisco de Zayas-Bazán y Varona y la cienfueguera Isabel María Hidalgo y Cabanillas.

Este señor, que era abogado y propietario del Ingenio Monte Grande, en la jurisdicción de Puerto Príncipe, era un autonomista, con lo cual estaba en contra de la lucha armada. Tuvieron otras 5 hijas, Rosa del Carmen, Isabel Amalia, María Amalia, María de los Ángeles y María Merced; así como cuatro varones, Francisco, José María, Francisco Xavier y José Ramón. 

En 1869, recién comenzada la Guerra de los Diez Años, estableció contacto con el Comandante insurrecto Francisco Arredondo y Miranda con la idea de aconsejarle que abandonara las armas. Arredondo, que en su intransigencia le llevó a oponerse a la paz del Zanjón, le hizo arrestar de inmediato y, como castigo, hizo que la escolta que lo debía conducir hasta Sibanicú estuviera integrada por soldados de la raza negra.

Para nadie es secreto que el nivel de racismo que imperaba en Cuba en aquellos años era muy alto, y mucho después también. Por cierto terminada la guerra, este coronel Arredondo recopiló el índice de nacimientos y defunciones de todos los patriotas cubanos y extranjeros que lucharon por la independencia de Cuba entre los años 1851-1898, un libro que vale lo que pesa en oro.

Carmen y su hijo José Francisco "El Ismaelillo"

Este fue el ambiente familiar donde creció la niña Carmen y, como es lógico, vieron muy mal su romance con un "traidor a España" como José Martí y Pérez, al que conoció en Mexico en febrero de 1875. Por esos años el viudo don Francisco y sus hijas Isabel y Rosa se habían establecido en México, y a través del marido mexicano de Rosa, fue que Martí y Carmen se conocieron. 

Habían pasado 7 años de que un 10 de octubre Carlos Manuel de Céspedes, en su pequeño ingenio "La Demajagua" en Bayamo, le diera la libertad a sus treinta esclavos y diera comienzo anticipado a la Guerra de los Diez Años, y de que un mes después Ignacio Agramonte hiciera lo miso pero en Puerto Príncipe. 

Un conflicto que se centró en tres provincias, las Villas, Camagüey y Oriente, donde miles de familias lo perdieron todo en un intento de los rebeldes por destruir la economía española. De ahí que don Francisco se tuviera que marchar de Cuba, además de que ya estaba marcado como "pro español". Muchísimos Cubanos de bien tuvieron que marchar al extranjero por esta misma causa.

Martí y Carmen se casaron en la Catedral de México el 20 de diciembre de 1877, y para entonces ambos tenían 24 años de edad. Se fueron a vivir a Guatemala hasta julio del 1878 y, gracias que ya en Cuba se había acabado la guerra con la firma de la paz del Zanjón, Martí pudo regresar a la patria junto a su entonces amada esposa.  

Gracias a este amor, el niño José Francisco Martí y Zayas-Bazán nació en La Habana el 22 de noviembre de 1878. A pesar de la supuesta paz lograda por el general Arsenio Martínez Campos, Cuba se mantenía bajo un clima hostil hacia todo aquel que había manifestado oposición a la corona, dígase José Martí en este caso.

En ese ambiente hostil a Martí se le ocurre la "brillante idea" de volver a conspirar contra el régimen. Como consecuencia, en 1879 es deportado a España de nuevo dejando a su familia en una situación precaria, por lo que Carmen se vio obligada a marchar a Camagüey a casa del padre. 

Por otro lado Martí pasa de España a Francia, previo a seguir viaje hacia New York. Se la estaba pasando en grande en un París que "le puso la cabeza como un bombo". Así le escribe a su amigo Miguel F Viondi : (En el libro "Cartas de amistad de José Martí" , ver pag 54)

"El día 18 de diciembre conocí a Sara Bernhardt en la fiesta del hipódromo de París. Desde el 3 de enero ando por estas limpias calles con un invierno que parece primavera, con las carnes sanas y los huesos fuertes, pero con el corazón muy bien - y muy en lo hondo - herido por la mano más blanca que he calentado con la mía". 

Para entonces Martí vivía en la calle Rivoli en París. Se deduce que tuvo un romance con ella, pues la señora le invitaba casi a diario a sus tertulias. Sobre ella, Martí escribió para el "The Sun" de Nueva York lo siguiente: 

“....Es el símbolo de la energía triunfante. Una pobre mujer que se ha abierto tanto paso en el mundo debe ser una gran mujer. Sarah es flexible, fina, esbelta, su cuerpo está lleno de gracia y de abandono; pero cuando el demonio se apodera de él se llena de fuerza y de nobleza". 

Sara Bernhardt

Su cara, aunque femenina, respira una bella fiereza; aunque bien parecida no lleva impresa la belleza, sino la resolución… Sarah se peina muy sencillamente. Ama la talla larga, y los vestidos que se arrastran por tierra. 

Sus ojos están plenos de fiebre. Ella hará lo que desea: tiene algo del primer Bonaparte; ella finge el desdén, aunque su alma está llena de amistad y franqueza porque lo cree necesario para ser respetada. 

¿De dónde viene? ¡De la pobreza! ¿Adónde va? ¡A la gloria!. Sabe amar sin duda pero no se ocupa de esos asuntos demasiados femeninos; es esa alma soberbia, soñadora de todas las alturas, alma de águila superioridad irresistible la que nos hace bajar la cabeza”.

Como puede apreciarse, se lo pasó en grande durante su breve estancia en París. No obstante, y a través de este Viondi, Martí le manda dinero a Carmen para que se venga a Nueva York con el niño. Carmen accede, y el 3 de marzo de 1880 se vuelven a reunir en aquella ciudad. 

Sin embargo, ya el matrimonio estaba herido de muerte por la cabrona política. Martí lo deja claro en una misiva a su otro amigo Manuel Mercado: 

"Carmen no comparte mi devoción a mis tareas de hoy, pero compensa estas pequeñas injusticias con su cariño siempre tierno y con una exquisita consagración a esta delicada criatura que nuestra buena fortuna nos dio por hijo. La regaño porque ha dejado de ser mi mujer para ser su madre…". 

A Martí la política lo tiene obnubilado, a tal extremo que no es capaz de entender la necesidad que tiene Carmen de formar un hogar estable y tranquilo. El sigue a lo suyo, lo familiar le da lo mismo, y mientras asumía la presidencia del comité cubano de Nueva York, su trabajo en el periódico apenas le da para cubrir gastos. Cansada de lo mismo, Carmen decide volver a Cuba con su hijo, apenas ocho meses después de haberse reunido.

Encima se encuentra que en Puerto Príncipe su hermana María Amalia se ha casado con el coronel español Leopoldo Barrios y Carrión, y la veían como una indeseada carga familiar. Carmen le pide al padre la parte correspondiente de la herencia de su difunta madre y este, ofendido, apenas le da 40 pesos, por lo que se ve forzada a irse a vivir con sus tías Isabelita y Carmen. 

Y no solo recibió el desprecio de su familia, también la familia de Martí "le obsequió el suyo". En una carta a Martí le dice.. 

"... Me llevo la triste convicción de que tu familia no me querrá jamás; al niño sí lo quieren. Tengo sed de cariño, de ver solícitas a esas gentes que me quieren todavía viviendo y llorando conmigo. ¿Cuándo verás a tu hijo?".

Martí con su hija María Mantilla. 

En 1881 Martí se va Caracas, Venezuela, que en ese momento estaba bajo el mando del dictador Antonio Guzmán Blanco. Carmen se entera y no solo se resiste a viajar a Caracas, si no que en una carta lo menos que le llama es cobarde: 

".... Mucho más méritos que tú tienen esos hombres que lucharon y que hoy se rinden, no a un gobierno que combatieron sino a las necesidades de sus hijos no satisfechas… Sacrificar a todos y cantar purezas lejos del contagio, olvidando cuanto hay de más sagrado en la tierra, y más serio en la vida, ni es valor ni así se cumple con el deber".

Y Martí le responde ...

"... Me dices que vaya; ¡si por morir al llegar, daría la vida!. No tengo, pues, que violentarme para ir; sino para no ir. Si lo entiendes, está bien. Si no, qué he de hacer yo? Que no lo estimas, ya lo sé. Pero no he de cometer la injusticia de pedirte que estimes una grandeza meramente espiritual, secreta e improductiva".

En 1882 Martí alquila una pequeña casa en Brooklyn y, aunque volvieron a reunirse, ya no era lo mismo. Corría el año 1891 y habían pasado seis años sin verse. Encima mantenía una relación adúltera con otra Carmen, pero de apellido Miyares, y a escondidas de su propio esposo. Este fragmento lo dice todo: 

"Es cierto que desde que te vi te amé, pero también es cierto que desde que te conozco no he tenido un día de calma, pues los celos me matan…". 

La ultima vez que se vieron fue en 1891. 

A la muerte de José Martí en Dos Ríos, en 1895, Carmen viaja a New York a recoger todas sus pertenencias y se encuentra que Gonzalo de Quesada y Aróstegui, quien fuera después embajador cubano en esa ciudad, se las había entregado todas a la otra Carmen, a Miyares, incluso los cuadros y todos sus documentos. 

Foto de Carmen Mantilla publicada por la revista Bohemia en 1953

Todos los relatos históricos concuerdan que Martí estaba viviendo como huésped de los Mantilla en febrero de 1880, y es allí donde comenzó su relación con esta casera, aunque el censo federal de Nueva York del 8 de junio de 1880, demuestra que para la fecha en que nace la niña, ya Martí se alojaba en la casa de huéspedes de Henry C. Beers, en el 345 Fourth Avenue de Manhattan, algo lejos de esta familia.

No obstante, a la muerte del señor Manuel Mantilla, José Martí regresa con Carmita Miyares a vivir su romance en paz. Ya no hacía falta esconder la paternidad de la niña aparentando ser su padrino. De la muerte de Martí se enteró Mantilla por la noticia aparecida en el periódico New York Herald. En una carta escrita a su amiga Irene Pinto el 19 de junio de 1895 le dice: 

«Figúrate que será de mi vida sin Martí, el afecto más grande de mi vida, toda la felicidad se ha ido con él: ya para mí el sol se eclipsó y viviré en eterna tiniebla. Martí se había fundido en nuestras almas de tal manera, que a pesar de todas nuestras desgracias, éramos criaturas felices por el cariño tan grande y desinteresado que nos teníamos.»

Carmen Zayas-Bazán
La señora Carmen Mantilla falleció por una neumonía el 17 de abril de 1925, y fue inhumada en el cementerio Woodlawn, en el Bronx, donde posteriormente la acompañaron sus dos hijos. 

Por su parte Carmen Zayas-Bazán murió en su casa del Vedado, el 15 de enero de 1928, y sus restos reposan en el Cementerio de Camagüey, a donde fueron trasladados el 30 de junio de 1951.

Hasta entonces guardó luto y nunca se volvió a casar. Incluso intentó recuperar en vano los restos de Martí, para darle sepultura en el mausoleo familiar.

Fuente:  Artículo escrito por el Dr. Eduardo Zayas-Bazán, profesor Emérito de East Tennessee State University y director de "El Camagüeyano Libre", órgano oficial en el Exilio. / El País.es / "Cartas de amistad" de Julio E. Miranda / Internet.

El José Martí del que poco se habla.

Maria Mantilla y la hermana del actor María Teresa Romero 

Que sí, que lo sabemos de memoria, José Martí es nuestro héroe nacional porque fue un gran patriota, abnegado y amante como nadie de la libertad de Cuba, pero de la misma forma no era un extraterrestre, era humano como todo el mundo joder. En fin, que vamos a echar un vistazo a un Martí como usted, como yo o como cualquier otra persona con sus problemas, sus inquietudes, sus necesidades y ¿por qué no?, con sus defectos que también los tuvo.

Un día 20 de diciembre del año 1877, Martí contraía nupcias con la señora Carmen Zayas Bazán, sin embargo es ampliamente sabido que sostuvo una relación extra matrimonial con otra Cubana, la señora María Mantilla. Martí llegó a Nueva York el 3 de enero de 1880 y se hospedó en casa de un amigo del presidio, Miguel Fernández Ledesma, que vivía en el avenida 337 West y la 31 Street. 

A los pocos días se muda para un hostal propiedad del matrimonio Manuel Mantilla y Carmen Miyares, cito en la 49 East y 29 Street, en Manhattan, muy cerca de donde se encontraba hospedado con anterioridad. Allí sucedió algo que los Martianos apenas hablan para no manchar la imagen del más ilustres de los cubanos, pero ni con el pétalo de una rosa, como suele decir. 

En relación a esta infidelidad de María Mantilla, los hay que con tal de minimizar el hecho crearon la fábula de que el señor Mantilla era un inválido desvalido, y que por tanto la señora "tenía sus necesidades" que Martí cubrió y calmó en alguna medida. Por ejemplo en la página número 17 del libro "Cuba, hablo contigo, sigo hablando contigo, de" José Manuel Castañón, se describe a la señora Carmen Miyares como una “mujer abnegada y luchadora, que para mantener a su esposo paralítico y a los tres hijos del matrimonio –Manuel, Ernesto, y Carmen,– abrió esa pensión en Nueva York donde fue a alojarse José Martí.” 

Otro, Rubén Pérez Nápoles, en su obra "Martí: el poeta armado (2004)", en la página 230 describe al señor Manuel Mantilla como “un anciano achacoso que se encuentra inválido, por lo que en la práctica difícilmente funcionaba en las relaciones normales de un matrimonio, y no solo en el sexo, sino en sentido general.". Aquí es más evidente aún el intento de limpiar al apóstol.

Como dice el dicho, una mentira repetida mil veces termina convirtiéndose en verdad, pero resulta que, tanto en el censo de Nueva York de 1880 como en el certificado de defunción del propio Mantilla, quedan desmentidas todas estas versiones propagadas durante muchos años. 

Para empezar, en el certificado de defunción del señor Manuel Mantilla que tiene el No. 519022, se confirma que cuando falleció al mediodía del 12 de febrero de 1885, solo contaba con 42 años, dos meses y dos días de edad, de manera que cuando Martí fue a residir en su hogar en 1880, Mantilla era prácticamente un mozalbete de apenas 37 años de edad. 

¡Menudo anciano achacoso!.

Por otro lado el censo federal de 1880 también lo confirma, pues demuestra que Carmen Miyares aparece con solo 29 años de edad, su hijo Manuel de 9 años y nacido en Cuba, mientras que Carmen de 6 y Ernest de 2, habían nacido en la ciudad de Nueva York. 

¿De donde sacó la teoría el tal Pérez Nápoles que don Mantilla era un anciano y achacoso?. Y mucho menos que no podía "cumplir su deber como esposo". Si eso fue asi, ¿quien le engendró esos tres hijos a la señora Mantilla entonces, el espíritu santo?. 

El prestigioso doctor en historia cubano, Antonio de la Cova, en su columna publicada en el sitio digital latinamericanstudies.org, aseguró que en el renglón número 20 del citado certificado, se hace señalar - en un recuadro - si el occiso (Mantilla) estaba postrado o con alguna discapacidad, y resulta que ese espacio se encontraba vacío. 

Aunque eso sí, agrega que murió enfermo en 1884 pero del corazón, pero no de los achaques propios debido a una edad avanzada. Agrega, citando el propio documento, que Mantilla murió de "Estenosis mitral", un tipo de deficiencia coronaria en la válvula mitral. (estrechamiento). 

Por otro lado, eso de que Carmen era una pobre mujer abnegada que tuvo que luchar muy duro para sacar a flote a sus hijos, de alguna forma también lo ponen en dudas. Como alega el Centro de Estudios Martianos, en el censo de 1880 se anota que el señor Mantilla era un comerciante a comisión; y que su esposa era una ama de casa que incluso, se daba el lujo de tener una sirviente alemana y un cocinero Cubano. 

El señor Mantilla fue inhumado en el cementerio Holy Cross en Brooklyn. NY

En relación con el fruto de esta infidelidad, la niña María Mantilla, su partida de nacimiento señala que nació a las 4:40 de la madrugada del 28 de noviembre de 1880 en la casa del 243 Grand Avenue, en Brooklyn, Nueva York. La fecha indica que Martí la engendró en febrero, ósea a pocas semanas de mudarse y conocer en el hostal a la señora Carmen. Fue una atracción casi inmediata.

Todos los relatos históricos concuerdan que Martí estaba viviendo como huésped de los Mantilla en febrero de 1880. Sin embargo, cuatro meses después, cuando Carmen Miyares estaba ya en avanzado estado de gestación, ya no residía con ellos. Por cierto, al nacer la niña, Martí se hace pasar por su padrino, y de esa forma podía mantenerse atado a ella fuera de toda sospecha, y sin necesidad de reconocer su paternidad. 

El censo federal de Nueva York del 8 de junio de 1880, demuestra que para esa fecha Martí se alojaba en la casa de huéspedes de Henry C. Beers y su familia, cito en el No 345 de la Fourth Avenue de Manhattan, lejos de la familia Mantilla. El hogar de los Beers era más amplio y residían ocho miembros de la familia, nueve huéspedes y dos sirvientas. 

Cuando la esposa de Martí, Carmen Zayas Bazán, llegó a Nueva York en diciembre de 1880 con el hijo de ambos, José Francisco, el famoso Ismaelillo y luego coronel y jefe del estado mayor del ejército durante el gobierno de José Miguel Gómez, escuchó los rumores que su marido le había sido infiel. No solo eso, llegó a saber que era padre de la niña.

Como debió ser el rebote que cogió, que doña Carmen se regresó a Cuba a escondidas de Martí, gracias a que el cónsul Español de New York "le resolvió" el pasaporte sin el consentimiento de su marido. Por otro lado, llama mucho más la atención que muere el señor Mantilla, Martí regresa a vivir a casa de Carmen como el nuevo "hombre de la casa".

Martí y su "ahijada" Carmen

En 1915, la señora Carmen Mantilla viajó a La Habana y se hospedó con la familia Baralt. Allí entregó la biblioteca personal de José Martí al doctor Julio Villaldo e incluso, coincidió con la señora Bazan en un homenaje al apóstol. Por exigencias de esta ultima, Mantilla se tuvo que sentar bien detrás en el teatro, "donde no la pueda ni ver", dicen que dijo. En ese entonces Bazan tenía ya 70 años. 

Carmen Mantilla falleció el 17 de abril de 1925 y fue inhumada en el cementerio Woodlawn, en el Bronx, donde posteriormente la acompañaron sus dos hijos. Nunca llegó a ser ciudadana americana. Diez años después, esa niña de la foto, madre del actor cubano César Romero, le confesó a su hijo en una carta de nueve páginas fechada el 9 de Febrero de 1935, que José Martí era su abuelo.

“Yo quiero que sepas, querido, que él (Martí) era mi padre y yo quiero que tú te sientas orgulloso de eso. Algún día, hablaremos mucho sobre esto, pero claro, esto es solamente para tu conocimiento y no para darle publicidad. Este es mi secreto y tu padre (Cesar Julio Romero) lo sabe", decían aquellas líneas. 

Con Cesar Romero
María Mantilla, que aquí en la foto aparece con su esposo y su hijo actor, falleció en Hollywood en 1962; y sus cenizas están depositadas en el panteón de la familia Romero, en el cementerio de Inglewood en California. 

Como dato adicional, y que ya lo hemos dicho en otras ocasiones, fue el primer actor que dio vida al Joker en la serie televisiva de Batman (1966-68) , así como también hizo de Hernán Cortéz, en El capitán de Castilla, en 1947. 

El 23 de enero de 2004 las nietas de María Mantilla, y bisnietas de José Martí, Victoria y Margarita Romero, ambas hijas del famoso actor, viajaron a La Habana. Allí donaron a las autoridades cubanas una colección que incluía la correspondencia, fotos y recuerdos relacionados al legado de José Martí. Casi toda la correspondencia era entre María Mantilla de Romero y oficiales en Cuba. 

La mayor parte era sobre la celebración del Centenario a Martí que se llevó a cabo en 1953. Aunque las fechas abarcan de 1875 a 1974, casi un siglo, la mayor parte de la colección está fechada entre 1953 y 1960. La correspondencia estaba organizada cronológicamente, siendo de primordial interés las cartas que José Martí le envió a María Mantilla.

El original de esta carta, así como toda la documentación fue donado a la Fragua Martiana por esas bisnietas del apóstol. Claro el manipulador de Fidel Castro la dio a la publicidad, pero del contenido, como de la propietaria, no dijo ni una sola palabra. 

En esos tiempos no había en Cuba la mas mínima posibilidad de saber nada al respecto. Hoy son otros tiempos muy distintos. A la pregunta: ¿Dónde se encuentran esos documentos?, posiblemente en el mismo lugar donde "guardó" del diamante del capitolio. 

Maldita Hemeroteca 

Nota: Como dato adicional les diremos que este actor César Romero, le dio vida al personaje de Joker en la serie televisiva de "Batman" (1966-68) así como también representó a Hernán Cortéz en "El capitán de Castilla" (1947). 

Nota:

Existen imágenes del finado historiador de la Habana, Eusebio Leal, depositando rosas blancas en la tumba de Carmen Miyares en el campo santo de la ciudad de New York, sin embargo, y que sepamos, jamás se le vio haciendo lo mismo en la tumba de la señora Bazán-Bazán en Camagüey.

Es que la Miyares secundó todos los planes de su amado, e incluso un hermano de ella se involucró de cierta forma en el levantamiento del 1895. Por otro lado ya sabemos que la señora Zayas Bazán le reprochaba a Martí su lejanía por ese motivo y eso, los comunistas, no lo perdonan ni a la hora de rendirle tributo a sus muertos históricos.

CENTURIÓN Y MASSOLA: Descansen en paz

Actor Carlos Massola.

El pasado sábado varios medios de prensa de la ciudad de Miami dieron cuenta del fallecimiento del comediante cubano Francisco Andrés Centurión, conocido artísticamente en Cuba por su segundo apellido, era natural del pueblo de Jaruco, en la Habana, y murió a los 82 años en esa ciudad donde residía desde hacía varios años.

Centurión fue considerado como uno de los humoristas más exitosos de la Isla durante las décadas del 70 y el 80 del siglo XX, imitaba a artistas famosos y también actuaba como ventrílocuo con un muñeco llamado Francisquito. Emigró a Estados Unidos en la década de los 90´s y, tras abandonar el mundo de la actuación, trabajó en diversas facetas del sector comercial, entre ellas la venta de casas en el condado de Miami-Dade.

Sin embargo...

En el 2014 formó parte supuestamente de una amplia red de fraude a los seguros en ese condado, donde fueron acusados 22 los involucrados por cometer una estafa a las aseguradoras que fue calculada en 6.7 millones de dólares. La operación conducida por la fiscalía estatal se dio a conocer como "Llamas e inundaciones", debido a que los acusados incendiaban o inundaban las casas con el propósito de cobrarle dinero a los seguros. 

Como principal encartado estuvo un tal Jorge Fausto Espinosa, entonces de 58 años, y su esposa Carolina Espinosa, de 35, propietarios de "Nationwide Adjusters LLC" en el área de Kendall. Eran años en que era muy común ver a ciudadanos cubanos cometiendo fraude al seguro inmobiliario, desfalcos al Madicare, así como reclamaciones por falsos accidentes de coche en el sur de la Florida. En total fueron condenados 14 Cubanos, mientras que el resto se encontraba en paradero desconocido. 

Al final consiguió salir bastante bien parado de esta acusación, que en los Estados Unidos suele ser condenada con bastantes años de cárcel. Solo agregar que lo que hacía Centurión en Cuba era propio de una época bastante ignorante y de grandes limitaciones artísticas, pero que cualquier manifestación que hiciera sonreír al Cubano en aquella cárcel era bienvenida. Hoy sería un rotundo fracaso. Sin embargo, es muy cierto que fuimos varias las generaciones que disfrutamos de su noble arte, zalamero, bufón, trasvertido e incluso hasta rebelde, dentro de aquel muermo que aún llaman, increíblemente, revolución. 

A su muerte se une la de otro conocido actor en la isla, Carlos Massola, ocurrida este martes y con apenas 62 años, muy conocido en el ámbito televisivo y cinematográfico del país. En los últimos años, ya desplazado, bastante pobre y prácticamente olvidado, su presencia retomó vuelo pero no en la actuación, si no en las redes sociales denunciando valiente y frontalmente las tropelías de ese régimen castrista. Decía Séneca que la muerte es mucho más sentida cuando los padres quedan vivos, y en su caso le ha sobrevivido su anciana madre de 82 años. ¿Qué decirle en estos casos?. En fin.

Maldita Hemeroteca 

Las bellas de Cuba

Elecciones de la reina del carnaval Cubano

Georgette Álvarez Marante tenía 18 años de edad, y era estudiante de la carrera de Arquitectura en el Instituto Superior Pedagógico Jose Antonio Echeverría, en Marianao, la Habana. 

En el carnaval de 1971 fue de las ultimas estrellas más recordadas y queridas, sin embargo tuvo un final trágico cuando resultó atropellada por un camión, en la céntrica esquina de las calles 100 y 51 en la misma barriada. A partir de aquí, la elección de la reina, que hasta entonces había sido una tradición popular, fue considerada por la dictadura Castrista como un "rezago del pasado burgués y republicano" y como tal debía ser eliminado. 

Por lo general todos los carnavales del mundo se celebran en el mes de Febrero, sin embargo la dictadura decidió que Julio, mes conmemorativo por el ataque al cuartel Moncada, sería mucho mejor. Así se "mataban dos pájaros de un tiro" como se suele decir.

Además, la herida producida por el fracaso de la cacareada zafra azucarera del año anterior, la de los 10 millones, tenía muy rabioso al dictador Fidel Castro, y aunque por un lado "tiraban la casa por la ventana" con aquella festividad, por lo de pan y circo que muy bien sabían los Romanos, por el otro estaban decididos a terminar con aquello en cuanto les fuera posible.

Miss Universo 1957. A la izquierda la cubana María Rosa Gamio

Aquella elección de estrellas, porque además se elegían a los seis luceros acompañantes, era un evento muy gustado y seguido por el pueblo a través de la televisión. Por supuesto, como en todo concurso que se respete, las discrepancias por gustos y preferencias no podían faltar, y si en el pasado se habían generado por intereses mediáticos y económicos, con el castrismo pasaron a ser puramente ideológicos. 

---La bella y comprometida Dinorah Rosales Real, (1964) más conocida como Dinorah del Real, fue elegida reina del carnaval en 1956, fue entonces que se dedicó a locutora con Siboney.---

Términos como Reinas o Damas, eran expresiones que no cabían en un "proceso revolucionario" como aquel. La versión del 1974 fue la ultima. Con el paso de los años se pudo concluir -casi sin ninguna duda- que lo que se armó en aquel show, había sido preparado como pretexto para finiquitarlo de una vez y por todas. La decisión de elegir a María Félix Castillo en vez de la preferida del publico, "la número 14", terminó como "la fiesta del guatao".

Actriz catalana María Alba Casajuana, representante española al concurso Belleza y Pulcritud de 1927

En 1975 se hizo un ultimo intento pero sin elecciones, quedando claro que el evento "Reina o Estrella del Carnaval Cubano" pasaría a "mejor vida". Entre las elegidas estuvieron las señoritas Berta Yero, que lo ganó en 1962 representando a la asociación de jóvenes rebeldes, tan rebelde que el entonces general de división Rogelio Acevedo González "le echó el guante" enseguida. Al año siguiente lo ganó Nerina Romero, en representación de los estudiantes secundarios. 

En el 1964 coronaron a Mabel Sánchez, del sindicato de artes y espectáculos, quien fue esposa del también defenestrado ministro de la construcción, Levi Farah Balmaseda, mientras que en 1965 María de los Ángeles Vega, en representación de la federación de estudiantes universitarios, resultó elegida. Por cierto este Levi Farah se divorció de Mabel para casarse con la difunta Georgette.

En 1970 el sindicato de Ciencias resultó ganador con su representante Elba Pérez y luego, en 1971, Georgette Álvarez Marante, por la FEU. Las tres ultimas reinas de aquellos carnavales fueron: Celia de la Caridad Hernández, que ganó en 1972 representando a la federación de mujeres Cubanas, Mayda Tirado, de la FEEM, en 1973 y María Félix Castillo, por el sindicato de la aviación civil, en 1974. 

UN POCO DE HISTORIA

La Cubana Angelina Anduiza fue la primera criolla que asistió a un evento de belleza de carácter mundial, en este caso "Belleza y Pulcritud", que se celebró en la ciudad de Galveston, Texas, en 1927. Fue ganado por la norteamericana Dorothy Britton, y acompañada en el podio por la representante de Luxemburgo Rosa Blanq y la española María Alba Casajuana. 

Miss Cuba 1960 Gilda Marín

En los eventos "Miss World", las cubanas no estuvieron representes hasta 1955, cuando en Long Beach, California, asistió la bella sagüera Gilda Marín, que alcanzó un tercer puesto. En el Mis Universo de 1957, las criollas Marcia Rodríguez y María Rosa Gamio, consiguieron clasificarse entre las quince primeras.

Ahora bien, en el considerado Grand Slang de estos certámenes, el "Miss Universo", no fue hasta 1960 cuando Cuba asistió con la "Miss Cuba" de ese año, la señorita Florentina Lauten Toyos, (Flora Lauten). Aquel evento fue celebrado en el auditorio de la ciudad floridana de Miami Beach, y fue elegida la norteamericana Linda Jeanne Bement. 

Señalar que entre las damas de compañía del "Miss Cuba" fueron elegidas la bailarina y actriz Mayda Limonta, primera chica de raza negra que asistía a estos eventos, así como la futura presentadora de la televisión, Dinorah del Real y la magnífica actriz, Daisy Granados. Lauten es recordada por interpretar la icónica película Cubana "Lucía", de 1968, así como "La decisión" en 1965 y "Como la vida misma", de 1987. En 1958 Cuba llevó a la señorita Arminia Pérez González y, un año después, a Irma Buesa.

Ariana Barouk

Con el triunfo Castrista las Cubanas experimentaron una larga pausa en estos eventos. No fue hasta el año 2007 cuando una representante de "Cuba en el exilio" regresó nuevamente. Fue en el de "Miss Earth", celebrado en Filipinas, con la modelo Ariana María Barouk, y donde resultó ganadora la canadiense Jessica Trisko. Barouk, de Miami, fue la primera Cubana que asistía en décadas a eventos de este tipo, resultando premiada con el título de "Miss Eco turismo".

Terminado el certamen, regresó a trabajar en la cadena de televisión Univisión, en el programa de los mexicanos Jaime Camil y Carla Medina "el Gran Show". Dos años después, la modelo Patricia Rosales, también una Miss Cuba en el exilio, compitió por primera vez en el "Miss Internacional" de Japón, quedando entre las semi-finalistas. 

Así mismo la modelo habanera Elizabeth Robaina, en este caso una Miss Texas, representó la raza en el concurso "Miss International" celebrado en China en 2011.  Robaina, que había sido elegida "Miss Latina" en el "Miss América Latina del Mundo", se convertía en la segunda criolla que asistía a estos eventos en el continente Asiático.

Maldita Hemeroteca

El caso de la Cubana Evangelina Cosío Cisneros


El padre de Evangelina, Agustín Cossío, un colaborador en el levantamiento cubano de 1896, fue detenido, acusado de sedición y condenado a diez años al presidio caribeño de “Isla de Pinos”, rebautizada con los años por el castrismo como “Isla de la Juventud”. 

Se le permitió que dos de sus cuatro hijas, Evangelina y Carmen, le siguieran al destierro. Evangelina, que llamaban "la Juana de Arco cubana", era bonita, de dieciocho años, huérfana de madre e hija de un jefe rebelde que ha sido condenado a muerte por los españoles. Ella también cayó prisionera por haber intentado liberar a su padre.

Antes Evangelina intentó solicitar la libertad de su padre ante el coronel José Berriz, gobernador de la isla, quien fue acusado de hacerle proposiciones indecorosas a cambio del pedido. Según recoge la historia, este coronel se personó en su casa una noche, (lo que nunca estuvo muy claro) y resultó apresado por los seguidores de Evangelina que le exigieron la liberación del condenado. Berriz fue rescatado por sus hombres y en cambio Evangelina terminó condenada por intento de asesinato y rebelión.

Al menos fue así como llegó la historia a oídos de William Randolph Hearst, que ordenó a Bryson la liberación (con sobornos), de “la Juana de Arco del Caribe”. Encarcelada en la prisión de recogidas en La Habana, es descubierta en agosto de 1897 por un corresponsal del Journal, George Eugene Bryson, que redacta una crónica melodramática con las desventuras de Evangelina, en ese tiempo viviendo con las más viciosas prostitutas de La Habana y objeto, según Bryson, del acoso de un oficial español. 

La crónica de Bryson fue acogida por Hearst con gran satisfacción. La Juana de Arco cubana se convierte en centro de atención. Todos los corresponsales del Journal se movilizan para explotar al máximo la historia. La maquinaria propagandística montada por Hearst funciona a toda máquina y comienzan con enviar una súplica a la reina regente de España, que ostenta el reinado por la minoría de edad de Alfonso XIII. Asimismo su texto se cursa a numerosos corresponsales y delegados de la prensa de Hearst en Estados Unidos, los que se encargan de recoger firmas entre las mujeres influyentes de sus respectivos estados. 

Incluso llega a enviarse un telegrama al general Valeriano Weyler, capitán general de la isla. Esta operación informativa sobre los avatares de Evangelina, fue un completo éxito y constituyó, sin duda, un ejemplo de la prensa amarillista. El poder de la prensa funcionó a escala de todo un país, cuya opinión pública se había movilizado. Millares de mujeres norteamericanas respondieron a la llamada de Hearst; y el rotativo Journal puedo llenar doce columnas de firmas. 

Se organizan en el país centenares de mítines para reclamar la libertad de la joven Evangelina. Y lo que le faltaba a España, Inglaterra, emocionada por esta segunda Juana de Arco, responde igualmente de forma masiva al llamado. La presidenta de la Liga de la Temperancia de Londres y lady Rothschild recogen unas doscientas mil firmas en favor de la joven cubana.

También el Papa envía un mensaje a la reina regente María Cristina, que sugiere al general Weyler enviar a Evangelina a un convento, cosa que éste no hace. Evangelina siguió en la prisión de Recogidas, que al parece no era tan inhumana como la describían las crónicas del Journal, según declaraciones del propio cónsul general de Estados Unidos en La Habana. 


Este cónsul reveló que la señorita Cisneros disponía, en la prisión de Recogidas, de una habitación de dos piezas muy limpias, que está bien vestida y alimentada y que no se le infligía castigo alguno ni padece ningún tipo de las persecuciones sádicas que la prensa de Hearst recrea.

LA EVASIÓN DE EVANGELINA 

La evasión de Evangelina tenía que ser el golpe maestro que coronara la operación publicitaria de Hearst. Encarga a un hombre, Karl Decker, para que la lleve a cabo. No es necesario señalar que el propio Hearst le proporcionó los medios y la evasión, el 6 de octubre de 1897, resultó un éxito. 

Los guardianes fueron bien sobornados, y quizá Weyler no estuviera descontento tampoco de poder desembarazarse de tan molesta prisionera. Tras un primer intento de serrar los barrotes de la celda la noche anterior consiguen sacar a duras penas a la esbelta Evangelina, que se las ingenia para deslizarse a través del pequeño hueco que deja el único barrote que han conseguido doblar. 

En seguida atraviesan el abismo del estrecho callejón, sobre la inestable escalera que separa la cárcel de su guarida. Puestos a salvo, bajaron a la calle donde les aguardaba un carruaje que los trasladó hasta la casa de Carbonell. Cuando llegan, ya la Habana estaba amaneciendo. 

Se escondió en casa del banquero Carlos Carbonell, cubano graduado de economía en los Estados Unidos, para luego llegar al muelle de la Habana vestida como un hombre. Su cabellera fue cubierta por un sombrero, y le pusieron un purito a medio fumar en los labios. Le habían preparado unos papeles falsos a nombre de Juan Sola, y sola embarcó en el “Séneca”, sin levantar sospechas de los aduaneros, rumbo a Manhattan en New York.

Su llegada es el 13 de octubre, y el Journal le preparó una espectacular recepción. Tras una permanencia en el hotel Waldorf Astoria a todo lujo, Evangelina, mimada por el Journal, es paseada por los Estados Unidos. Pronunció varios discursos contando sus desventuras y las atrocidades de las fuerzas españolas en Cuba. Esto provoca un aumento de tensión entre Estados Unidos y España. 

A pesar de la prudencia de las autoridades americanas, el camino de la guerra parece abierto. En su último mensaje sobre el estado de la Unión, el presidente norteamericano Glover Cleveland condena las maniobras de los partidarios de la causa cubana y los acusa de fomentar la agitación por medio de la prensa, comprar armas, recoger fondos y abusar de la tolerancia de la legislación americana. 

Años después, el periodista Willis J. Abbot, que trabajó para Hearst en aquella época, desmentiría esta versión en su libro de memorias “Watching the world go by” de 1933. Afirmó que él estaba junto al “Jefe” cuando se desarrolló el enredo, y que Decker había sobornado a todo el mundo. “El dramático rescate” no solo estaba destinado a ganar lectores, también pretendía “exonerar a los funcionarios de las Recogidas” de cooperar en la trama.

Hearst continuaría su ascenso meteórico y marcó, durante medio siglo, la agenda periodística de los Estados Unidos. En 1898, antes de cumplir los treinta y cinco años, forja uno de sus eslóganes favoritos: “El Journal: el periodismo que actúa”. Sin embargo lo mejor está aún por llegar: “El Maine”... pero como diría Kipling: ”Esa es otra historia”.

La camagüeyana Evangelina Cosío se casó con el banquero Carbonell y, al morir este en 1916, se casó dos años después de con el abogado habanero Miguel Romero. Evangelina alcanzó la llegada del Castrismo, incluso puede que se haya enterado del fracaso de la zafra de los diez millones. Murió el 22 de mayo el año 1970. No sabríamos decir si fue por coincidencia o porque Castro lo eligió a propósito, pero aquel alzamiento de Isla de Pinos fue un 26 de julio de 1896.

Fuentes: Internet y la Razon.es