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miércoles, 10 de junio de 2026

La cubano norteamericana Aida Acosta, la primera piloto de la historia

Aida con corbata y atributo aéreo

En el año 1903, la descendientes de Cubanos, Aida de Acosta Root Breckinridge, voló sola un dirigible por los cielos de París, Francia en un dirigible propiedad del piloto de la aviación Alberto Santos-Dumont, el 23 de junio de 1903. 

Esta recogida como la primera mujer piloto de la historia, y su hazaña fue 6 meses antes del primer vuelo en avión de los Hermanos Wright. Aida nació en New Jersey, un tradicional bastión Cubano en los EEUU, pero sus padres, Ricardo de Acosta y Micaela Hernández de Alba, si eran nativos de Cuba. 

Ya en 1909, con apenas 19 años, se había montado en uno de esos aparatos con su amigo y destacado piloto brasileño y, luego de solo tres lecciones, logró volar en solitario seis meses antes que los hermanos Wright, que en su caso fueron los primeros en un aparato mas pesado que el aire, y aquí es donde radica el grueso de aquella hazaña. 

Sin embargo hay otra historia que recoge otro posible vuelo femenino, el de la norteamericana Blanche Scott, aunque los datos de este fallido intento no están corroborados. De haber sido cierto, hubiera sido ella la primera, aunque lo suyo alcanzó apenas los 12 metros de largo, e incluso muchos aseguran que fue favorecido por una ráfaga de aire. 

El vuelo de Aida 

Aun así, vuelo involuntario o no, resultó atestiguado por los allí presentes. Otros dicen que fue mera propaganda para su verdadero hobby que eran los coches, pues sí que está comprobado que fue la segunda mujer en todos los EEUU en conducir un auto. La primera que lo hizo fue Alice Huyler Ramsey. 

Aida de Acosta también vendió bonos de la libertad por valor de dos millones de dólares durante la Primera Guerra Mundial, y cuando terminó la contienda bélica, con un ojo ya afectado por un glaucoma, viajó a Europa a trabajar para el Comité Americano por la Francia Devastada.

Solo agregar que el primer aeroplano que voló en Cuba fue en mayo del 1910, pilotado por el francés André Bellot. Voló en un aparato Voisin de 60 caballos, saliendo desde el hipódromo Almendares en la Habana. También el piloto Canadiense James McCurdy lo intentó en enero de ese mismo año desde Cayo hueso a la Habana, pero cayó al mar aunque fue resultó rescatado. 

Maldita Hemeroteca // Fuentes de Internet

Aclarado el misterio de la enigmática chica Habanera

En una piscina en la Habana con sus amigas en 1946

A los que les encanta buscar fotos antiguas de aquella Cuba que no tuvimos oportunidad de conocer, y que la revolución Castrista se encargó de erradicar completamente, les movía a la curiosidad saber quien era aquella esa chica que aparecía en varias imágenes relacionadas con la jet set habanera.

Se trataba de una joven que aparecía posando en escenarios lujosos que se corresponden, al parecer, con el alto nivel social que disfrutaba. Las imágenes fueron hechas por la fotógrafa Nina Leen en 1945, una rusa nacionalizada norteamericana que hacía trabajos como colaboradora para la revista "Life Magazine" con la que firmó más de 40 portadas. 

Desayunando en la cama en 1946. La foto de encima es de su madre como una Madonna.

En esa ocasión le dedicó un trabajo a esta joven cubana que tituló como temática «Havana Glamour Girl». Entre 1940 y 1973 fue una de las pocas mujeres en trabajar como fotógrafa contratada por esta famosa revista y, aunque se especializó en fotografiar animales, nunca se consideró como tal.

 (....) "No soy una fotógrafa. Si lo fuera, haría fotos. Soy una fotoperiodista: me dedico a buscar historias y contarlas con imágenes", decía Nina, que se casó con otro gran fotógrafo ruso como Serge Balkin, y que murió en la ciudad de New York en 1995.

¿Pero quien era esta chica habanera de apellido anglosajón?. Pues se trataba de Alina de las Mercedes Johnson Aguilera, nacida en la calle Prado, No 58, y casada con un ingeniero químico graduado en la universidad de la Habana de nombre Luis Narciso García-Menocal y Nadal. 

Al parecer estaba emparentada con los dueños de la famosa droguería "Johnson" de la Habana, que fue fundada por los doctores Johnson en 1886 e inaugurada en el 1914. Alina, que durante su juventud estudio en un colegio de Connecticut en EEUU, tuvo con este señor tres hijos, Teodoro, como el abuelo, Luis Carlos y Alicia.

Haciendo la pedicura acompañada de su amiga Nina Gómez de Freire. 1946

Este matrimonio falleció en San Juan del Río, Querétaro, México, donde se habían marchado a vivir una vez llegó el Castrismo al poder en 1959. Alina murió en 1981 y un año después su esposo. De manera que ya queda -mas o menos- aclarado quien era esta misteriosa y glamurosa socialité Cubana que, mediante fotos, le daba vida a una sociedad con unos índices económicos y sociales que ya hubiera querido esta tiranía "por un día de fiestas".

Como dato adicional les diremos que la Droguería Johnson (Farmacia) se encuentra ubicada en un antiguo edificio de la calle O'Reilly, número 31, en el casco histórico de la Habana. Recordemos que en aquella Habana, y hasta finales del siglo XX, a las farmacias se les llamaba "Boticas". La mayoría contaba con los llamados "mensajeros", jóvenes en bicicleta que llevaban el pedido de medicinas hasta la propia casa del solicitante. 


Esta droguería es una muestra de una farmacia de comienzos del siglo XX, con sus particulares frascos marcados con cada nombre y ubicados en antiguas estanterías y vitrinas de madera muy bien conservada. Hoy es un establecimiento que está destinado como museo al turismo internacional.

La familia Johnson, además de estos productos farmacéuticos, fueron fabricantes de perfumes, insecticidas y desinfectantes que lo mismo importaban que exportaban. Esta firma desempeñó un importante roll en la historia de la farmacia en Cuba, ya que desarrollaron una importante labor docente como catedráticos universitarios. 

Con la revolución Castrista, el establecimiento, que cuenta con 5 vitrinas y una encimera de grandes proporciones, y que incluso contaba con las fórmulas originales de los doctores Johnson, cayó en manos del finado Eusebio Leal y su oficina del "historiador de la Habana", que al menos la conservó decentemente.

Muere la ultima gran dama del arte republicano Cubano.

Olga en sus días de gloria en la Habana.

Aunque falleció hace 5 días, nos place mucho hacer este pequeño recuerdo de quien tuvo una carrera de más de ochenta años como cantante en Cuba y en el extranjero, y que tras la muerte, en la Florida, se fue la ultima gran diva del arte cubano durante la etapa republicana.

La señora Olga Chorens, fallecida el pasado día 22 a la avanzada edad de 99 años en Miami, había nacido el 7 de febrero de 1924 en La Habana y desde muy joven - con apenas 11 años - inició una carrera profesional en la radio, en las cadenas de García Serra o en el programa "Ronda Musical Coca Cola" de Radio Progreso. Se le recuerda con mucho cariño luego de contraer matrimonio con Tony Álvarez y crear, en la radio progreso "El programa de Olga y Tony" y, en el canal 6 de la CMQ, "El show de Olga y Tony" . 

Establecieron su residencia en el reparto habanero del "Casino Deportivo", una moderna urbanización ubicada en el Cerro. Grabaron infinidad de éxitos musicales con la sonora Matancera, como por ejemplo “Mis noches sin Ti”, “Linda Caleñita”, "Margarita" de la pluma de su esposo Tony Álvarez, "Campanitas de Cristal", "el Chachachá del tren", "De Cádiz a Puerto Rico", "Frenesí" o "El Alacrán Can Can", por solo citar algunas. 

Olga y su esposo Tony, fallecido en 2021

En esos años la Sonora contaba con destacadísimos músicos como el bajista Cachao; el pianista Laíto Castro y Rolando LaSerie en la percusión. En 1963, la pareja decidió abandonar Cuba y establecerse en México primero, y luego en Miami y Nueva York, aunque hicieron temporadas en Puerto Rico y España. Por cierto, fueron de los que confiaron en la operación "Pedro Pan" para sacar a sus dos hijas, Olguita y Lissette, del comunismo Cubano, la segunda se casó posteriormente con el famoso cantante pinareño Willie Chirino. Lissette, con apenas grabó la famosa y muy recordada canción infantil "El ratoncito Miguel".

Nota: Peter Pan fue una operación que rescató del comunismo Castrista a 14 mil niños, gracias a un programa federal de los Estados Unidos, organizada por el monseñor Bryan O. Walsh y la señora María Leopoldina Grau-Alsina, más conocida como "Polita Grau", quien fuera condenada, junto a su hermano Ramón, a 30 años de prisión política en 1965.

Maldita Hemeroteca 

El caso de la Cubana Evangelina Cosío Cisneros


El padre de Evangelina, Agustín Cossío, un colaborador en el levantamiento cubano de 1896, fue detenido, acusado de sedición y condenado a diez años al presidio caribeño de “Isla de Pinos”, rebautizada con los años por el castrismo como “Isla de la Juventud”. 

Se le permitió que dos de sus cuatro hijas, Evangelina y Carmen, le siguieran al destierro. Evangelina, que llamaban "la Juana de Arco cubana", era bonita, de dieciocho años, huérfana de madre e hija de un jefe rebelde que ha sido condenado a muerte por los españoles. Ella también cayó prisionera por haber intentado liberar a su padre.

Antes Evangelina intentó solicitar la libertad de su padre ante el coronel José Berriz, gobernador de la isla, quien fue acusado de hacerle proposiciones indecorosas a cambio del pedido. Según recoge la historia, este coronel se personó en su casa una noche, (lo que nunca estuvo muy claro) y resultó apresado por los seguidores de Evangelina que le exigieron la liberación del condenado. Berriz fue rescatado por sus hombres y en cambio Evangelina terminó condenada por intento de asesinato y rebelión.

Al menos fue así como llegó la historia a oídos de William Randolph Hearst, que ordenó a Bryson la liberación (con sobornos), de “la Juana de Arco del Caribe”. Encarcelada en la prisión de recogidas en La Habana, es descubierta en agosto de 1897 por un corresponsal del Journal, George Eugene Bryson, que redacta una crónica melodramática con las desventuras de Evangelina, en ese tiempo viviendo con las más viciosas prostitutas de La Habana y objeto, según Bryson, del acoso de un oficial español. 

La crónica de Bryson fue acogida por Hearst con gran satisfacción. La Juana de Arco cubana se convierte en centro de atención. Todos los corresponsales del Journal se movilizan para explotar al máximo la historia. La maquinaria propagandística montada por Hearst funciona a toda máquina y comienzan con enviar una súplica a la reina regente de España, que ostenta el reinado por la minoría de edad de Alfonso XIII. Asimismo su texto se cursa a numerosos corresponsales y delegados de la prensa de Hearst en Estados Unidos, los que se encargan de recoger firmas entre las mujeres influyentes de sus respectivos estados. 

Incluso llega a enviarse un telegrama al general Valeriano Weyler, capitán general de la isla. Esta operación informativa sobre los avatares de Evangelina, fue un completo éxito y constituyó, sin duda, un ejemplo de la prensa amarillista. El poder de la prensa funcionó a escala de todo un país, cuya opinión pública se había movilizado. Millares de mujeres norteamericanas respondieron a la llamada de Hearst; y el rotativo Journal puedo llenar doce columnas de firmas. 

Se organizan en el país centenares de mítines para reclamar la libertad de la joven Evangelina. Y lo que le faltaba a España, Inglaterra, emocionada por esta segunda Juana de Arco, responde igualmente de forma masiva al llamado. La presidenta de la Liga de la Temperancia de Londres y lady Rothschild recogen unas doscientas mil firmas en favor de la joven cubana.

También el Papa envía un mensaje a la reina regente María Cristina, que sugiere al general Weyler enviar a Evangelina a un convento, cosa que éste no hace. Evangelina siguió en la prisión de Recogidas, que al parece no era tan inhumana como la describían las crónicas del Journal, según declaraciones del propio cónsul general de Estados Unidos en La Habana. 


Este cónsul reveló que la señorita Cisneros disponía, en la prisión de Recogidas, de una habitación de dos piezas muy limpias, que está bien vestida y alimentada y que no se le infligía castigo alguno ni padece ningún tipo de las persecuciones sádicas que la prensa de Hearst recrea.

LA EVASIÓN DE EVANGELINA 

La evasión de Evangelina tenía que ser el golpe maestro que coronara la operación publicitaria de Hearst. Encarga a un hombre, Karl Decker, para que la lleve a cabo. No es necesario señalar que el propio Hearst le proporcionó los medios y la evasión, el 6 de octubre de 1897, resultó un éxito. 

Los guardianes fueron bien sobornados, y quizá Weyler no estuviera descontento tampoco de poder desembarazarse de tan molesta prisionera. Tras un primer intento de serrar los barrotes de la celda la noche anterior consiguen sacar a duras penas a la esbelta Evangelina, que se las ingenia para deslizarse a través del pequeño hueco que deja el único barrote que han conseguido doblar. 

En seguida atraviesan el abismo del estrecho callejón, sobre la inestable escalera que separa la cárcel de su guarida. Puestos a salvo, bajaron a la calle donde les aguardaba un carruaje que los trasladó hasta la casa de Carbonell. Cuando llegan, ya la Habana estaba amaneciendo. 

Se escondió en casa del banquero Carlos Carbonell, cubano graduado de economía en los Estados Unidos, para luego llegar al muelle de la Habana vestida como un hombre. Su cabellera fue cubierta por un sombrero, y le pusieron un purito a medio fumar en los labios. Le habían preparado unos papeles falsos a nombre de Juan Sola, y sola embarcó en el “Séneca”, sin levantar sospechas de los aduaneros, rumbo a Manhattan en New York.

Su llegada es el 13 de octubre, y el Journal le preparó una espectacular recepción. Tras una permanencia en el hotel Waldorf Astoria a todo lujo, Evangelina, mimada por el Journal, es paseada por los Estados Unidos. Pronunció varios discursos contando sus desventuras y las atrocidades de las fuerzas españolas en Cuba. Esto provoca un aumento de tensión entre Estados Unidos y España. 

A pesar de la prudencia de las autoridades americanas, el camino de la guerra parece abierto. En su último mensaje sobre el estado de la Unión, el presidente norteamericano Glover Cleveland condena las maniobras de los partidarios de la causa cubana y los acusa de fomentar la agitación por medio de la prensa, comprar armas, recoger fondos y abusar de la tolerancia de la legislación americana. 

Años después, el periodista Willis J. Abbot, que trabajó para Hearst en aquella época, desmentiría esta versión en su libro de memorias “Watching the world go by” de 1933. Afirmó que él estaba junto al “Jefe” cuando se desarrolló el enredo, y que Decker había sobornado a todo el mundo. “El dramático rescate” no solo estaba destinado a ganar lectores, también pretendía “exonerar a los funcionarios de las Recogidas” de cooperar en la trama.

Hearst continuaría su ascenso meteórico y marcó, durante medio siglo, la agenda periodística de los Estados Unidos. En 1898, antes de cumplir los treinta y cinco años, forja uno de sus eslóganes favoritos: “El Journal: el periodismo que actúa”. Sin embargo lo mejor está aún por llegar: “El Maine”... pero como diría Kipling: ”Esa es otra historia”.

La camagüeyana Evangelina Cosío se casó con el banquero Carbonell y, al morir este en 1916, se casó dos años después de con el abogado habanero Miguel Romero. Evangelina alcanzó la llegada del Castrismo, incluso puede que se haya enterado del fracaso de la zafra de los diez millones. Murió el 22 de mayo el año 1970. No sabríamos decir si fue por coincidencia o porque Castro lo eligió a propósito, pero aquel alzamiento de Isla de Pinos fue un 26 de julio de 1896.

Fuentes: Internet y la Razon.es

La Cubana que se disfrazó de hombre para pelear en la guerra de secesión de EEUU


"Lo que puede hacer una mujer si se atreve a lo grande". Esta cita pertenece a las memorias de Loreta Janeta Velázquez, una mujer de origen cubano que hace casi 160 años se vistió de hombre para poder luchar en la Guerra Civil estadounidense (1861-1865) del lado de los estados confederados del sur. 

Nacida en Cuba, se trasladó a Nueva Orleans siendo una niña. Una vez empezada la guerra que enfrentaba a las fuerzas del sur -los confederados- con las del norte -la Unión-, le pidió a un sastre que le hiciera un traje de soldado, con el que se lanzaría a la batalla del lado sureño.

Bajo el nombre de oficial Harry T. Buford, Loreta coordinó todo un regimiento en Arkansas, luchó en las batallas de "Bull Run", "Balls Bluff", "Fort Donelson" y "Shiloh" -donde resultó nuevamente herida- y acabó cambiándose de bando y actuando de espía para los estados de la Unión, quienes finalmente ganaron la guerra.

--La verdad sobre su verdadero sexo se supo al caer herida de gravedad en "Bull Run", la primera gran batalla de la guerra civil efectuada en Virginia, bastión de los confederados.--

Pese a que contó su historia en "Mujer en la Batalla", unas memorias de 600 páginas que dan suficientes elementos para argumento de una película, su historia era hasta hace poco desconocida para la mayoría de los estadounidenses, ya que muchos historiadores la consideraban un personaje de ficción. No obstante se sabe que lo de la ficción fue obra de varios generales confederados, que negaron todo el tiempo que en su ejercito hubiera presencia femenina.

De hecho hubo que gente que lejos de destacar su heroísmo, la despreció. Así estuvo el dilema hasta que una mujer que guarda ciertos paralelismos con ella, la cineasta de origen ecuatoriano María Agui Carter, que también llegó muy joven a los EE.UU, encontró su autobiografía y decidió dedicar más de una década a investigar su vida.

Como dato adicional diremos que Loreta, que nació en La Habana el 26 de junio de 1842 hija de un acomodado oficial del Ejército español, tenía ascendencia francesa y norteamericana por parte de su madre y lo más curioso aun, que entre sus antepasados se se encuentra el conquistador Diego Velázquez de Cuéllar, el primer gobernador que tuvo la isla de Cuba. La fecha de su muerte se sitúa en el 1923.

Maldita Hemeroteca
Fuente: BBC

Las primeras damas de Cuba

Serafina Diago de Cárdenas, esposa del presidente Miguel Mariano Gómez

Excepto Ramón Grau San Martín al que no se le conoció esposa, y como primera dama hacía el papel su sobrina Paula Alsina Grau, alias Polita, cerebro de la operación "Peter Pan", los demás tuvieron del brazo, camino a la poltrona, a sus respectivas "primeras damas".

Empezando con la Hondureña María Genoveva de Jesús Albizu, conyugue de Tomás Estrada Palma, hasta María de la Caridad Molina Suarez del Villar, profesora de inglés y esposa de Osvaldo Dorticós Torrado, fueron 18 las mujeres que acompañaron a sus maridos en la más alta magistratura de la nación Cubana. 

Tomás Estrada Palma y familia

María Genoveva de Jesús Guardiola Arbizú, nació el 30 de junio de 1858, en la ciudad de Comayagua, capital del Estado de Honduras, siendo hija del Presidente y General Brigadier José Santos Guardiola Bustillo y su señora Ana Mateo Arbizú Flores. No sabríamos decir con exactitud, pero puede que haya sido ella la única extranjera. "Tomasito", como le llamaban José Martí y Máximo Gómez, falleció el 4 de noviembre de 1908, mientras que "Veva" el 20 de diciembre de 1926.

El segundo presidente, José Miguel Gómez, tuvo por esposa a doña América Arias, una rica pero importante colaboradora de la causa independentista Cubana que era natural de Sancti Spíritus, en la zona central de Cuba. Se casó con el cuando apenas era un comandante mambí, pero por sus esfuerzos brindados a la causa cubana llegó a ser ascendida a capitana. Actualmente en Cuba existe un hospital que lleva su nombre. 

La señora Mariana Seva de García Menocal fue la conyugue del tercer presidente, ingeniero y mayor general de la guerra de independencia, Mario García Menocal, fue elegido por dos mandatos, del 1913 hasta 1921. La señora Sava fue presidenta de las damas de la cruz roja Cubana. Menocal, que fue jefe de la policía de la Habana y mayoral del central Chaparra, tenía como vice presidente al destacado pedagogo Enrique José Varona. 

La señora Mariana Seva de García Menocal, esposa del mayor general Mario García Menocal

Alfredo Zayas y Alfonso, el cuarto presidente cubano, estuvo casado dos veces, primero en 1884 con Margarita Teresa Claudia del Carmen Arrieta y Diago y luego, en 1914 y ya como presidente, con María de la Asunción Jaen y Planas. Zayas murió en Abril del 1934, y su viuda donó al Archivo Nacional de Cuba una valiosa documentación, entre ella el único diccionario de vocablos indígenas de Cuba. Ambos están sepultados en el cementerio de Colón, en el panteón de la familia Zayas-Jaén. 

Elvira Francisca Machado Nodal nació el 28 de octubre de 1868 en Santa Clara y fue la primera dama de cuba durante el mandato de su marido el general de la guerra de independencia, Gerardo Machado y Morales en 1925. 

Se casaron en el 1894 y, a la caída de su marido, emigró a Bahamas y de ahí a Vermont en Estados Unidos. Luego vivió en Manhattan, Nueva York, hasta el 1940. Murió el 5 de enero de 1968, en Miami, Florida, a la edad de 99 años y fue enterrada en la misma lápida de su esposo muerto en 1939, en el cementerio de Miami Dade. 

 INTERINOS E INTERINAS --------------------------------------

Hay que aclarar que hubo casos, y no pocos, de presidentes que no fueron electos en las urnas, con lo cual sus esposas ocuparon el papel pero en presidencias interinas. Como fue de Ofelia Rodriguez Arango, esposa de Carlos Herrera Franchi, presidente en 1933 por solamente un día, y que falleciera en La Habana el 18 de marzo de 1954, a la edad de 79 años. 

Laura Bertini y Alessandri, esposa de Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, en la imagen con bastón en el brazo

Así mismo la señora Laura Bertini y Alessandri, esposa de Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, lo fue durante un mes en agosto de 1933 o la de Carlos Hevia, doña Elisa Edelmann Ponce, por apenas 72 horas. Elisa murió en el 1934, mientras que Hevia en abril de 1964 a la edad de 64 años en Miami. 

Casos parecidos los de las señoras Mercedes Márquez Sterling, esposa del interino Manuel Márquez Sterling y Carmela Ledón, de Carlos Mendieta Montefur, coronel de la guerra de independencia, que llegó a la presidencia interina en 1935. Así mismo Marcela Cleard fue esposa del interino Jose Agripino Barnet hasta el 1936, por cinco meses, el único presidente español que hubo durante la democracia cubana. 

Es entonces que llegamos a la más hermosa de todas, doña Serafina Luisa Diago de Cárdenas, la esposa del presidente Miguel Mariano Gómez, que aunque fue electo en Mayo del 1936, resultó destituido por el senado en diciembre de ese mismo año. 

¿Su delito? vetar la Ley Cent, un ingreso por cada saco de azúcar de 250 libras producido en el país, que sería destinado a financiar las escuelas Cívico-Rurales impulsadas por Fulgencio Batista. En 1940 Gómez se postuló nuevamente para la alcaldía de La Habana, pero perdió ante Raúl Menocal. Falleció el 26 de Octubre de 1950, a la edad de 61 años en Habana. Un dato: era hijo de la benefactora, doña América Arias. Su esposa Serafina, IV marquesa de Almendares, murió en 1986. 

Federico Laredu Brú, coronel del ejercito libertador, estuvo casado con la señora Leonor Gómez Montes cuando fue electo presidente desde 1936 al 1940. Brú falleció de causas naturales en La Habana el 7 de julio de 1946, a los 71 años de edad. A Fulgencio Batista le acompañó en 1940 su primera esposa Elisa Godínez, con la que se casó en 1933. 

Mary Terrero, esposa de Carlos Prío Socarrás.

Elisa, natural de la localidad Habanera de Vereda Nueva, murió el 19 de junio de 1993 a los 88 años de edad y estando casada en segundas nupcias con Máximo Rodríguez , un ex congresista cubano. Ambos emigraron a Estados Unidos en 1959, instalándose en Miami. Por su parte Rodríguez murió en 1962. De su matrimonio con Batista nacieron Rubén, Mirta y Elisa Aleida. Se divorciaron en 1945. 

Aunque dijimos que Ramón Grau San Martín nunca tuvo esposa, nos gustaría señalar aquí una anécdota que contó una vez la escritora y disidente cubana, Tania Díaz Castro. Según afirmó, Grau estuvo perdidamente enamorado de Renee Méndez Capote, hija del mambí Domingo Méndez Capote. 

E incluso aseguró también que en 1944, durante un discurso en palacio pronunciado por el empresario norteamericano Spruille Braden, Grau estuvo todo el tiempo manoseándole las nalgas. Que fue tal su obsesión por esta señora, que hasta estuvo a punto de meter preso en La Cabaña a su marido, el periodista Antonio Cabrera Escanelle. Tanía aseguró que fue la misma Renee quien le contó esta increíble historia. 

A Prío, como ya dijimos, le siguió como presidente en 1948 y le acompañó en la magistratura su señora María Dolores Tarrero-Serrano, nacida en 1924 en el ingenio azucarero Morón en Pina, Ciego de Ávila. Su padre, Gerardo Tarrero Sanz, era el contador de ese ingenio. En el momento en que Prío fue electo, María tenía apenas 24 años de edad. 

En el centro Martha Fernández en un acto solidario con campesinos

Dicen que fue la primera dama más bella, personalmente no creo que no llegara a la belleza de Serafina Diago pero en fin, cuestión de gustos. Tras el golpe militar del 10 de marzo de 1952 liderado por Fulgencio Batista, y que puso fin al sistema democrático que regía en la Isla, Prío y María Terrero se exiliaron en México y después en Estados Unidos, donde se volcó por restituir la democracia en Cuba. 

En 1956 regresó a la isla, siendo expulsada a la fuerza y luego, al triunfo Castrista, intento lo mismo, hasta que esa vez se dio cuenta que todo lo que su marido había hecho , y dado, a Fidel Castro, había sido en vano. Mary, como la llamaban, se fue a vivir con su hermana a la muerte de Prío, hasta que fallece el 23 de septiembre del 2010. En tanto Prío, como sabemos, se había pegado un tiro el 5 de abril de 1977 en su residencia de Miami. Fue conocido como el presidente cordial. 

Por otro lado Marta Fernández de Batista, hija de emigrantes gallegos, fue la segunda esposa de Fulgencio Batista desde que se casaron en 1945, y en este caso la última "Primera Dama de la republica", aunque en ese momento su esposo era un presidente de facto antes de la llegada al poder del Castrismo en 1959.  Martha falleció de un paro cardíaco en la localidad Floridana de West Palm Beach a los 82 años, en el mes de septiembre del 2006.

Ana Durán de Alliegro

La ultima esposa de un presidente en Cuba, antes de que Castro tomara el control de todo, fue la conyugue del magistrado de Santiago de Cuba, Dr Manuel Urrutia Lleó, quien llegó a la presidencia interina de Cuba con mucha ilusión de reconstruir una Cuba nueva, cargo que ocupó entre el 2 de enero y el 17 de julio de 1959, aunque sin saber los verdaderos planes de Fidel Castro que lo utilizó para blanquear lo que sería su futura dictadura comunista.

El presidente Urrutia falleció el cinco de julio de 1981 en New York, Estados Unidos, sin embargo no encontramos dato de su esposa . Sería justo señalar aquí que antes, tanto Ana Durán de Aliegro como María Luisa Martínez, la ocuparon muy efímeramente en aquel fallido intento que hizo Fulgencio Batista por darle un carácter democrático a su dictadura. La primera, otro bellezón, fue esposa de Anselmo Aliegro y Milá, mientras que la segunda estuvo casada con el magistrado Carlos Manuel Piedra y Piedra.

A Urrutia les sustituye por decisión a dedo de Fidel Castro el abogado cienfueguero Osvaldo Dorticós Torrado, y se cree que la muerte de su esposa, la señora María Caridad Molina y Suarez del Villar, fue lo que le provocó que cayera en una fuerte depresión, que terminó por quitarse la vida de un disparo el 23 de junio de 1983.

Solo resta decir que, que el 16 de abril de 1961, horas antes de la invasión por Bahía de Cochinos, en el mismo momento en que Castro declaró que Cuba era un país socialista, desapareció por completo la imagen de la primera dama dentro de un sistema machista como el suyo. No fue con los años que la internet "sacó a flote" a una señora rubia, desconocida por el pueblo, de nombre Dalia Soto del Valle, porque hasta entonces era su cuñada Vilma Espín quien venía desempeñando esa imagen dentro de la familiar tiranía.

Por Jorge García. Web máster de Maldita Hemeroteca

Catalina Lasa del Río

El matrimonio Lasa-Baró al centro

Catalina Lasa del Río, nació en 1875 y fue conocida en la crónica social como la Maga halagadora, era hermosa, elegante, refinada. 

Se casó a los 23 años con el hijo de Marta Abreu, dama que había sostenido con sus recursos las expensas de la guerra de independencia. Juan Pedro Baró, marqués de Santa Rita y vizconde de Canet de Mar, contaba tres lustros más, su ancestros catalanes se había enriquecido con el comercio de esclavos y los ingenios azucareros, era mujeriego y riquísimo. 

Ambos iniciaron una relación sentimental adúltera en medio del clima sofocante de la estricta burguesía cubana. Se cuenta que en una ocasión, durante una función de ópera en el Gran Teatro, el público se retiró en señal de protesta por su presencia, y Catalina despojándose de sus joyas las arrojó sobre el escenario para que la compañía continuara cantando solo para ellos. 

La residencia de Paseo y 17 fue concebida por los arquitectos Félix Cavarrocas y Evelio Govantes en el estilo del renacimiento florentino, aunque el interior se convirtió en moderno por la influencia causada en los propietarios por la Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industriels Modernes de París de 1925, tras la que contrataron a Baguès, Lalique, y el dúo Dominique para diseñar los detalles ornamentales: mármol rojo veteado del Languedoc para los suelos, lucernarios de alabastro con motivos florales en bronce dorado, puertas de caoba maciza, escaleras helicoidales con pasamanos de plata. 

Los jardines fueron plantados por Forestier.

La casa es un lugar de encantamiento donde se ha reportado el avistamiento de apariciones fantasmales, y fenómenos paranormales, como el sonido de una bola de cristal que rueda por las escaleras y revienta contra el piso, o el aroma de un habano recién encendido en la biblioteca. 

La hibridación de la rosa Catalina Lasa se atribuye también al paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier, es amarilla en dos tonos, de pétalos anchos y puntiagudos, se dice que durante el viaje del cadáver embalsamado de la hermosa, en capilla ardiente a través del Atlántico, todos los días descargaba un avión una lluvia de rosas sobre la cubierta. Esas mismas flores decoran la tumba proyectando su luz ambarina. 

Costó su construcción un millón de pesos oro. La doble puerta de cristal negro trabajado al ácido por René Lalique sobre un bastidor de bronce grumoso cierra la cámara mortuoria en la que Catalina Lasa fue enterrada con todas sus joyas, al estilo de los faraones egipcios, y su sarcófago sofocado bajo toneladas de cemento para evitar el saqueo. Además de haber sido profanado el recinto, ha desaparecido la bellísima mampara art-decó de cuarzo transparente, y la tumba permanece pendiente de una restauración que no termina nunca.

Maldita Hemeroteca

Adela Azcuy: la mujer de muchas estrellas


En 1870 tres jóvenes rusos que estaban exiliados en Ginebra y que eran simpatizantes de la "Primera Internacional", deciden viajar a Cuba para incorporarse a las fuerzas rebeldes que desde hacía dos años se habían rebelado contra el dominio Español. Uno de ellos, el teniente de la reserva del ejército imperial y trabajador de ferrocarriles, Piotr Platonovich Streltsov, de 21 años, relató de esta manera su encuentro con una capitana mambisa en su libro, "Dos meses en la isla de Cuba".

"(…) Durante una de las paradas conocí a una mujer que era capitana del ejército insurgente. Era una cubana de apariencia intelectual, de unos treinta años de edad, con un rostro de rasgos simpáticos y grandes ojos negros. No goza de ninguno de los privilegios a que le da derecho su sexo. Posee su destacamento y lo dirige durante la batalla, pero también ayuda frecuentemente a vendar y curar a los heridos, pues los insurgentes carecen de la necesaria atención médica. 

He conversado con ella durante más de una hora y quedé asombrado por los grandes conocimientos militares que posee. Además, me comunicó datos muy interesantes acerca de la vida y las costumbres de los cubanos. Esta mujer soldado goza del cariño y del respeto de todos, pero en especial la quieren los niños, a quienes presta una gran atención. La prensa norteamericana la llama Juana de Arco, aunque ella no es la única mujer en las filas de los insurgentes y no tiene para estos el significado que tenía la muchacha de Orleans para Francia".

Se refería a la capitana mambisa Adela Azcuy, cuyo verdadero nombre era Gabriela de la Caridad Azcuy Labrador, natural de la zona de Viñales, en Pinar del Río, y nacida un 18 de marzo de 1861. Su fe de bautismo, hallada en la Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción de San Cayetano y Viñales, consta en el Libro 2 de ciudadanos de raza blanca, folio 176 y número 580, que fue bautizada el 13 de mayo de 1861 con el nombre de Gabriela de la Caridad. 

Sin embargo a pesar de su historial, en diciembre de 1898 cuando se fue a licenciar y a que le dieran lo que le pertenecía como ex miembro del ejército libertador, le negaron ese derecho y por su puesto la plata correspondiente. ¿El motivo?... ser mujer. Para esta casta de irreverentes machistas no era posible de ningún modo que una mujer fuera una guerrera mambisa como ellos. Pero como sí que lo era, la doña se volvió a vestir como tal y a la Quinta de los Molinos se fue a ver al mismo generalísimo, que ya no lo era, Máximo Gómez Báez en persona, que al verla dicen que exclamó: 

 –¿Quién es esa mujer con tantas estrellas? 

Según un discurso del historiador Armando Guerra Castañeda, pronunciado en Febrero del 1950, fue el general de brigada Antonio Varona quien le explicó quien era Adela y lo que había hecho en la manigua, y tras un relato de sus hazañas, Gómez legalizó su grado. Otro hecho que marcó el machismo imperante en la manigua Cubana, fue el que sitúa al coronel Banegas como eje del asunto. Así lo narra la revista "Vitral: 

Molesto por su incorporación y su resolución de combatir, la envió a defender una cuchilla adonde se dirigían los españoles, y confiesa que lo hizo ¡con la intención de que la mataran!; pero resistió con tanta valentía que, admirado, se lanzó a ayudarla.

De joven Adela Azcuy se había dedicado a la farmacia debido a su matrimonio con el farmacéutico camagüeyano Jorge Monzón Cosculluela, quien fallece de viruela en 1886. Un segundo y fallido matrimonio con el anti independentista español Castor de Moral, un antiguo dependiente de su farmacia, fue lo que marcó su decisión de unirse al ejercito libertador. Cumplió su deseo uniéndose a las fuerzas del brigadier Varona precisamente, que por entonces operaban en la zona de "Minas de Matahambre", en Pinar del Río. 

Gracias a sus conocimientos farmacéuticos, Adela brindó valiosos servicios como enfermera, lo que le valió su primer grado de sub teniente de "Sanidad Militar" el 7 de marzo de 1896. Pero cuidado, que la doña era una experta en el manejo de las armas, sobre todo las de fuego, de hecho tomó parte en la friolera de 49 combates terminando la guerra con los entorchados de capitán, que le fueron otorgados el 12 de junio del año 1896, otorgados por el entonces General de Brigada Pedro Díaz, jefe de la Primera División del Sexto Cuerpo, y ratificado por el lugar teniente general Antonio Maceo el 1 de diciembre de 1896. 

En 1897 la familia del capitán Portales es sorprendida por los guerrilleros, asesinados casi todos menos la madre enferma con una niña de brazos, cuando llegan las tropas cubanas, entre ellas Adela; la madre le pide se ocupe del bebé cuando muera. Así lo hizo. Al llegar la paz, se traslada en 1902 a la localidad pinareña de San Cristóbal y se lleva con ella a la niña Rafaela. En 1911 fue elegida como Secretaria de la Junta de Educación de Viñales y, el 14 de enero del 1913 fallece en La Habana. Su casa de Viñales, convertida en museo, fue el primero de este tipo que se le dedicó a una mujer en Cuba. 

Fuente: Revista Vitral. // Internet.

CONDESA DE MERLIN: La más ardiente de todas las condesas criollas


No sabríamos ni como calificar la vida que tuvo la condesa de Merlin en Europa, doña María de las Mercedes Beltrán Santa Cruz y Cárdenas Montalvo y O'Farrill, y no tanto por la forma de vivirla, si no porque no imaginamos siquiera que una Cubana de aquella época, siglo XVIII, fuera capaz de ....

En fin que no sabemos si esta decimonónica dama fue en realidad una facilona, dicho así para no faltar al respeto, una trepa, una egoísta, una egocéntrica, codiciosa o ambiciosa mujer, que hoy podría ser vista como una feminista adelantada. Entre otras cosas porque jamás se sintió inferior a nadie entre toda aquella poderosa gente. Se sabe que los amoríos en aquellos años en Europa no era un tema baladí, por el contrario, lo vivían con muchísima intensidad. Cuando la vida amorosa era un tema social y económico generalmente, las verdaderas pasiones se tenían que desahogar por otros medios. 

Por ejemplo se conoce que Paulina Bonaparte, la hermana de Napoleón I, se hizo célebre por tener una vida sexual tan activa, que incluso organizaba orgías. El caso de Isabel II de España, que fue casada por obligación con su primo Francisco de Asís de Borbón, el duque de Cádiz, un convencido homosexual, lo que hizo que Isabel, en venganza, "se bailara" a media corte. O a reina rusa Catalina, otra que se cansó de ponerle cuernos a su impotente marido, el zar Pedro III, pero cuando un asunto de este calibre se relaciona con una Cubana, inmediatamente nos asalta la curiosidad por saber.

María Mercedes de Santa Cruz y Montalvo nació el 5 de febrero de 1789 en Cuba, en el seno de una de las familias más ricas y poderosas en ese momento. Su padre fue el conde de Santa Cruz de Mopox y San Juan de Jaruco, don Joaquín Beltrán de Santa Cruz y Cárdenas, primer conde de la casa Montalvo, y su madre doña María Teresa Montalvo y ÓFarrill. Mercedes era además nieta del primer conde de Macuriges y del cuarto marqués de Villalta. Su abuelo, don Gabriel Antonio Beltrán de Santacruz y Aranda, había recibido el título de conde de Jaruco de manos del rey de España, Carlos III, por el real decreto del 23 de agosto de 1777. Nada, que abolengo puro.

Mercedes, que era muy bella y además tenía un gran talento musical y literario, se casó en Cuba con el conde de Merlin, de apenas 18 años, Don Joaquín de Santa Cruz y Cárdenas, y tuvieron una hija de nombre María Teresa. Aun así, "La bella criolla", como le llamaban, era de la opinión que en aquella Cuba no había futuro para una joven como ella, con lo cual decidió marcharse a Europa dejando atrás al marido y a la hija, con apenas 4 años de nacida. En el viejo continente, donde residió la mayor parte de su vida, llegó a destacar entre lo más rancio de la aristocracia y la intelectualidad de su época.


Condesa de Merlin

Pero vamos al lío.
LOS AMORES

Llegó a Madrid en 1792 con 20 años, rebosada de belleza y la criolla causó sensación, sobre todo entre los hombres, de la Corte Española. En 1795 ya era amante de Manuel Godoy, el príncipe de la Paz y primer ministro, con el que finalmente tuvo dos hijos. 

Este Godoy, que ya estaba casado entonces con la condesa de Chinchón, María Teresa de Borbón, era a su vez amante también de la reina María Luisa, la que fue pintada por Francisco de Goya, que al enterarse de que iba a tener un hijo con la Cubana - que finalmente le pusieron Gabriel - se puso como una fiera. Al segundo hijo que tuvo Mercedes con Godoy, le pusieron Manuel.

A Godoy lo dejó cuando cayó en desgracia y, en 1801 comenzó un intenso romance con un hijo con Luciano Bonaparte, hermano de Napoleón, y que era entonces embajador de Francia en España. Este señor estaba casado y con hijos. Lo conoció en casa del rico Francisco de Cabarrús, a quien le pidió ayuda económica para su arruinado y cornudo marido, que se había regresado a Cuba sin un peso en el bolsillo.

Al año siguiente comenzó otro amorío con el célebre pintor Francisco de Goya, con el que también tendría un hijo. En 1808, nada más llegar a Madrid, comenzó una relación con José I Bonaparte y, como si fuera poco, hasta su mismo hermano, el emperador Napoleón, la tuvo en su cama de vez en cuando. Como podrá apreciar, la Jaruqueña no perdió tiempo en Europa, de hecho "volvió a conocer" a su hija que había dejado en Cuba cuando ya tenía 15 años.

Ante el peligro que significaba para las mujeres casadas, recibió una "orden de alejamiento" de palacio por parte de la reina, firmada curiosamente por su ex amante Godoy. Mercedes se marchó para un castillo en Córdoba, en España, propiedad de don Vicente Joaquín Osorio, el marqués de Altamira. Allí vivió por espacio de tres años con la prohibición de salir de la ciudad.

En 1807 recibe la noticia del fallecimiento de su marido cubano, don Joaquín de Santa Cruz y Cárdenas, cuando aun se encontraba a la espera del permiso para poder abandonar España y viajar a Cuba. Con todo listo para partir, le sorprende la caída del reinado y la coronación, el 25 de julio de 1808, de José Ignacio de Bonaparte, conocido como "Pepe Botella" con lo cual el viaje a Cuba y el sepelio dejaron de ser prioridades.

¿El Luto?, bien gracias.

Este monarca no fue su ultimo amante, ya que como dijimos su hermano, el emperador, también se antojó de hacerla suya mientras estuvo de paso en Madrid, ciudad que finalmente le fue entregada de la mano del general Tomás de Morla Pacheco, actitud tachada de cobarde y que le costó su destitución y posterior ostracismo. Esta relación fue verificada después en su propio "diario intimo", el cual fue encontrado enterrado en los jardines del desaparecido castillo que fue morada de su familia Cubana, los condes de Jaruco, durante la estancia de estos en España. (Hoy se encuentra allí una esquina de la calle Clavel, en la Gran Vía madrileña.)

El capitulo referido se titulaba: "Mis noches con Napoleón Bonaparte", donde relata las tres jornadas que pasó invitada por el "Ogro", como ella mismo lo llamaba. Fue en la tercera cita, que apuntó como la del 9 de diciembre de 1808, que Napoleón supo al fin comportarse como un caballero, tanto en la alcoba como fuera de ella. La primera no pudo hacer nada, porque Mercedes se apareció a la cita con su hijo Ignacio y sobrino del emperador. De hecho este le puso el apellido y además le concedió la orden de Legión de Honor. Incluso, le cambio el nombre a su yegua Desiré por el de María de las Mercedes, y en esto ultimo mejor ni hablar ....

La condesa vivió siendo amante de su hermano José Ignacio Bonaparte, estando este casado con Marie Julie Clary, y que a su vez tenía como amante a la condesa de Echauz, María del Pilar de Acedo, la que por cierto fue desplazada "en esas funciones" por la Cubana. Y para rematar, con los años el primer hijo que había tenido en 1798 con el ministro Godoy, se casó con la primera de las hijas que tuvo con José I Bonaparte, y no solo eso, el hijo que había tenido con el maestro Goya que llamaban "Paquito", se casó con la otra de sus hijas en 1835. Es decir, dos de sus hijos se casaron con sus sobrinas y nietas y nietas a su vez.

La condesa de Merlín, que como hemos visto dejó a Cuba muy alto en las cortes europeas, murió en París el 30 de marzo de 1852 mientras vivía con su hija cubana María Teresa, entonces ya con 20 años. Sus restos reposan en el cementerio parisino Pere Lachaise, en el panteón de la familia O’Farrill. Con los años "la canalla" compuso una popular copla que decía así: "La condesa tiene un tintero donde moja la pluma José Primero". Agregar que finalmente pudo hacer su viaje a Cuba, y se hospedó en la casa conocida como "Mateo Pedroso", donde vivían sus tíos, Juan Montalvo y O’Farrill y María Antonia Calvo de la Puerta y Peñalver con sus hijos. 

De esta casa, así como de las impresiones de ese viaje, Mercedes hizo una detallada descripción en su obra L’Havane, editada en 1842. Las cartas se editaron en tres tomos, que traducidos al español se imprimieron en Madrid en 1844 con el titulo "Viage a la Habana", y con prólogo de su ilustre compatriota, la poetisa dramaturga y novelista camagüeyana Gertrudis Gómez de Avellaneda. 

Dirigidas a parientes y amigos influyente de entonces, las cartas narran a los europeos los hábitos y las costumbres del Nuevo Mundo, en cambio la versión en español fue censurada ante las críticas que hizo al régimen colonial, sobre todo al tipo de vida social y cultural que se vivía en la isla en ese tiempo. De hecho de las 36 cartas francesas solo se publicaron 10 en idioma español. Las revistas cubanas "Faro Industrial de la Habana" y "Diario de La Habana", publicaron algunos fragmentos de esta obra tituladas "Las mugeres de La Habana".

Sin embargo en Cuba nunca la reconocieron como una escritora nacional. Y no solo por el rechazo que le hicieron a su idioma francés, si no porque le señalaron que no había denunciado debidamente los métodos despóticos del capitán general Leopoldo O'Donnell, cuando en realidad si lo había hecho y quizás no le entendieron. Tanto fue así, que en la dedicatoria que hizo de su libro a O'Donnell se lo deja claro:

"Permitidme, General, que ponga bajo vuestra égida protectora esta obra concebida por el sentimiento patriótico de una mujer, a la que sólo ha inspirado el deseo ardiente de ver feliz a su país. Al descubrir sus males a la metrópolis e indicar los remedios para combatirlos, apelo a vuestra alma generosa.

El poder que reside en vuestras manos puede convertirse en áncora de salvación. Gobernador general de la Habana, sed habanero, General; reformad las leyes, obtened una representación nacional para la Isla, mitigad vos mismo legalmente la dictadura de jefe supremo y añadiréis nuevos laureles a aquellos tan bien merecidos que vuestra valentía ha conquistado".

En una de sus cartas censuradas en "Viaje a La Habana", la condesa hace una comparativa entre la sensibilidad criolla y la experiencia europea, donde señala todas las lacras del gobierno español con respecto a la colonia. 

"Ha llegado el momento de pensar en estas colonias fieles y tan fecundas. La absorción británica amenaza con invadirlas; pueden si se les abandona volverse inútiles y peligrosas, mientras las más sencillas reformas las convertirían en ganaderos de abundancia para la Madre Patria, en centros luminosos para la civilización de las Antillas, en gloria para España. [...]

Es preciso que ante los ojos de Europa la gestión colonial de España y su administración lejana no aparezca más en esta forma atrasada y bárbara. [...] Que la Metrópoli nos haga el gran beneficio de darnos unas buenas leyes administradas regularmente por hombres honorables (aquí mismo encontrará algunos que hacen excepción y que son la gloria del país) y este gran beneficio digno de ella, seguido de un gran agradecimiento traería después todos los adelantos materiales, todas las mejoras de detalles y el desarrollo de la industria y de la civilización".

Palabras impensables en una mujer de esos siglos que era un mundo de hombre. Pero ni así fue suficiente. Desplazada por la élite literaria en la isla, así estuvo Mercedes de Santa Cruz y Montalvo hasta el siglo XX, cuando la escritora cubana Adriana Méndez Rodena, destacada profesora de la universidad de Iowa, en EEUU, rescató su trabajo en 1974.

Maldita Hemeroteca 

Nota: En esos años la letra J no existía en el idioma castellano

Fuentes: La Habana, traducción: Amalia Bacardi. Madrid: Cronocolor, 1981. FIGAROLA-CANEDA, Domingo. La Condesa de Merlín- María de las Mercedes Santa Cruz y Montalvo. Estudio bibliográfico e iconográfico, escrito en presencia de documentos inéditos y de todas las ediciones de sus obras. Su correspondencia íntima [1789-1852]. París: Excélsior, 1928. //Adaptado de la biografía de Julio Merino, publicada por "El Cierre".

Rita “La Cubanita” Suarez Del Villar


Hija de José Rafael y de Rita María. El 21 de junio de 1879 participa en la fiesta de inauguración del Liceo de Cienfuegos y allí fue la primera vez que dio muestra de su rebeldía, al ir vestida de blanco con una banda azul en la cintura y un clavel rojo en el pecho. Al ir vestida como la bandera llamo la atención y sus amistades temían porque las autoridades se percataran de aquel hecho. 

Al inicio de la Guerra del 95, la cienfueguera doña Rita Suarez del Villar redactó una proclama en la cual llamaba al pueblo a incorporarse a la lucha. Además, creo el Club "La Cubanita" que lo mantuvo hasta el final de la guerra. Desde allí estableció contactos con la Delegación Revolucionaria en Nueva York, y confeccionó banderas para los campos de batalla.

Luego de terminada la guerra, Máximo Gómez vino a Cienfuegos y en esa oportunidad visitó la casa de Rita para conocerla personalmente, pues esta se encontraba enferma y no pudo participar en el recibimiento. Rita le obsequió la estrella que llevaba en su pecho y se la colocó de inmediato en la solapa. En 1911 la cámara de representantes acordó otorgarle una pensión vitalicia como veterana por sus méritos en la guerra. 

Rita Suarez del Villar fallece el 24 de octubre de 1961 en Cienfuegos, y se encuentra sepultada en el Cementerio Tomás Acea y sobre su tumba hay una lápida que reza: Encima de tu tumba gloriosa habrá siempre profusión de siemprevivas, colocadas allí por manos cariñosas", y la firma Máximo Gómez, las mismas que escribiera el generalísimo en su álbum.

Foto María V Izaguirre ID: 142886195

Blanche Zacharie Hutchings y la amistad funesta


"Recuerdo, como si fuese ayer, la primera vez que vi a Martí. Era yo jovencita de dieciocho años, y le fui presentada en una reunión. No tenía ausencias de él; era para mí un señor cualquiera, un encuentro fortuito de sociedad.

Mas a los pocos minutos de conversación, con habilidad que no he visto igualada, sin interrogatorio, había averiguado cuáles eran mis gustos, mis inclinaciones, mis esperanzas. Tocó la nota del arte, me habló precisamente de las obras que me apasionaban. Discutió conmigo cuadros, música y libros, de la manera más natural, con absoluta sencillez, sin hacerme sentir la diferencia que había entre una niña y un sabio".

Así es como la escritora cubano - neoyorquina Blanche Zacharie Hutchings describe en su libro "El Martí que yo conocí" al apóstol de la independencia Cubana y que fuera publicado en 1945. Al terminar la guerra de independencia Blanche regresa a Cuba y matricula en la carrera de filosofía y letras en la universidad de la Habana, siendo la primera fémina PhD en la historia de ese recinto. Además fuer la primera traductora al español de las obras del poeta y escritor hindú, Rabindranath Tagore. 

En 1885, y con el título de “Amistad Funesta”, José Martí escribió su única novela dividida en nueve partes que fueron publicadas en el periódico bi mensual neoyorquino "El Latinoamericano", a raíz del regreso a Cuba de su esposa Carmen Zayas Bazán y su hijo José Francisco, pues el prologo de esa novela se lo dedico a la hija de la señora Blanche, la joven Adelaida Baralt Zacharie que, según se dice, se la había encargado con la condición que no fuera "pecaminosa".

Hay que decir que aunque esta fue la única novela de Martí publicada, en el archivo de su albacea, Gonzalo de Quesada, aparecen varios fragmentos de otra que dejó inconclusa, y que había titulado incluso "La Pasión". Pero curiosamente a pesar de haberla publicado, Martí llegó a despreciar esta novela a la que llamaba incluso "noveluca".

Silvia Brull
La trama es trágica, pues el personaje central, Lucia Jerez, prima del abogado Juan Jerez con quien está comprometida en matrimonio, siente unos celos enfermizos motivado por la presencia de otra chica de nombre Leonor del Valle, a la que llamaban Sol, y que en un arranque de ira le dispara en medio de una reunión social. 

Puede que Martí haya reflejado mediante la trama, una situación muy parecida a la que experimentaba él mismo en su tormentosa vida matrimonial con Carmen Bazán. Adelaida, fallecida en Bruselas en 1952, estuvo casada con el poeta camagüeyano Mariano Brull y Caballero y tuvieron dos hijas, Silvia y Ana María.

Blanche Zacharie Hutchings, que estuvo casada con el diplomático cubano Luis Alejandro Baralt y Peoli, murió en Ottawa, Canadá, donde su yerno había sido nombrado embajador durante la segunda guerra mundial en 1945, siendo la primera sede diplomática que tuvo Cuba en ese país.

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MARTA ABREU: La ingratitud de los hombres

Marta de los Ángeles González - Abreu.

De Marchena en Sevilla, y de los Realejos en Tenerife, llegaron a Cuba las primeras familias desde hace más tres siglos. Con el paso de los años uno de esos emigrantes, el tinerfeño don Pedro Nolasco González-Abreu y Jiménez, se convertiría, en además de un acaudalado empresario azucarero, en teniente de la primera compañía de caballería urbana en Santa Clara y merecedor de la orden caballero de Isabel la Católica.

Don Pedro contrajo nupcias con doña Rosalía Arencibia y Plana, hija a su vez de don Jose Francisco Arencibia y González, regidor, alcalde ordinario y alguacil mayor de dicha provincia. Tuvieron tres hijas, Rosa Beatriz, Marta de los Ángeles y Rosalía, por ese orden, y todas tuvieron una historia filantrópica de increíble generosidad y altruismo.

Al nacer Rosalía en enero de 1862, la familia se mudó para una casa de dos plantas en Prado y Trocadero, en La Habana, pero el 26 de marzo de 1873 adquirieron los terrenos “Las Delicias”, una bella y exótica finca de 7 caballerías y situada en las calles de Santa Catalina y Palatino, en el Cerro, también en la Habana, que con los años fue conocida como la "Finca de los Monos".

---Doña Marta González-Abreu y Arencibia, fue bautizada en la parroquia Mayor de Villa clara, el 2 de enero de 1846.---

El 16 de mayo de 1874 doña Marta contrajo matrimonio con el Doctor Luis Estévez y Romero, abogado natural de Matanzas, en la parroquia Mayor de Villa Clara. El doctor Estévez llegó a ser secretario de justicia, y más tarde vicepresidente de la Republica de Cuba en el primer gobierno republicano de Don Tomás Estrada Palma. Además por acuerdo del ayuntamiento con fecha 15 de septiembre de 1885, fue nombrado hijo adoptivo de la provincia de Santa Clara. 

Desde muy joven Marta viajó por los Estados Unidos y por varios países de Europa, donde además de cultivar su intelecto observó el tipo de vida que allí se vivía. En 1875 nace su primer hijo, bautizado con el nombre de su abuelo materno Pedro Nolasco Estévez Abreu, que luego se casaría con Catalina Lasa, la bella Cubana que luego le traicionó con el rico empresario Juan Pedro Baró. ¡Tremenda historia de amor aquella!.


En 1876, tras el fallecimiento de sus padres, las tres hermanas decidieron materializar la voluntad póstuma de la familia, y dedicar una buena parte de sus fortunas a la creación de obras benéficas como no hubo igual en la historia de Cuba. Por solo citar algunas, tenemos la financiación del colegio San Pedro Nolasco, el asilo para pobres a un costo de 28 mil pesos oro y que fuera edificado en los terrenos donados del señor Alejandro Pichardo y Rodriguez, o el Teatro de la Caridad de Santa Clara, totalmente financiado por Marta.

---Su estatua, al costo del 7 mil dólares de la época, fue una obra del escultor francés Augusto Maillard, y fue inaugurada el 23 de mayo de 1921 en el parque de Santa Clara y refleja la entrega del referido cheque de Antonio Maceo ---

Ahora, lo que fueron donaciones para la causa libertaria, estamos hablando de cifras alucinantes de lo importante que fueron, sobre todo para la época. En la tesorería de la junta revolucionaria de New York por ejemplo, aparecen donaciones de 185 mil dólares que sumadas con otras que fueron señaladas por el biógrafo Manuel García-Garófalo y Mesa, llegaron a incrementarse hasta los 200 mil, entre ellas una de diez mil que donó a raíz de la caída del general Antonio Maceo. 

Aquellos envíos iban firmados con el seudónimo de "Ignacio Agramonte" o "Jimaguayú", mientras que su nombre en clave en los documentos comprometidos solía ser "Patricia". Con respecto a su extraordinaria bondad, el generalísimo Máximo Gómez, que de la ingratitud de los Cubano supo bastante, dijo lo siguiente: (García Garófalo 1925)

"Si se sometiera a una deliberación en el Ejército Libertador el grado que a dama tan generosa habría de corresponder, yo me atrevo afirmar que no hubiera sido difícil se le asignara el mismo que yo ostento".

A mediados de 1896 se organizaron tres expediciones insurreccionales destinadas a Las Villas y Camagüey, todas pagadas por ella, además financió la construcción de la línea férrea desde el municipio de Encrucijada hasta la ciudad de Santa Clara y, posteriormente, la terminal de trenes que llevó su nombre.

Además pagó la construcción de los edificios sedes de la policía y del cuerpo de bomberos del comercio, a los que les compró además los instrumentos de su banda de música, inauguró una escuela para niños de raza negra, "La Trinidad", y la municipal de Conyedo, a un costo de 30 mil pesos, con dos cheques de 5 mil aportados por sus dos hermanas. Como si fuera poco edificó casas para 20 familias de su ciudad.

---Estando en París el 23 de enero de 1896 contribuye con importantes sumas para la salida del periódico independentista "La República Cubana".---

El 15 de julio de 1886, en ocasión de conmemorarse el Aniversario 198 de la fundación de Santa Clara, erigió los obeliscos que honraron las memorias de Juan Martín de Conyedo y Francisco Hurtado de Mendoza, dos personalidades que en el pasado estuvieron muy vinculadas a la salud y la educación en Santa Clara.

Su obra cumbre fue el teatro "La Caridad", inaugurado el 8 de septiembre de 1885, considerado como la institución cultural más importante de ese siglo en Santa Clara. Edificó la estación meteorológica que estuvo al servicio del doctor Julio Jover y Anido, y no seguimos porque la lista es larga, muy larga. "Nadie debe poseer lo superfluo, mientras haya en el mundo gente que carezca de lo más necesario", solía decir doña Marta.

Marta
Desde muy pequeña se descubría en ella una gran sensibilidad caritativa y dadivosa

Al asumir la posesión de sus bienes, entre las que se encontraban grandes dotaciones de esclavos, Martha y su esposo les dieron la libertad y les entregaron tierras para que las trabajaran, mientras que los que estaban en el servicio doméstico, los convirtieron en empleados asalariados.

Desde Francia, donde tuvo que marchar por sospechas de infidencia, mantuvo un vínculo muy directo con el delegado del Partido Revolucionario Cubano, don Tomás Estrada Palma. Luego de una estancia en Cuba regresa a París de nuevo en 1906, al renunciar don Luis Estévez al cargo de vice presidente de la nación y producirse la segunda intervención norteamericana.

Es allí donde su salud se resquebraja, y el ultimo día del año 1908 se hace necesario operarla de urgencia, cirugía que fue realizada por su gran amigo, y eminente cirujano nacido en Sagua la Grande, don Joaquín Albarrán. Sin embargo luego de varias complicaciones, esta generosa señora fallece en esa ciudad el 2 de enero de 1909, casualmente el mismo día de su bautizo.


SUS HERMANAS


A grandes rasgos, su hermana Rosa donó 200 camas y 200 mudas de ropa para los enfermos de lepra del hospital San Lázaro, además de costear los arreglos de reparación del edificio y el costo total de los medicamentos que, mientras vivió, a los leprosos no les faltó nunca.

A un costo de 667 pesos oro, abrió la feria del pueblo en julio de 1889. Luego, en la iglesia "Del Buen Viaje", alimentó a los pacíficos hambrientos que habían sido concentrados por el general español Valeriano Weyler, y ese mismo año de 1896, instaló el "Hospital de Viruelas" en las afueras de la ciudad.

Rosa costeó los estudios de bachillerato y superiores a muchos jóvenes villaclareños, y en el extranjero fundó la Maison de Cuba, (La casa Cuba) la residencia universitaria en la sede de estudios Parisina, en momentos en que sólo existía un país con residencia propia, Argentina, que la había abierto en 1928 y la de Cuba en 1933. Luego la abrieron las suyas Mexico, en 1953, y Brasil en 1959, lo cual demuestra la fortaleza y el prestigio educacional que tenía Cuba ya en aquellos años. 

Según el average inflacionario del 2,66%, el monto del dinero donado por doña Marta Abreu en beneficio de los Cubanos, superaría actualmente los 7 millones de dólares.

En 1899 Rosalía hizo un donativo al hospital Nuestra Señora de Las Mercedes específicamente para habilitar una sala de partos de 25 camas, la dotó de instrumentos, ropas, ropa de cama, muebles y otras cosas. En 1900 hizo un donativo a la Casa de Beneficencia y Maternidad de la capital.

Por otro lado en la llamada "finca de los monos", su hermana pequeña Rosalía organizó un zoológico donde más de 200 primates se llevaron el protagonismo. En 1930 se reunió con el presidente Gerardo Machado con este fin, pero el mandatario no contaba en esos momentos con el capital necesario. Se acercaba la crisis. No obstante la edificación pudo ser levantada en 1906, con el diseño del arquitecto francés Charles B. Brun. Amen de las leyendas que allí hubo, se consiguió el nacimiento del primer chimpancé en cautiverio del mundo. 

Fue previsora la doña, porque antes de morir, dejó escrito que todos aquellos animales y estudios científicos realizados pasaran al cuidado del "Carnegie Institute" de Washington. Hoy los monos son de piedra, inertes, como los dinosaurios del parque Baconao o como el otro dinosaurio de Santa Ifigenia. 

Estado en que se encuentra su tumba en el cementerio de Colón, y que un día fue un lujoso panteón donde reposan los restos familiares desde el 26 de febrero de 1876 que murió su padre.


Pero hablando de eso ... 

¿Ha visto usted el penoso estado en que se encuentra el panteón familiar de la familia Abreu en la necrópolis de Colón en la Habana?. Por no haber, ya no existe ni el nombre que los identifica. Así está desde el huracán del 2004, o sea que en 20 años no se ha preocupado nadie de "pasarle la mano" aunque sea. 

Y más allá de la situación que podría estar atravesando el país, lo verdaderamente indignante es ver como gente que en el pasado dio su vida, incluso la de sus familiares más cercanos, que empeñaron todo su capital y donaron tantísimo dinero como en este caso, se le pague de esta forma tan ingrata. Y eso jode, molesta mucho, sobre todo viniendo de un régimen que se ha pasado seis décadas tirando de héroes para justificar su represión, sus desidias y sus fracasos, que en el fondo ni respeta. 

Lo que queda de la lápida identificativa de Eduardo Chibás

Ninguno de los más de 70 mártires de la guerra de independencia que se encuentran allí sepultados, ni uno solo, ha escapado de esta desgracia que llaman gobierno. La tumba de Máximo Gomez es, quizás, una de las pocas, aunque hace siglos que no le ponen flores. 

Pero no solo mambises, así están todas, políticos, de personalidades de gran valor histórico o simples mortales, nadie escapa a la hecatombe castrista. Vea esa foto en las condiciones en que se encuentra la lápida del líder de la ortodoxia Eduardo Chibás, y como un chiste macabro en otro trozo desbaratado todavía reza: "Descansa en paz Chibás, que tu pueblo no te olvida". Decía el pensador y dirigente hindú Mahatma Ghandi, que a los mal agradecidos la miseria les refresca la memoria, y Cuba es un vivo ejemplo.

Nota: 

Un miembro de esta distinguida familia, don Rafael González-Abreu y López-Silvero, natural de Santa Clara, y que fue igualmente un renombrado filántropo y fundador del instituto hispano - Cubano de Historia de América en Sevilla, llegó a ser condecorado con la Gran Cruz de la orden su majestad Alfonso XII y por Real decreto el 21 de mato de 1928 se le concedió el titulo nobiliario de Vizconde de Remedios. Falleció en Sevilla el 9 de abril de 1933. 

Precisamente en Sevilla, España, hay una localidad llamada Remedios, desde donde partió, en 1519, la expedición de Juan Sebastián el Cano que en 1522 completó su vuelta al mundo. Por aquellos años de 1514, un adelantado de Diego Velázquez, Vasco Porcallo de Figueroa, llegó a Cuba y rebautizó una villa con el nombre de San Juan de los Remedios, en la actual provincia de Villa Clara, considerada  desde entonces como la tercera más antigua de la isla.

Maldita Hemeroteca 

La fuente de Neptuno

 A continuación, les dejamos un artículo del periodista Luis Bay Sevilla, publicado en el Diario de la Marina de 1947...


 LA CALLE DEL PRADO

En el año 1832 existía instalada en la conjunción de la calle de Neptuno con las de San Miguel y Prado la artística fuente monumental que hoy vemos en el Parque Gonzalo de Quesada, en la barriada del Vedado, generalmente conocido por el nombre de Parque Villalón por haberse construido en época en que el ingeniero José Ramón Villalón ocupaba la Secretaría de Obras Públicas durante la presidencia del general Mario G. Menocal. 

En los lejanos días del año 1832, la urbanización de La Habana estaba atrasadísima y sus calles principales casi en estado primitivo. El alumbrado público en la parte de extramuros no existía a derechas, a pesar de que este servicio se inició en el año 1762 durante la ocupación de La Habana por las fuerzas inglesas. Era entonces obligación de los vecinos pudientes colocar un farol en las fachadas de sus casas, pero lo eludían muchos de ellos declarándose pobres de solemnidad. 

En el año 1776 el Cabildo habanero acordó establecer el alumbrado público con velas de sebo, pero como era mucho el gasto de las velas, decidió en 1800 que lo costearán los propietarios, pero en los recibos por concepto de contribuciones por fincas urbanas había que pagar al hacerse efectivo el impuesto trimestral. 

En el año 1832 quedó inaugurado el alumbrado de las calles de Reina y Prado y seis años después se extendió a la parte de extramuros. El de gas fue establecido por el Ayuntamiento de La Habana en el año 1846. El gobernador general de la Isla, don Mariano Ricafort, al comenzar su gobierno, inauguró en la noche del 24 de diciembre de 1832 el alumbrado público en el tramo de la ciudad comprendido entre la estatua de Carlos III en el Paseo de su nombre, hasta la Fuente de Neptuno.

Es decir, toda la Calzada de la Reina, que entonces se nombraba de San Luis Gonzaga, el Campo de Marte y el Paseo de Isabel II o del Prado, hasta la calle de Neptuno. En relación con el acto celebrado para festejar la instalación de la Fuente de Neptuno en el lugar mencionado anteriormente, existe una anécdota muy curiosa, de tal comicidad, que el disparate dicho por un señor regidor de la época, motivó que esta Fuente se la conociera en aquellos días por la fuente del tenedorazo. 

El hecho lo motivó la enfermedad repentina que aquejó al Alcalde de la ciudad, que por razón de su cargo estaba obligado a decir unas palabras alusivas al acto, sustituyéndole el regidor de mi cuento, quien al referirse al tridente que lleva como cetro la figura de Neptuno, no acordándose de su nombre, después de titubear mucho salió del paso diciendo esa gran figura del Dios de las Aguas, que sostiene en las manos "un tenedorazo". El público culto rió el disparate, y a partir de aquel día al regidor protagonista de esta anécdota, no se le conoció en La Habana sino por el pintoresco apodo de tenedorazo. 

La Fuente de Neptuno fue erigida en esta capital en el año 1839, como un homenaje del capitán general don Miguel Tacón al Comercio de La Habana, en un pequeño espigón situado frente al edificio que ocupara la Capitanía del Puerto a la entrada del Muelle de Caballería, frente a la calle de O-Reilly. Esta Fuente surtía de agua a los barcos que llegaban al puerto de La Habana, ocurriendo el 30 mayo de 1845 que al atracar en el muelle el bergantín de bandera norteamericana “J. B. Huntungton“, una mala maniobra lo lanzó contra el espigón, que sufrió graves desperfectos por el choque de la nave. 

Paseo del Prado Cuba siglo XX

En el año 1871 se dispuso el traslado de la Fuente al “parterre” del Parque de Isabel II, situado frente al Café Escauriza o sea en el lugar donde convergen las calles de San Miguel y Neptuno. Esta Fuente en el año 1881 fue trasladada al propio Paseo del Prado, a la esquina de Refugio, donde aún el paseo conserva los trabajos realizados para su emplazamiento, llevándosele años después para el Parque de la Punta, donde estuvo hasta el año 1912, que tuvo que ceder su puesto a la estatua del ilustre educador cubano don José de la Luz y Caballero.

Y entonces, asómbrese el lector, se le envió a los Fosos Municipales, en aquellos días estaba situado en lo que es actualmente la Avenida de las Misiones, en un lugar cercano al actual palacete del ingeniero don Dionisio Velasco, y muy cercano también del edificio que ocupaba el Necrocomio de La Habana y el Centro de vacuna, hasta que el artista don Emilio Heredia gestionó con éxito que fuera colocada en el “Parque Gonzalo de Quesada“, del Vedado, en cuyo proyecto colaboró. 

Los primeros tranvías que existieron en La Habana eran tirados por tres caballos y tenían su estación terminal en la Plaza de San Juan de Dios, frente al edificio que ocupara la antigua Diputación Provincial. En aquellos lejanos días (1880 al 85) los “carritos” en su viaje de subida salían de Empedrado y Aguiar, tomaban por esta calle a la de Chacón, seguían por Colón y doblaban por Prado acera de los nones, junto a los árboles, hasta el Parque Central, continuando su recorrido por Neptuno, Consulado, San Rafael, Galiano y Reina. Los de la línea del Príncipe y por Carlos III hasta el Paradero, y los que iban para el Cerro la Calzada del Monte, al llegar a Belascoaín doblaban por esta calle, tomando los del Cerro la Calzada del Monte y los otros la de Cristina hasta sus paraderos. 

Durante el Gobierno del general Wood o sea de la Primera Intervención norteamericana, se dispuso suspender el tránsito de tranvías por la calle del Prado, continuando entonces las paralelas al llegar a Zulueta por esta calle y tomando después la de Neptuno, para continuar su primitivo recorrido, que se advertirá, era en sentido inverso al que siguen actualmente los tranvías. La calle del Prado era a mediados del siglo XIX un lugar preferido para establecer talleres de madera, establos de coches de lujo y boleras de juegos de bolos. 

En aquellos días, la parcela limitada por las calles de Neptuno, Prado, Ánimas y Zulueta, estaba ocupada por el taller de maderas “El Monserrate“, del que era propietario don Antonio Barreras, padre del comandante del Ejército Libertador don Alberto Barreras, que fue en la época republicana gobernador provincial de La Habana y más tarde senador por esta provincia el presidente del Senado de la República. 

El día 1 febrero de 1880 a las diez de la mañana se celebró un acto de carácter popular, para dejar oficialmente abierto el tránsito público, el tramo de la calle Virtudes, de Prado a Zulueta, y entonces, el taller de maderas “El Monserrate“, quedó limitado a la manzana de Zulueta, Prado, Virtudes y Ánimas, en tanto que la otra parcela o sea la que estaba limitada por las calles de Neptuno, Prado, Virtudes y Zulueta, fue dedicada a marmolería exclusivamente, pues en aquella época los talleres de maderas explotaban también el negocio de mármoles. 

Paseo del Prado en Madrid

Pocos años después se inició la fabricación de esta última manzana, instalándose un circo ecuestre en la esquina de Neptuno y Prado, y más tarde se levantó un edificio, donde en el año 1895 quedó instalado el Café Alemán, llamado así por la asidua concurrencia de un grupo numeroso de esta colonia que diariamente y en horas de la tarde, concurría a tomar allí cerveza. Exactamente ocurría lo mismo, pero en horas de la mañana, en “Ambos Mundos“, situado en Mercaderes y Obispo, donde una de sus mesas estaba siempre ocupada por alemanes. 

En la esquina de Prado y Virtudes, donde hoy existe el café “El Pueblo“, la Asociación de Dependientes, comenzó las obras de su edificio social, y tras varios incidentes con el Departamento de Fomento, por denuncias recibidas en el sentido de que el contratista de las obras no las ejecutaba bien, quedaron terminadas, disponiendo la Junta Directiva de la Sociedad, inaugurar la nueva casa con un gran baile. 

Pero he aquí que cuando el salón principal de fiestas estaba totalmente colmado de público, cundió el pánico entre la concurrencia al propalarse la noticia de que los techos estaban crujiendo y desprendiéndose el material que lo integraba. Esto, como es natural, provocó que las familias, presas de pánico, abandonaran apresuradamente el edificio y la fiesta fuese suspendida. Al siguiente día, un arquitecto del Municipio, después de reconocer minuciosamente el edificio, dispuso el apuntalamiento de varios techos, permaneciendo la casa en este estado durante algunos meses. 

Días después de reforzadas las columnas de las fachadas y ejecutadas otras obras de igual carácter, se instaló en la planta baja del edificio el café que allí existe todavía. Atravesando la calle de Virtudes y en la misma esquina donde funcionaba en el año 1889 una bolera de la que era propietario el español don Manuel Valdés levantó un edificio de dos plantas el señor León de León y de la Torre, casado con doña María Rita Lasa y del Río quienes lo ocuparon en compañía de sus hijos, que fueron los siguientes: 

Gilda, muerta de fiebre y tifoidea en esta misma casa cuando sólo contaba 15 años de edad; Gloria, casada con don Antonio Alegría; María, casada dos veces, en primeras nupcias con don Joaquín Gelats y al morir éste con el eminente cardiólogo doctor José M. Martínez Cañas; María Luisa, soltera, y León, casado con doña Jane Etcharry y Perrin, perteneciente a una noble familia francesa. 

La casa de los León es hoy propiedad del “American Club“, donde está instalada esta distinguida sociedad. Al fondo de esta casa por la calle de Virtudes, fabricó después una gran residencia don Domingo Malpica, padrino de la señora Conchita Huidobro, mujer del famoso literato cubano Aniceto Valdivia, que firmaba sus trabajos con el pseudónimo de “Conde Kostia“.


Artículo de Luis Bay Sevilla. 
Diario de la Marina 1947