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jueves, 2 de julio de 2026

CAWY Un patrimonio Cubano arrebatado por los Castristas.


En 1959, cuando el régimen de Fidel Castro en Cuba le arrebató todos sus bienes, el señor Vicente Cossío, natural de Camajuaní en Las Villas, tuvo la vista larga de que Miami se convertiría en la capital del exilio. De manera que en esa ciudad consiguió revivir su empresa en ese incipiente mercado.

Cawy había sido en Cuba una firma refresquera muy exitosa que, debido al calor húmedo de la isla, su versión "Lemón Lime" se había convertido en un éxito comercial. Hay quien asegura que superó a la misma Coca Cola. Según los datos que aparecen en la internet, Cawy vio la luz en 1948 y llegó a contar en Cuba con cuatro plantas embotelladoras.

Con la llegada del destructor en jefe y su no menos destructiva revolución, Cossío perdió todo su imperio por lo que se vieron obligados a abandonar el país. Sin embargo, en apenas cuatro años después ya había "vuelto a levantar cabeza" en territorio norteamericano, gracias a la financiación de varios cubanos con recursos financieros. Allí re lanzó sus marcas Jupiña y Materva, sabores que habían sido muy populares en la isla y que sus plantas en Yaguajay, Bayamo, Matanzas y la de Boyeros, en la Habana, elaboraban y distribuían.

La entonces "Cawy Bottling Company of Miami" producía la Rica Naranja-Mandarina, Coco Solo, Malta Cawy y Malta Rica, Cola Champaña, Fruti-Cola y Melón, entre otras marcas que se comercializaron en varias zonas de los Estados Unidos, especialmente en los condados de Broward y Miami-Dade en la Florida. Igual llegó a exportar hacia otros países como Canadá, continente Europeo y varios países de Suramérica. 

Cossío falleció el doce de marzo del 2011 en la ciudad de Miami, a los 83 años de edad y tras sufrir una larga enfermedad. Le sobrevivieron su esposa y sus cuatro hijos. Otro de los competidores que aun permanece en la memoria de los Cubanos fue el famoso refresco "Ironbeer", una creación que data del 1908 y que fue obra del emigrante Leonés (Comunidad autónoma de León, norte de España.) Manuel Rabanal Prieto. Pero esa es una historia para otro día.

Maldita Hemeroteca 

miércoles, 10 de junio de 2026

Datos de José Martí que a lo mejor no conocías

Existen datos, tremendos además, de la familia de José Martí que puede que no hayan sido muy publicados o conocidos. Algunos de ellos fueron muy dolorosos, sobre todo los que tuvo que atravesar su madre Leonor Pérez.

Todos sabemos que José Julián Martí y Pérez (La Habana, 28 de enero de 1853 - Dos Ríos, 19 de mayo de 1895), fue de todo, desde político, pensador, escritor, periodista, filósofo, poeta, dramaturgo, novelista y hasta diplomático. Sabemos también que cursó sus estudios en las universidades de Madrid y Zaragoza mientras fue deportado, y que a pesar de su extensa obra solo escribió una novela, Amistad funesta, que vio la luz en Nueva york en 1895 y que, según declaró él mismo en una ocasión, la escribió durante 7 días consecutivos de malas maneras porque la aborrecía, no había quedado conforme con ella.

Y todo esto lo supimos gracias a su albacea Gonzalo de Quesada y Aróstegui, que la encontró entre sus papeles archivados en aquella ciudad, los rescato y después publicó. Además por él supimos tambien que el apóstol solía escribir a veces con el seudónimo femenino de "Adelaida Ral". Sin embargo han pasado los años, muchos además, y algunos cubanos no conocemos muy bien quienes integraron su familia, porque la de José Martí fue extensa a la par de trágica.

Siempre nos dijeron en Cuba que Doña Leonor Pérez era natural de la isla Gran Canaria, sin embargo no fue así precisamente. Este es un error que se ha hecho histórico, pero hoy sabemos que nació en la isla de Tenerife y no en Gran Canaria. De hecho hay un historiador en esa isla "canariona", de Santa Brígida, que ha investigado la genealogía de esta familia y demostró, mediante partida de nacimiento, que había nacido y bautizada en Santa Cruz de Tenerife.

Este investigador, Orestes Martí, se tomó el trabajo de rastrear los orígenes remontándose hasta finales del siglo XVIII, de cuando el Palmero don Diego Cabrera contrajo matrimonio con Mariana Hernández Carrillo 19 de diciembre de 1784. Que de este matrimonio nace Don Antonio Pérez Monzón, quien fuera el padre de Doña Leonor Pérez Cabrera. Este señor murió en la Habana en 1857. Que fue el padre de la niña Rita María Liberata Cabrera, futura madre de doña Leonor Pérez Cabrera.

Quien se convertiría en padre de José Martí, don Mariano Martí y Navarro, nace en Valencia y fue bautizado en la Parroquia de San Lorenzo. Sus padres fueron Vicente y Manuela, quienes formaron una numerosa familia de once hijos. Su padre, don Don Antonio Pérez, abuelo de José Martí, de profesión zapatero, se traslada a Santa Cruz de Tenerife donde fue destacado como militar que era en el batallón de Milicias por espacio de 8 años.

Es en esta isla que el 17 de diciembre de 1828, nace la que fuera madre del apóstol, Leonor Antonia de la Concepción Micaela Pérez y Cabrera. Fue bautizada al día siguiente en la Iglesia Parroquial Matriz, foto de arriba, por el capellán don Miguel de Gálvez Coloma, cura párroco de la Brigada Veterana del Real Campo de Artillería y actuando como padrinos Juan Manuel Morales y Antonia Ramos. 

Resumiendo, y llegado a este punto, los abuelos de Martí serían, por la parte paterna, Salvador Pérez y Leonor Monzón, en tanto que por la materna, Diego Cabrera y Mariana Carrillo. El día 8 de septiembre de 1842, se aprueba el traslado del padre de José Martí, Don Antonio Pérez, a la Habana, como miembro de la Brigada de Artillería de esa ciudad, acreditándosele 26 años, 7 meses y 20 días de servicios en la Brigada de Artillería de Canarias.

Condiciones en que estaba la casa en 1950 en la Habana
y donde vivió también el gran musico
Cubano Cachao López.

En la Habana, don Mariano Martí y Navarro y doña Leonor Pérez contraen matrimonio el día 7 de febrero de 1852, y de esta unión nacen 8 hijos, 7 hembras y un solo varón, José Martí. De modo que queda probado que Doña Leonor Antonia de la Concepción Micaela Pérez y Cabrera, menudo nombre, era Tinerfeña y no Canariona. (Así le llaman burlonamente a los de Gran Canaria). 

Como curioso también fue que vivieron en EEUU, México y en Cuba, donde muere el 19 de junio de 1907, con lo cual pudo ver la patria libre como siempre lo había soñado su hijo. Hasta aquí. Ahora viene lo triste de este post. La vida a veces da giros totalmente inesperados, es como la inversión de la lógica que termina imponiéndose a veces, porque en vez de que los hijos entierren a sus padres lo anormal es al revés. Y en el caso de Leonor Pérez, no solo tuvo que enterrar a su hijo, si no ¡¡a seis de sus siete hijas!!.

Encima el 19 de mayo de 1895 muere en combate su único hijo varón, José Martí. De hecho esos últimos años los pasó con su quinta y única hija, doña Rita Amelia, en la Habana. Y aunque Estrada Palma, sabiendo su situación económica que tenía le concedió un puesto en la secretaría de agricultura, comercio y obras públicas con un sueldo de 83 pesos mensuales, nada mal para esa época, no vivió con mucha desahogo. 

Luego, cuando su nieto Jose Francisco Martí Zayas -Bazán se convirtió en todo un brigadier - mejor no entramos en detalles como - y en el pundonoroso jefe del estado mayor del ejercito pasando por encima de decenas de oficiales que se dejaron la piel en la manigua durante años, la situación mejoró sustancialmente. El brigadier contrajo nupcias con la señorita María Teresa Bances, hija de un poderoso señor del sector bancario y vivieron en la espaciosa mansión de la calle 4 en el vedado, que les regaló su suegro y que la mayoría de los cubanos hemos podido apreciar alguna vez en nuestras vidas.

En el Diario de la Marina del 23 de febrero de 1916, como no podía ser de otra forma, se publicó un extenso articulo cubriendo este acontecimiento celebrado en la Parroquia del Sagrado Corazón de la calle Línea, y al cual asistió gran parte de la élite Cubana de entonces. Por ejemplo los padrinos de la novia fueron el autonomista Eliseo Giberga, y el licenciado Rodolfo Fernández Criado, y el marqués de Larrinaga, en tanto que el mayor general y presidente, ing Mario García Menocal, el señor Aurelio Hevia, secretario de gobernación, y el fiscal de la audiencia de la Habana Héctor Saavedra apadrinaron al novio.

La única hermana viva de Martí, doña Rita Amelia, nació en la Habana el diez de enero de 1862, y murió en la misma ciudad el 16 de noviembre de 1944. Las demás murieron, tres antes que naciera Martí, Mariana Matilde (Ana) en 1875, sin haber cumplido los 19; María del Pilar Eduarda (Pilar) en 1865, dos días previos a su sexto cumpleaños; y Lores Eustaquia (Lolita) en 1870, cuando no tenía cinco años todavía.

Como un y tétrico y fatal designio, las otras tres hermanas murieron en el mismo año de 1900. Antonia, el 9 de febrero, María del Carmen, el 14 de junio y Leonor Petrona menos de un mes después, el 9 de julio. La sobreviviente Rita Amelia se casó el 10 de febrero de 1883 con el señor José Matilde García Hernández, natural de El Cano, en La Habana, nacido el 14 de marzo de 1858. José y Rita Amelia tuvieron siete hijos: José Joaquín Guadalupe, Amelina Manuela, Aquiles Julián(2) (este último según referencias, nacido en un sitio de Cacahual), Alicia Epifanía, Gloria Engracia, Raúl Guadalupe y José Emilio.

En 1943, un año antes de su muerte, todavía escribía indignada al director del periódico Diario de la Marina impugnando un artículo que injuriaba a su hermano, a su cuna y seres queridos. Amelia murió en la Habana el 16 de noviembre de 1944, a dos meses de cumplir los 83 años, de un cáncer gástrico. En fin señores como ven, Doña Leonor Pérez y Cabrera sobrevivió a siete de sus ocho hijos, demostrando con ello que entre la vida y la muerte hay una débil línea que podemos traspasar sin importar las edades. Tremenda historia vivió esta pobre señora.

Maldita Hemeroteca 

Datos tomados del historiador Cubano Eduardo Milian Bernal publicados en el blog, "Pueblos de mi Historia y Tradición". Investigador Canario Orestes Martí en "Paginas de Orestes web page".

*Born in Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, Canarias (Canary Islands), Spain on 17 Dec 1828 to Antonio Pérez y Monzón de Viera and Rita Maria Liberata Cabrera y Carrillo. Leonor Antonia de la Concepción Micaela Pérez y Cabrera, married Maríano de todos los Santos Martí y Navarro and had 9 children. She passed away on 19 Jun 1907 in La Habana, Cuba. Fuente: www.ancestry.com

LIBROS DE HISTORIA: O literatura peligrosa


En el año 2000 varios presos políticos y de conciencia fueron excarcelados de las cárceles castristas, nueve presos en total, que había sido condenados por ejercer su derecho a la libertad de expresión, asociación o reunión simplemente. Uno de ellos fue Orestes Rodríguez Horruitiner, entonces presidente del Movimiento pacifista por los derechos humanos seguidores de Chivas, en Santiago de Cuba, detenido en 1997 y declarado culpable de posesión de propaganda enemiga.

Por este "delito" fue condenado a cuatro años de prisión, y ¿sabe usted cual fue la "propaganda enemiga" que le encontraron?, pues libros de José Martí, Máximo Gómez o de Antonio Maceo que, a diferencia de lo manipulados por el régimen, habían sido publicados en el extranjero y por otros autores.

Aquellas obras contaban historias consideradas por el régimen como "peligrosas" o dicho en su argot represivo, propaganda enemiga. Los fiscales, que enviaron a Horrutinier a la prisión "La Caoba", alegaron que cualquier libro de estos héroes que fuera publicado fuera de Cuba contenía "desviaciones ideológicas". Muchos de esos "textos prohibidos" que están disponibles en la internet.

Digamos por ejemplo la sorprendente exculpación que hace Máximo Gómez en su diario del general Valeriano Weyler por citar un ejemplo y su letal concentración de pacíficos. Es que la vida de este mallorquín, queramos o no, protagoniza una parte importante de nuestra historia, a la vez resulta una fuente de información valiosa y poco conocida, que el castrismo considera peligrosa. Como su libro "Mi mando en Cuba", por ejemplo.

Cuando el general Gregorio Luperón puso fin a la anexión Dominicana a España en una guerra llamada de Restauración que costó la friolera de 50 mil muertos, entre los dominicanos que tuvieron que marcharse a Cuba estuvo el capitán de voluntarios del ejercito español, Don Máximo Gómez, un año mayor que Weyler entonces comandante territorial.

¿Venganza?.

La anexión previa se había consiguió el 4 de marzo del 1861, cuando la monarquía de Isabel II y el presidente del consejo de ministros, Leopoldo ODonell, "aceptaron el ofrecimiento" del general dominicano Pedro Santana y Familia. (Que buenos). Gómez fue uno más de los que perdieron todos sus bienes en aquella derrota, y por tanto se tuvo que marchar a Cuba con su madre, sus hermanas y varios de sus otros compatriotas como Modesto Diaz o Luis Marcano, quienes fueron después destacados luchadores por la libertad de Cuba.

Artículo de la revista "Blanco y Negro" en su edición de 27-03-1897 titulado "A ojos vista", en su página 11 se puede leer el mismo.

Al llegar a Santiago de Cuba en 1865, el capitán Gómez esperó que le agradecieran los servicios prestados a España, sin embargo al cabo de un año entendió que sus antiguos jefes se desentendían de sus ex aliados y, por tanto, es que decide abandonar el ejército y sumarse al levantamiento cubano. Por eso es que España lo ha considerado siempre como un traidor.

Primero se estableció como agricultor en un poblado cerca de Bayamo, gracias a un préstamo que le había concedido su ex compañero de armas en San Cristóbal, Valeriano Weyler, un pasaje que es descrito en el volumen III de la obra "Compendio de la historia de Santo Domingo", del militar e historiador dominicano José Gabriel García, otro libro muy tóxico para la dictadura.

En estas obras es donde se entera uno que Gómez contó en determinado momento con la ayuda de la oficialidad Española, aunque en su caso se mantuviera reacio al dinero cash ofrecido por el general Arsenio Martínez Campos que, en calidad de pacificador del Zanjón, se lo había ofrecido. Y donde también salió beneficiado el general Antonio Maceo, entre muchos otros a los que Martínez Campos les concedió el salvo conducto y los medios requeridos para que abandonara la isla.

De las buenas relaciones del mayor general Calixto García Íñiguez y su madre Lucía con personajes de la alta oficialidad española, pudo salvar la vida luego de intentar quitársela. Nos dio mucha pena una entrevista en internet de una nieta suya, que a saber porque, omitió deliberadamente varios de estos pasajes en la vida de su abuelo. 

Calixto García
Que luego de propinarse el disparo en la cara al verse acorralado por el teniente Ariza en "San Antonio de Bagá" durante la guerra chiquita, fue evacuado por las tropas españolas y atendido en el hospital "Príncipe Alfonso" de Santiago de Cuba donde le salvaron su vida.

Que le fue concedida la gracia que no tuvieron muchos, la de poder residir con su madre, esposa e hijos en la capital de España durante su deportación de 1878.  Que allí en Madrid daba clases como profesor de inglés y que llegó a trabajar en un prestigioso banco, y que su hijo Oscar, con doña Isabel Vélez Cabrera, se pudo graduar en 1887 de cirujano dental allí mismo en Madrid, donde a su regreso de Francia con el capital necesario abre un gabinete propio y además, funda la primera revista estomatológica de España. 

Por esos libros se conoce de sus frecuentes visitas a la oficina del general Manuel de Salamanca y Negrete en el paseo de la "Castellana", quien fuera capitán general de la isla entre los años 1887 y 1889 y que en ese tiempo se encontraba allí. Visitas donde por cierto, coincidió personalmente al coronel Federico Esponda Morell, el oficial español que quizás, con más fiereza, combatió a los mambises. El creador de aquellas tres célebres unidades que resultaron legendarias en la guerra de los diez años, "Los Murciélagos", "Los 12 Apóstoles" y "Los Jíbaros", en fin, su encarnizado enemigo en "Melones".

De como Salamanca y Negrete era un hombre de honor que no mostraba resentimientos militares de ninguna especie hacia los cubanos. Lo demostró autorizando el retorno a Cuba del mayor general Antonio Maceo, sabiendo que sus alegados "motivos personales y familiares" eran una soberana mentira. De hecho la llegada a la Habana de Salamanca fue motivo de fiestas, pero también la autorización de Maceo resultó otra sospecha de su asesinato. Además, puede que su férreo compromiso por acabar con el bandolerismo criollo y con la tremenda corrupción y nepotismo español que existía en la isla por aquellos años, le haya condenado. Lo más probable.

A pesar de que en su certificado de defunción reza: "Muerte, aún estando en ejercicio de su cargo, por fiebre amarilla Biliosa de los países cálidos", se conoce que fue envenenado el 6 de febrero de 1890, en el propio Palacio de los Capitanes Generales. Sus restos ni siquiera fueron repatriados a España, pues descansan en el cementerio "de Colón" en la Habana. Por cierto, Juan de Salamanca y Salamanca, antepasado suyo, había sido tambien capitan general de Cuba entre los años 1657 y 1662.

Francisco Aguilera
Es que a veces nos cuesta imaginar que en determinado momentos de sus vidas, aquellos iconos emancipadores se quedaron desprovistos de sus poderes, indefensos e incluso obligados a dejar a un lado la vanidad, los principios y bajar incluso la cabeza, apremiados por las circunstancias.

Te enteras de las discrepancias en la Asamblea de Guáimaro, donde se aprobó la carta constitucional redactada por el mayor Ignacio Agramonte y el habanero Antonio Zambrana, en contra de la posición caprichosa de Carlos Manuel de Céspedes de imponer un mando centralizado político-militar por encima de las ideas democráticas. Normal que a la dictadura castrista le resulte una "bibliografía peligrosa".

De como el cuñado de Céspedes, el general Manuel de Quesada y Loynaz era en realidad un dictador. Que sus grados de general se los dio la cámara de representantes en ese momento dominada por su cuñado. Y de aquella lapidaria frase de Cisneros a partir de su destitución... "Sepa usted ciudadano Presidente, (Céspedes) que desde este mismo momento comenzarán los trabajos para deponerlo a usted", la conocen muy pocos en la isla, e incluso fuera de ella.

Que en Palo Quemado, el mismo día 16 de 1870, en sesión extraordinaria, Cisneros aprueba la proposición de Zambrana y de otros diputados para deponerlo, o por ejemplo que Céspedes pretendió imponer su renuncia en vez de la destitución, y la Cámara se lo negó. Que a Quesada no le quedó mas remedio que marcharse a Costa Rica y más nunca le vieron el pelo. Ni siquiera se preocupó de ayudar a su cuñado escondido en San Lorenzo, donde fue delatado por los mismos cubanos.

En esta misma cuerda, poco se conoce del desesperado pedido del presidente interino Cisneros al despojado y ninguneado magnate Francisco Vicente Aguilera, obligado por Céspedes a marchar a EEUU: ... «(...) grandes ventajas reportará al país que vuelva a él un hombre que no ha escatimado sacrificios por su libertad. Ud. está en mejor situación para administrar la República, venga y salvaremos la Revolución»

Saber que el general Julio Sanguily Garrite eran un espía y un oportunista, que fue acusado incluso del desastre de la Fernandina y del fracaso del levantamiento occidental planeado por José Martí, entre otros actos considerados entonces como deshonestos y morales. Como una supuesta estafa a los tabaqueros de Cayo Hueso o las proposiciones sexuales al soldado escolta matancero Ricardo Batrell Oviedo, ayudante del mayor general Pedro Betancourt, contadas por el mismo en su diario de campaña.

De un hecho curioso que se produce el 19 de enero de 1897 en la localidad habanera de San José de las Lajas, ocurrido en la casona del catalán Antonio Menció Roura y María del Socorro Díaz Martínez, un matrimonio de marcada inclinación independentista que acogió como huésped al general Weyler de inspección militar en esa localidad y de paso hacia el vecino Güines, una visita que hizo acompañado de dos escuadrones del Regimiento de Caballería Alfonso XII. Ya para entonces le quedaba poco al Mallorquín en la isla.

Estado en que se encuentra la casona del catalán Antonio Menció Roura en San Jose de las Lajas. / Internet

Que dos años después, seis antes de morir y con España ya derrotada, en esa misma casa se hospedaron el general Máximo Gómez, su esposa Bernarda Toro y sus hijas Clemencia y Margarita, y que la dejadez del castrismo la tiene en esas lamentables condiciones que ve usted en la foto. 

Este catalán le debía mucho al generalísimo, toda vez que sus tierras y sus negocios no fueron pasto de las llamas dentro de la política destructiva de "tierra arrasada" aplicada por Maceo, sobre todo en occidente. Ese acuerdo se logró a cambio de abastecer de comida al ejercito mambí; y donde el clérigo Pedro Ladislao González Estrada actuó como intermediario. 

Por ejemplo que antes de llegar a su destino, algunas cartas pasaban primero por los servicios de inteligencia de Weyler, como la que le envió Estrada Palma a Maceo donde le decía: "Desengáñate Antonio, las guerras necesitan dinero, dinero y dinero, y nosotros no tenemos, ni quien no los dé. La gloria como libertadores le tocará a otra generación".

De como los mismos Cubanos cansados, desmoralizados y temerosos, se ofrecían a entregar a Maceo a cambio de 30 mil pesos, según confesó una vez el mismo Weyler de vuelta en España. "Jamás acepté. Así se mata a un bandido y a Maceo, que era valiente, le dimos la oportunidad de morir de frente".

Que aunque nunca fue aclarada la hipotética traición del doctor Máximo Zertucha tras la muerte de Maceo, primero por el abandonó del cadáver y luego por su rendición a los españoles, se sabe que lo hizo por temor a los mismos cubanos no fueran a descargar en él sus propios miedos. De como contó que el día antes a su muerte, Maceo se encontraba muy inquieto por un supuesto sueño, donde su madre Mariana y su hermano José, le pedían deponer las armas. 

De sus infidelidades a María Cabrales, como aquella ocurrida en la localidad de Neptuno, muy cerca de Artemisa, y reflejada en una carta enviada a quien fuera su médico y gran amigo además, el Dr Hugo Roberts, recogida en el libro "Antonio Maceo. Disciplina y Dignidad" del historiador José Luciano Franco. 

O que estando en Jamaica en 1881, tuvo una relación con una muchacha local de nombre Amelia Marryatt, y de la cual nació su único hijo reconocido Antonio Maceo Marryatt, y que llamaban "Antoñico". Sobre estos "deslices", apuntó el doctor y académico en historia Domingo Souza: «Nuestros libertadores, quienes llevaron vida errante, a veces durante años, separados de su hogar, tuvieron a la fuerza que caer en deslices, con damas y mujeres, que fueron aves de paso en sus vidas».

Que gracias a la generosidad de Tomás Estrada Palma, su padrino, el chico pudo estudiar la carrera de ingeniero en la universidad de Cornell, en Estados Unidos, donde mismo la había estudiado el general Mario García Menocal. "Tomasito le costeó todo, su ropa, su alimentación, sus estudios", así lo aseguraba el encones el general y ayudante de campo del Titán, José Lacret Morlot. 

Que gracias a un crédito concedido por el presidente Mario García Menocal, se pudo comprar una casa en la "calle Manrique" en la Habana, por la cual no tuvo que pagar nada pues se le cedió en calidad de usufructo hasta que murió en el hospital Carlos J. Finlay de Marianao, el 4 de diciembre de 1952 de cáncer de próstata.

Gómez
Que en octubre de 1897 el presidente español, Práxedes Mateo Sagasta, creyendo poder utilizar su experiencia y sus dotes pacificadoras para llevar adelante un tardío plan de autonomía cubana; sustituyó a Weyler con la amenaza seria de una guerra con Estados Unidos.

Que en ese sentido, el general vasco Ramón Blanco Erenas, quien ya había sido enviado a Cuba como capitán general en abril 1879 durante la Guerra Chiquita, retornaba a la isla con la misión de buscar un desesperado "plan de autonomía" frente a la inminente amenaza de una invasión americana.

Con ese propósito dirigió su objetivo en el generalísimo Máximo Gómez, al cual le remitió una carta con una insólita proposición de alianza, inédita hasta entonces. Con los tambores de guerra "sonándole en el cogote", el Marqués de Peña Alta le propuso al "Chino Viejo" unirse contra un “enemigo extranjero y común”, el Army Norteamericano.

Aquí la misiva

Señor:

Con la sinceridad que siempre ha caracterizado todos mis actos, me dirijo a usted, no dudando por un momento que su clara inteligencia y nobles sentimientos, los que como enemigo honrado reconozco, harán acoger mi carta favorablemente.

No puede ocultarse a usted que el problema cubano ha cambiado radicalmente. Españoles y cubanos nos encontramos ahora frente a un extranjero de distinta raza, de tendencia naturalmente absorbente, y cuyas intenciones no son solamente privar a España de su bandera sobre el suelo cubano, por razón de su sangre española. El bloqueo de los puertos de la Isla no tiene otro objeto.

No sólo es dañoso a los españoles, sino que afecta también a los cubanos, completando la obra de exterminio que comenzó con nuestra guerra civil. Ha llegado, por tanto, el momento supremo en que olvidemos nuestra pasadas diferencias y en que, unidos cubanos y españoles para nuestra propia defensa, rechacemos al invasor.

España no olvidará la noble ayuda de sus hijos de Cuba, y una vez rechazado de la Isla el enemigo extranjero, ella, como madre cariñosa, abrigará en sus brazos a otra nueva hija de las naciones del Nuevo Mundo, que habla en su lengua, profesa su religión y siente correr en sus venas la noble sangre española.

Por todas estas razones, General, propongo a usted hacer una alianza ambos ejércitos en la ciudad de Santa Clara. Los cubanos recibirán las armas del Ejército español y, al grito de ¡viva España! Y ¡ viva Cuba!, rechazaremos al invasor y liberaremos de un yugo extranjero a los descendientes de un mismo pueblo".

Su afectísimo servidor
Ramón Blanco Erenas
Capitán General.
Cinco de Marzo de 1898


La respuesta del mayor general - como no podía ser de otra forma - fue un rotundo NO. Y no solo eso, le dio a conocer además su simpatía hacia el ejercito y gobierno de los Estados Unidos. Aquí les dejamos la respuesta del generalísimo ...

Sr. General Don Ramón Blanco
Señor:

Me asombra su atrevimiento al proponerme otra vez términos de paz, cuando sabe que españoles y cubanos jamás podrán vivir en paz en el suelo de Cuba. Usted representa en esta Cuba una monarquía vieja, desacreditada, y nosotros combatimos por un principio americano, el mismo de Bolívar y de Washington.

Usted dice que pertenecemos a la misma raza y me invita a luchar contra un extranjero; pero usted se equivoca otra vez, porque no hay diferencias de sangre y raza. Yo solo creo en una raza, la Humanidad, y para mí no hay sino naciones buenas o malas.

España ha sido, hasta aquí, mala, cumpliendo en estos momentos los Estados Unidos hacia Cuba un deber de humanidad y civilización. Desde el atezado indio salvaje hasta el refinado inglés un hombre es para mí digno de respeto, según su honradez y sentimientos, cualquiera que sea el país o raza a que pertenezca o la religión que profese.

Así son para mí las naciones, y hasta el presente sólo he tenido motivos de admiración para los Estados Unidos. He escrito al presidente McKinley y al general Miles. No veo el peligro de exterminio por los Estados Unidos a que usted se refiere en su carta. Si así fuere, la Historia los juzgará. Por el presente sólo tengo que repetirle que es muy tarde para inteligencias entre su ejército y el mío".

Su afectísimo servidor, Máximo Gómez Báez.

No por casualidad fue Gómez el escogido por España para hablar a esa hora de "sangre española". Si habían dos hombres en aquella oficialidad con los que se podía hablar en esos términos eran él y Calixto García, que ya para entonces organizaba la invasión Yankee por Santiago, en cambio con Gómez, apelaron desesperadamente a lo que quedaba del viejo capitán de voluntarios en San Cristóbal.

De los 3 millones de dólares que gestionó Gómez con los Americanos, y que a la postre le valió el descredito de la asamblea del Cerro, o los 30 millones negociados por Tomás Estrada Palma con la casa bancaria Speyer and Co., a devolver en diez años y que, gracias a eso, se pudo pagar la plata a los integrantes de aquel ejército que según la relación del general polaco Carlos Roloff, con fecha 23 de julio de 1903, se componía de 69 718 miembros.

Manuel S. Negrete
Que el primer alcalde que tuvo Batabanó en la república, el general Francisco Peraza Delgado, murió alzado contra el gobierno de su ex compañero de luchas y general Gerardo Machado y Morales. De como se señala tan fácil con la palabra traidor, a un coronel de las tres guerras como Juan Masó Parra. 

¿Cómo se explica que alguien que jugó un papel central en la invasión a la zona occidental junto a Maceo, de pronto se haya alzado contra los mambises?, y no solo eso, contra el mismo ejército de Estados Unidos, su gran error. De hecho siendo quien fue y lo que hizo, bastaría decir que aquel "traidor" participó en todos los combates que se produjeron en la Habana, incluida la toma de Melena del Sur el 3 de enero de 1896. 

Fue invasor de Caimito, Santa Lucía, San Antonio de las Vegas y designado jefe de la Brigada Sur de La Habana, y aun así, hoy es un perfecto desconocido. Y decimos más, su testimonio sobre la muerte de José Martí, combate donde estuvo presente, fue revelador. Libros con información de este tipo no existen en Cuba, han sido escamoteados por la dictadura por considerarlos peligrosos, y por los que el disidente pagó 4 años tras las rejas. 

Por cierto, y quitándole un poco de hierro al asunto, en uno de ellos nos enteramos que Valeriano Weyler se benefició con la suerte de sacarse el premio gordo de la lotería cubana dotado con 50 mil pesos, toda una fortuna para la época, y nada menos que en los momentos en que se encontraba grave del paludismo. También se la ganó el torero borracho José Manzano y Pelayo, más conocido como “el Nili”, un famoso matador del siglo XIX que en 1859 hizo su gira por Cuba. Pero estas son historias para ser contadas en otra oportunidad.

Maldita Hemeroteca // Fuentes citadas en el texto. // Diario de campaña de Calixto García // J. Ibáñez Marín, El teniente general D. Federico Esponda Morell, Madrid. Notas de internet del Archivo General Militar de Segovia / Hoja de Servicios del Teniente General don Francisco Javier de Negrete y Adorno /Archivo General Militar y foto de la casona obtenida del sitio "On Cuba"

Cronología de los cines de la Habana

Cine Maravillas, que de maravilla no queda nada.

¿Sabías que el tristemente recordado general Valeriano Weyler fue el protagonista de la primera película que se filmó en Cuba, o que el primer cine que abrió sus puertas fue la sala "Florodora", conocida después como "Cine Maravillas?.

Bueno en realidad no fue Weyler propiamente, si no el cuerpo de bomberos de la Habana, y en el caso del Maravillas sí fue el primer cine teatro, construido por el emigrante español Valentín Díaz con 1200 localidades en la Calzada del Cerro, numero 1903. ¿Y porqué Florodora?, pues era el nombre del primer gran éxito de Broadway, en los Estados Unidos, de una revista musical llegada desde el Reino Unido en el siglo XIX.

Pero vamos por parte tomando los datos publicados en el excelente artículo escrito por Álvaro J. Álvarez, en la revista miamense "Libre", que nos cuenta que un viernes 15 de enero de 1897, arribaba al puerto de La Habana el buque Lafayette y procedente de Veracruz, México, un tal Veyre con su cinematógrafo Lumière. 

Gabriel Veyre era uno de los 200 camarógrafos que los Lumière distribuyeron por todo el mundo con el propósito de comercializar el nuevo invento. Entre sus funciones también incluía la de tomar “vistas” para enriquecer el repertorio de exhibición de la empresa. La misma noche de su llegada, desde la elegante habitación del Hotel Inglaterra, Veyre describió en carta a su madre: 

“El puerto de La Habana es soberbio, la ciudad, que conozco bien poco, un pequeño paseo en este mediodía me parece muy gentil y mucho más limpia que México. Hay muchos oficiales y soldados porque están en guerra.”

Un año y 19 días después de su estreno público en París, Gabriel Veyre hizo en La Habana la primera proyección. Con tal efecto alquiló un local en Prado #126 entre los Bomberos del Comercio y el Teatro Tacón (San José y San Rafael) adquirió unas cuantas docenas de sillas. Realizó lo necesario para lograr cierta oscuridad en la sala y, el sábado 23, dio una muestra de su espectáculo a las autoridades y a la prensa.

COMIENZA LA HISTORIA - LA PRIMERA PELÍCULA CUBANA

Al otro día el domingo 24 de enero de 1897, se produjo la primera exhibición comercial de cine en nuestro país. Cuatro cortometrajes fueron mostrados: "Partida de cartas", "El Tren", "El Regador y el Muchacho" y "El Sombrero Cómico". Las entradas costaban 50 centavos, 20 para niños y los militares.

El cronista teatral Pancho Hermida de la Revista semanal "El Fígaro", publicó en el primer número de marzo del 1897, “todos los días y sobre todo los domingos no da cabida al público el local donde actualmente funciona el cinematógrafo que es el único pasatiempo instructivo, público y diario de la vida habanera”.

Cine Lido. Avenida 41 en Marianao No 8214

El 7 de febrero de 1897 la actriz dramática española María Tubau de Palencia, amiga y colaboradora del capitán general de la Isla, Valeriano Weyler hizo una visita a la Estación Central de Bomberos para presenciar una maniobra de este cuerpo. Weyler aprovechó la ocasión y en solamente un minuto filmó allí la primera película cubana: 

“Simulacro de incendio” y con ello se iniciaba la historia del cine en Cuba. Los actores de esta primera película fueron exactamente los integrantes del Cuerpo de Bomberos. Semanas después, el Teatro Irijoa (luego Teatro Martí), se transformó en sala de cine, siendo el primer teatro convertido en cine en aquel entonces.

En 1898 se hizo el primer filme realizado por un cubano y fue un corto publicitario de la cerveza Tropical, El Brujo Desaparecido de José Esteban Casasús nacido en Caibarién en 1871. Pero fue en 1902 cuando se construyó en la Calzada del Cerro y Palatino la primera sala de proyección cinematográfica, especialmente construida para eso: El Florodora, luego se llamó cine Maravillas.

Más adelante, el 25 de marzo de 1906, Enrique Díaz Quesada, considerado el primer cineasta cubano, filmó “El Parque de Palatino”, un material promocional para el parque recién fundado. Díaz Quesada junto a los hermanos Santos y Artigas construyeron en la azotea de la casa # 356 de la Calzada de Jesús del Monte, el primer estudio cinematográfico cubano.

EL PRIMERO AL AIRE LIBRE

En 1909, se inauguró el primer cine al aire libre, el Miramar Garden de Pepe Acosta, situado en Prado y Malecón, al lado del Hotel Miramar, con películas, generalmente italianas y francesas.

El 6 de agosto de 1913 se estrenó en los cines Politeama Grande y Chico, en la azotea del edificio la Manzana de Gómez, el documental cubano Manuel García o el Rey de los Campos de Cuba, dirigido por Enrique Díaz Quesada con un formato de 35 mm, producido por Santos y Artigas. Basado en la historia del legendario bandido que a finales del siglo XIX contaba con la simpatía del pueblo porque se decía que robaba a los ricos para distribuirlo entre los pobres. Su rodaje duró unos seis meses y a pesar de su bajo costo, fue un gran éxito de taquilla. 

Lo primero que se produjo a gran escala en Cuba fueron las películas “El Capitán Mambí” y “Libertadores o Guerrilleros”, ambas en 1914 y por Enrique Díaz Quesada con el apoyo del presidente de La República General Mario García Menocal.

Ramón Peón Garcia

En 1921 se estrenó en el Teatro Fausto, la película Mamá Zenobia, dirigida por Ramón Peón.

El 20 octubre de 1921, los empresarios Santos y Artigas (dueños del circo más importante de Cuba) inauguraron el Teatro Campoamor en Industria y San José, construido a un costo de $300,000 y poco después comenzó a usarse como cine. Allí se realizó la premier el 15 de febrero de 1928 de The Jazz Singer, la primera película sonora estrenada el 6 de octubre de 1927 en Estados Unidos.

En 1927 se exhibió en el cine Prado, sita en Paseo Martí #70, el filme Carmen, interpretado por Raquel Meller y Luis Lerch. Este cine a principios de los años 50 fue convertido en estudio de TV de Gaspar Pumarejo.

LLEGABA EL SONIDO

El período de producción de películas mudas se extendió hasta 1937, cuando la primera película completa de ficción se produjo en Cuba. En 1929 el gran actor y director cubano René Cardona produjo, escribió, dirigió y protagonizó el primer largometraje hablado en español, hecho en Hollywood: Sombras Habaneras.

En 1930, Ramón Peón García filmó La Virgen de la Caridad, película que cerraba el período silente en el cine de ficción en Cuba.

El 19 de julio de 1937 se estrenaron por todo lo alto, un debut de vino y rosas en Radiocine y Payret la primera película sonora cubana La Serpiente Roja, basada en el folletín radiofónico Chan Li Po del cubano Félix B. Caignet (el mismo de la famosa e internacional novela El Derecho de Nacer). 

El artista de teatro en carpas, Aníbal de Mar, ocupó la pantalla en un rol protagónico, junto a Pituka de Foronda y un galán criollo de la radio, Carlos Badías. La película era producida por el Noticiario Royal News y Félix O’Shea con la dirección de Ernesto Caparrós, a quien también pertenecieron el guion y el diseño escenográfico.

Gran teatro de Marianao. Ave 51 y calle 120. Pionero de la técnica Cinemascope.

COMPAÑÍA DE PELÍCULAS CUBANAS

En febrero de 1938, un grupo de inversionistas fundó la compañía Películas Cubanas. La productora estrenó El Romance del Palmar ese mismo año, una película musical de Ramón Peón, que tenía como protagonista a la popular cantante y actriz cubana Rita Montaner.

En 1938, se inauguró el Rex Cinema, en San Rafael entre Amistad e Industria, en La Habana. Primera sala cinematográfica en el país dedicada exclusivamente a la exhibición de noticieros, documentales y cortometrajes.

En 1938, se estrenó en Radio Cine (Galiano entre Neptuno y Concordia) la película Sucedió en La Habana dirigida por Ramón Peón que contó con las actuaciones de Rita Montaner y María de los Ángeles Santana entre otros.

En 1938, una empresa china adquirió el cine Pacífico, situado en Zanja #210 y San Nicolás, en el Barrio Chino, para exhibir películas de esa nacionalidad en versión original.

En 1939 se estrenó en el Teatro Nacional (Prado y San Rafael), la película Una Aventura Peligrosa, dirigida por Ramón Peón.

En 1939 se estrenó en el teatro Campoamor, la película La Última Melodía, dirigida por Jaime Salvador (1901-1976).

A finales de la década de los treinta, Manolo Alonso comenzó a producir “La Noticia del Día”, que contaba con el atractivo de ofrecer los reportajes a pocas horas de ocurridos los hechos. También Manolo Alonso inició en 1942 el Noticiario Nacional y más adelante el Noticiario América. En la década de los años cuarenta, la "Cuba Sono Film" contaba con el Noticiario Gráfico Sono Film.

En 1944 se filmó Hitler Soy Yo (1944) de Manolo Alonso, sobre la figura de Adolfo Hitler a un costo de $23,000 con el patrocinio del refresco Materva. Se estrenó en 1946 y el español Castor Vispo escribió los diálogos para el guion de Pedro Pablo Chávez. La música corrió por cuenta de Osvaldo Farrés. Los actores fueron: Adolfo Otero, Minín Bujones, Julito Díaz, Aníbal de Mar, Jesús Alvariño, Rosendo Rosell, Maruja Díaz, Mario Barral, Rolando Ochoa y María Monterroso.

En 1954, dirigido por Manuel Alonso, se estrenó el filme Casta de Roble, en los teatros Fausto, Reina, Cuatro Caminos, Olimpic, Florencia, Santos Suárez y Habana. El Circuito Manuel Álvarez era como una Corporación de Cines porque agrupaba a 10 y casi todos en la misma zona como: Apolo, Atlas, Gran Cinema, Mara, Marta, Moderno, Palma, Santa Catalina, Tosca y Victoria. El Circuito Carrera comprendía los siguientes ocho: Belascoaín, Favorito, Florida, Infanta, Los Ángeles, Metropolitan, Payret y Trianón.

El TRIANÓN FUE EL PRIMER CINE CON CINEMASCOPE, MIENTRAS QUE EL FAUSTO Y EL AMÉRICA PIONERSO EN CONTAR CON EL AIRE ACONDICIONADO.

El Rex y el Duplex fueron los primeros en poner a sus espectadores cómodos con sus lunetas o butacas reclinables. El Radiocentro en junio de 1953 se equipó para exhibir la cinta Casa de Cera, que los espectadores vieron a través de espejuelitos de cartón armados de celofán rojo y verde. Luego en 1958, tras una reconstrucción estrenó la tecnología del Cinerama, para lo cual, hubo de reducir sus lunetas a 1,632. 

Cine teatro Principal en ave 51 en Marianao

Consistía en tres cabinas de proyección simultánea cuyas imágenes fragmentadas convergían en una sola en la gran pantalla. Fuimos el tercer país latinoamericano en tener Cinerama. El primer filme fue "Esto es Cinerama". Luego se proyectaron "Las Siete Maravillas del Mundo", "Aventuras en los Mares del Sur", y "Holiday". Esta tecnología estuvo en operación hasta noviembre de 1960, porque después de robado a sus legítimos dueños, se rompieron las cabinas y los equipos y nunca más se reinstaló el sistema.

El único cine al aire libre, en una loma y sentados sobre en la naturaleza misma, estaba situado en Santa María del Mar, pero no era un Autocine y si llovía no había función. Era muy frecuentado por los fumadores.

Según Diario de Cuba, en 1955 eran 138 los cines y convertían a La Habana la segunda ciudad de América después de Buenos Aires. Otros aseguran que en 1958 eran 358 los cines, otros que si 134 o 149, incluidos teatros y algunas salas de teatro de La Gran Habana. En 2005 estaban funcionando solo 58 cines, pero en 2011 había solamente 18 activos en La Habana. (Hoy si llegan a diez es mucho.)

Nota al margen: 

CINEMASCOPE: 

El cinemascope fue inventado por Henri Chrétien bajo el nombre Anamorphoscope. Más tarde, la productora 20th Century Fox, le cambió el nombre por el de CinemaScope. El cambio se realizó tras la compra de las lentes anamórficas especiales con las que se rodaron las primeras producciones para CinemaScope. 

Su llegada se produce cuando la televisión le estaba robando el protagonismo al Cine, sin embargo las primeras películas 3D, ambas lanzadas en 1952, fueron un éxito de taquilla. En Cuba el Gran Tatro de Marianao, avenida 51 y calle 120, fue uno de los pioneros en utilizar esta novedosa técnica cinematográfica. 

LAS ESTATUAS: El falso mito.

Máximo Gómez en la Habana

Es muy común que en plazas y parques de muchísimos países existan monumentos erigidos a la memoria de sus héroes, como ha sido en Cuba por supuesto, y aunque la mayoría de las veces honran a militares, muchas han sido dedicadas a notables civiles también, aunque es cierto que los primeros son mayoría. 

Sin embargo, puede que no sepas un detalle, y es que esas imágenes tienen un supuesto "código secreto" un tanto desconocido. Este supuesto código nos dice que debemos guiarnos por la posición que adopta el corcel en su diseño. Digamos, en caso de que el caballo tenga una de las patas delanteras no apoyada en el suelo, cualquiera de las dos, eso significa que el jinete fue herido en alguna batalla y que luego falleció a consecuencias de las heridas. 

Por otro lado, si la bestia está relinchando con las dos patas delanteras en el aire, equivaldría entonces a que falleció en combate en cumpliendo de su deber, pero en caso de que el equino mantenga las cuatro patas apoyadas en la base, entonces el recordado habrá muerto de forma natural, en tiempos de paz, o de cualquier otra razón ajena a las contiendas bélicas. 

Sin embargo, hemos visto que este precepto no siempre se cumple con el rigor que se supone. Por poner dos ejemplos, vemos que la estatua del rey Alfonso XII situada frente al estanque del parque "El retiro", y que por su grandiosidad es el más importante de cuantos existen en Madrid, presenta a su caballo con las cuatro patas apoyadas en la base, lo cual se entiende que "El Pacificador", como le llamaban, murió de tuberculosis en 1885, en cambio la ecuestre de Felipe V fue tallada con una pata de su caballo en el aire, a pesar de que la muerte de este monarca se produjo de un derrame cerebral en 1746.

En la actualidad el origen de esta norma, por llamarla de alguna manera, sigue sin estar muy bien definido que digamos. Unos dicen que se originó en Inglaterra y que fue adoptado durante la Guerra Civil Americana, pero en realidad no parece existir una explicación que convenza, ni mucho menos que se respete. Puede incluso que varíe, según el contexto histórico y cultural que había cuando se realizó. No sabríamos decir si en Cuba sucede en algún caso parecido, pero sí que hay varios aquí en España. 

La de Felipe IV, por ejemplo, erigida en el siglo XVII y situada en una hermosa fuente en la plaza de Oriente de Madrid, se puede observar que su caballo tiene las dos patas delanteras en el aire, pero lejos de que su muerte fuera en combate, "El Grande", como se le conocía, murió en 1665 víctima con 60 años víctima de la disentería. (Otros dicen que cazando, pero para el caso es igual.)

Ecuestre de Carlos III en Madrid.

Se cuenta que fue un deseo suyo para que fuera igual a la de su padre, el rey Felipe III "El Piadoso", que por cierto, es considerada como la primera en la historia con un caballo en esa posición. Evidentemente, la de Felipe III en la Plaza Mayor de Madrid tampoco cumple con el precepto, ya que muestra a su potro con una pata levantada, cuando se conoce que murió enfermo a los 42 años.

También hay que tener en cuenta una cosa, que cuando estas estatuas fueron esculpidas quizás el códice ni siquiera se conocía, sobre todo si damos por hecho la teoría de que haya sido entre el 1780 o el 1790 en Estados Unidos. De hecho la de Felipe III data del 1616, mientras que la de su hijo, que fue fiel a la imagen de un cuadro de Diego Velázquez, es de 1606 en Florencia. 

Tenemos el caso de la ecuestre de Carlos III en Puerta del Sol en Madrid, de la que fue su alcalde además. Este monumento lo representa con su corcel con la pata delantera derecha apoyada en el pedestal, cuando en realidad "El Ilustrado" falleció en su dormitorio real en 1788. Bajo su mandato, dicho sea de paso, los Ingleses ocuparon la Habana por siete meses, y a España le costó ceder la Florida con tal de recuperarla. 

Además, fue quien ordenó la fabricación en la Habana de la Catedral, la Real Casa de Correos, la Alameda de Paula, el Palacio de los Capitanes Generales y la fortaleza de la Cabaña y realizó el primer censo de 1774. Fue por eso que una de las principales arterias capitalinas llevó su nombre, y aunque el dictador se lo manchó con el de Salvador Allende, el pueblo le siguió llamando como debía.

La ultima del general Francisco Franco, que luego de estar situada por 35 años en la rotonda a la entrada del Ferrol, su pueblo natal, y que terminara sus días guardada en un almacén en cumplimiento de una Memoria Histórica que solo recuerda de un solo lado, el caballo sí tenía las cuatro patas posadas en el pedestal como se correspondió con su muerte.

Se entiende entonces que pese a morir de causas naturales, la estatua del emperador romano Marco Aurelio, que data del año 180 después de Cristo, tampoco cumpla con el supuesto códice. Situada en la "Colina Capitolina" en el campo de marte en Roma, su caballo en este caso presenta una sola pata apoyada en el suelo.

Hyatt en New York
NI ASÍ.

Es que si venimos a ver, no se trata de un problema de fechas tampoco, porque la del libertador José de San Martín, que de haber muerto en paz en 1850 durante su exilio en Francia, sin embargo su efigie, tanto la de Argentina como la de Chile, no lo muestra con su caballo con las dos patas delanteras en el aire. 

La de Buenos Aires fue inaugurada en 1862, mientras que la Chilena un año después en la plaza de Santiago, pero con la diferencia de que el prócer enarbola una bandera. En ambos casos ignoraron el susodicho código, como también se lo saltaron con la gigantesca que está en Lima, Perú, inaugurada en 1921, que esa pata del caballo en el aire tampoco encaja.

Varias de las estatuas del Simón Bolívar presentan a su caballo relinchando, como la que existe en Moscú o en la República Dominicana, en cambio Bolívar murió en 1830 de tuberculosis en la hacienda "Santa Marta" en Colombia. En este caso la que se encuentra en Tunja, municipio colombiano de Boyacá, y que fue erigida en 1883, así como la del paseo de las Delicias en Sevilla en España en 1981, si responden con la norma.

Y por ultimo, la del insigne patriota de la guerra de independencia cubana, general Máximo Gomez, situada en la avenida que lleva su nombre y la esquina John F. Kennedy en Santo Domingo, ha sido vandalizada en tres ocasiones. En la ultima le robaron la espada que esgrimía en su mano derecha, amen de que representaron a su caballo con una pata en el aire, cuando el generalísimo murió de septicemia finalizada la guerra. 

A lo mejor ni lo saben. Al menos la que está situada muy cerca del malecón de la Habana, y que muestra las cuatro patas de su potro "Cinco", sí reposan como dios manda. Antes de terminar, nos gustaría referirnos a un impresionante conjunto escultórico situado en el parque de la calzada de Ayestaran y la avenida 20 de Mayo, al fondo del estadio de béisbol del cerro, que para nuestra sorpresa se trataba de una réplica de "El Relevo" en Madrid.

Esta obra fue donada al pueblo Cubano en 1956 por el hispanista y magnate de los ferrocarriles Central Pacific, Southern Pacific y Chesapeake and Ohio, en EEUU, el filántropo Milton Huntington, esposo de la escultora Anna Vaughn Hyatt, sin embargo el original de esta obra, obra de la misma artista, se encuentra en la plaza Ramón y Cajal, muy cerca de la facultad de medicina de la Universidad Complutense de Madrid. 

Además, se trata de la misma autora del monumento a José Martí en el Central Park de New York en 1965, que si se corresponde con esta supuesta regla. Como la anterior, una réplica de esta estatua fue donada a Cuba por la artista en 2017. Total, que pese a las incongruencias que puedan haber lo que está claro es que las estatuas, con ese simbolismo que nos transmiten, nos ayudan a comprender la historia con tan solo mirarlas.

Maldita Hemeroteca

La fuente de Neptuno

 A continuación, les dejamos un artículo del periodista Luis Bay Sevilla, publicado en el Diario de la Marina de 1947...


 LA CALLE DEL PRADO

En el año 1832 existía instalada en la conjunción de la calle de Neptuno con las de San Miguel y Prado la artística fuente monumental que hoy vemos en el Parque Gonzalo de Quesada, en la barriada del Vedado, generalmente conocido por el nombre de Parque Villalón por haberse construido en época en que el ingeniero José Ramón Villalón ocupaba la Secretaría de Obras Públicas durante la presidencia del general Mario G. Menocal. 

En los lejanos días del año 1832, la urbanización de La Habana estaba atrasadísima y sus calles principales casi en estado primitivo. El alumbrado público en la parte de extramuros no existía a derechas, a pesar de que este servicio se inició en el año 1762 durante la ocupación de La Habana por las fuerzas inglesas. Era entonces obligación de los vecinos pudientes colocar un farol en las fachadas de sus casas, pero lo eludían muchos de ellos declarándose pobres de solemnidad. 

En el año 1776 el Cabildo habanero acordó establecer el alumbrado público con velas de sebo, pero como era mucho el gasto de las velas, decidió en 1800 que lo costearán los propietarios, pero en los recibos por concepto de contribuciones por fincas urbanas había que pagar al hacerse efectivo el impuesto trimestral. 

En el año 1832 quedó inaugurado el alumbrado de las calles de Reina y Prado y seis años después se extendió a la parte de extramuros. El de gas fue establecido por el Ayuntamiento de La Habana en el año 1846. El gobernador general de la Isla, don Mariano Ricafort, al comenzar su gobierno, inauguró en la noche del 24 de diciembre de 1832 el alumbrado público en el tramo de la ciudad comprendido entre la estatua de Carlos III en el Paseo de su nombre, hasta la Fuente de Neptuno.

Es decir, toda la Calzada de la Reina, que entonces se nombraba de San Luis Gonzaga, el Campo de Marte y el Paseo de Isabel II o del Prado, hasta la calle de Neptuno. En relación con el acto celebrado para festejar la instalación de la Fuente de Neptuno en el lugar mencionado anteriormente, existe una anécdota muy curiosa, de tal comicidad, que el disparate dicho por un señor regidor de la época, motivó que esta Fuente se la conociera en aquellos días por la fuente del tenedorazo. 

El hecho lo motivó la enfermedad repentina que aquejó al Alcalde de la ciudad, que por razón de su cargo estaba obligado a decir unas palabras alusivas al acto, sustituyéndole el regidor de mi cuento, quien al referirse al tridente que lleva como cetro la figura de Neptuno, no acordándose de su nombre, después de titubear mucho salió del paso diciendo esa gran figura del Dios de las Aguas, que sostiene en las manos "un tenedorazo". El público culto rió el disparate, y a partir de aquel día al regidor protagonista de esta anécdota, no se le conoció en La Habana sino por el pintoresco apodo de tenedorazo. 

La Fuente de Neptuno fue erigida en esta capital en el año 1839, como un homenaje del capitán general don Miguel Tacón al Comercio de La Habana, en un pequeño espigón situado frente al edificio que ocupara la Capitanía del Puerto a la entrada del Muelle de Caballería, frente a la calle de O-Reilly. Esta Fuente surtía de agua a los barcos que llegaban al puerto de La Habana, ocurriendo el 30 mayo de 1845 que al atracar en el muelle el bergantín de bandera norteamericana “J. B. Huntungton“, una mala maniobra lo lanzó contra el espigón, que sufrió graves desperfectos por el choque de la nave. 

Paseo del Prado Cuba siglo XX

En el año 1871 se dispuso el traslado de la Fuente al “parterre” del Parque de Isabel II, situado frente al Café Escauriza o sea en el lugar donde convergen las calles de San Miguel y Neptuno. Esta Fuente en el año 1881 fue trasladada al propio Paseo del Prado, a la esquina de Refugio, donde aún el paseo conserva los trabajos realizados para su emplazamiento, llevándosele años después para el Parque de la Punta, donde estuvo hasta el año 1912, que tuvo que ceder su puesto a la estatua del ilustre educador cubano don José de la Luz y Caballero.

Y entonces, asómbrese el lector, se le envió a los Fosos Municipales, en aquellos días estaba situado en lo que es actualmente la Avenida de las Misiones, en un lugar cercano al actual palacete del ingeniero don Dionisio Velasco, y muy cercano también del edificio que ocupaba el Necrocomio de La Habana y el Centro de vacuna, hasta que el artista don Emilio Heredia gestionó con éxito que fuera colocada en el “Parque Gonzalo de Quesada“, del Vedado, en cuyo proyecto colaboró. 

Los primeros tranvías que existieron en La Habana eran tirados por tres caballos y tenían su estación terminal en la Plaza de San Juan de Dios, frente al edificio que ocupara la antigua Diputación Provincial. En aquellos lejanos días (1880 al 85) los “carritos” en su viaje de subida salían de Empedrado y Aguiar, tomaban por esta calle a la de Chacón, seguían por Colón y doblaban por Prado acera de los nones, junto a los árboles, hasta el Parque Central, continuando su recorrido por Neptuno, Consulado, San Rafael, Galiano y Reina. Los de la línea del Príncipe y por Carlos III hasta el Paradero, y los que iban para el Cerro la Calzada del Monte, al llegar a Belascoaín doblaban por esta calle, tomando los del Cerro la Calzada del Monte y los otros la de Cristina hasta sus paraderos. 

Durante el Gobierno del general Wood o sea de la Primera Intervención norteamericana, se dispuso suspender el tránsito de tranvías por la calle del Prado, continuando entonces las paralelas al llegar a Zulueta por esta calle y tomando después la de Neptuno, para continuar su primitivo recorrido, que se advertirá, era en sentido inverso al que siguen actualmente los tranvías. La calle del Prado era a mediados del siglo XIX un lugar preferido para establecer talleres de madera, establos de coches de lujo y boleras de juegos de bolos. 

En aquellos días, la parcela limitada por las calles de Neptuno, Prado, Ánimas y Zulueta, estaba ocupada por el taller de maderas “El Monserrate“, del que era propietario don Antonio Barreras, padre del comandante del Ejército Libertador don Alberto Barreras, que fue en la época republicana gobernador provincial de La Habana y más tarde senador por esta provincia el presidente del Senado de la República. 

El día 1 febrero de 1880 a las diez de la mañana se celebró un acto de carácter popular, para dejar oficialmente abierto el tránsito público, el tramo de la calle Virtudes, de Prado a Zulueta, y entonces, el taller de maderas “El Monserrate“, quedó limitado a la manzana de Zulueta, Prado, Virtudes y Ánimas, en tanto que la otra parcela o sea la que estaba limitada por las calles de Neptuno, Prado, Virtudes y Zulueta, fue dedicada a marmolería exclusivamente, pues en aquella época los talleres de maderas explotaban también el negocio de mármoles. 

Paseo del Prado en Madrid

Pocos años después se inició la fabricación de esta última manzana, instalándose un circo ecuestre en la esquina de Neptuno y Prado, y más tarde se levantó un edificio, donde en el año 1895 quedó instalado el Café Alemán, llamado así por la asidua concurrencia de un grupo numeroso de esta colonia que diariamente y en horas de la tarde, concurría a tomar allí cerveza. Exactamente ocurría lo mismo, pero en horas de la mañana, en “Ambos Mundos“, situado en Mercaderes y Obispo, donde una de sus mesas estaba siempre ocupada por alemanes. 

En la esquina de Prado y Virtudes, donde hoy existe el café “El Pueblo“, la Asociación de Dependientes, comenzó las obras de su edificio social, y tras varios incidentes con el Departamento de Fomento, por denuncias recibidas en el sentido de que el contratista de las obras no las ejecutaba bien, quedaron terminadas, disponiendo la Junta Directiva de la Sociedad, inaugurar la nueva casa con un gran baile. 

Pero he aquí que cuando el salón principal de fiestas estaba totalmente colmado de público, cundió el pánico entre la concurrencia al propalarse la noticia de que los techos estaban crujiendo y desprendiéndose el material que lo integraba. Esto, como es natural, provocó que las familias, presas de pánico, abandonaran apresuradamente el edificio y la fiesta fuese suspendida. Al siguiente día, un arquitecto del Municipio, después de reconocer minuciosamente el edificio, dispuso el apuntalamiento de varios techos, permaneciendo la casa en este estado durante algunos meses. 

Días después de reforzadas las columnas de las fachadas y ejecutadas otras obras de igual carácter, se instaló en la planta baja del edificio el café que allí existe todavía. Atravesando la calle de Virtudes y en la misma esquina donde funcionaba en el año 1889 una bolera de la que era propietario el español don Manuel Valdés levantó un edificio de dos plantas el señor León de León y de la Torre, casado con doña María Rita Lasa y del Río quienes lo ocuparon en compañía de sus hijos, que fueron los siguientes: 

Gilda, muerta de fiebre y tifoidea en esta misma casa cuando sólo contaba 15 años de edad; Gloria, casada con don Antonio Alegría; María, casada dos veces, en primeras nupcias con don Joaquín Gelats y al morir éste con el eminente cardiólogo doctor José M. Martínez Cañas; María Luisa, soltera, y León, casado con doña Jane Etcharry y Perrin, perteneciente a una noble familia francesa. 

La casa de los León es hoy propiedad del “American Club“, donde está instalada esta distinguida sociedad. Al fondo de esta casa por la calle de Virtudes, fabricó después una gran residencia don Domingo Malpica, padrino de la señora Conchita Huidobro, mujer del famoso literato cubano Aniceto Valdivia, que firmaba sus trabajos con el pseudónimo de “Conde Kostia“.


Artículo de Luis Bay Sevilla. 
Diario de la Marina 1947