CENTURIÓN Y MASSOLA: Descansen en paz
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| Actor Carlos Massola. |
El pasado sábado varios medios de prensa de la ciudad de Miami dieron cuenta del fallecimiento del comediante cubano Francisco Andrés Centurión, conocido artísticamente en Cuba por su segundo apellido, era natural del pueblo de Jaruco, en la Habana, y murió a los 82 años en esa ciudad donde residía desde hacía varios años.
Centurión fue considerado como uno de los humoristas más exitosos de la Isla durante las décadas del 70 y el 80 del siglo XX, imitaba a artistas famosos y también actuaba como ventrílocuo con un muñeco llamado Francisquito. Emigró a Estados Unidos en la década de los 90´s y, tras abandonar el mundo de la actuación, trabajó en diversas facetas del sector comercial, entre ellas la venta de casas en el condado de Miami-Dade.
Sin embargo...
En el 2014 formó parte supuestamente de una amplia red de fraude a los seguros en ese condado, donde fueron acusados 22 los involucrados por cometer una estafa a las aseguradoras que fue calculada en 6.7 millones de dólares. La operación conducida por la fiscalía estatal se dio a conocer como "Llamas e inundaciones", debido a que los acusados incendiaban o inundaban las casas con el propósito de cobrarle dinero a los seguros.
Como principal encartado estuvo un tal Jorge Fausto Espinosa, entonces de 58 años, y su esposa Carolina Espinosa, de 35, propietarios de "Nationwide Adjusters LLC" en el área de Kendall. Eran años en que era muy común ver a ciudadanos cubanos cometiendo fraude al seguro inmobiliario, desfalcos al Madicare, así como reclamaciones por falsos accidentes de coche en el sur de la Florida. En total fueron condenados 14 Cubanos, mientras que el resto se encontraba en paradero desconocido.
Al final consiguió salir bastante bien parado de esta acusación, que en los Estados Unidos suele ser condenada con bastantes años de cárcel. Solo agregar que lo que hacía Centurión en Cuba era propio de una época bastante ignorante y de grandes limitaciones artísticas, pero que cualquier manifestación que hiciera sonreír al Cubano en aquella cárcel era bienvenida. Hoy sería un rotundo fracaso. Sin embargo, es muy cierto que fuimos varias las generaciones que disfrutamos de su noble arte, zalamero, bufón, trasvertido e incluso hasta rebelde, dentro de aquel muermo que aún llaman, increíblemente, revolución.
Maldita Hemeroteca

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