miércoles, 10 de junio de 2026

Sara Montiel y los hombres de la Habana


El próximo mes de marzo se cumplirán 11 años del fallecimiento de la actriz y cantante española Sara Montiel. ¡Como pasa el tiempo!. María Antonia Alejandra Vicenta Elpidia Isidora Abad Fernández, su verdadero nombre, tenía 85 años, (según ella) desde que vino al mundo en 1928 en la localidad de Campo de Criptana, Ciudad Real, comunidad de Castilla la Mancha, la tierra del Quijote.

Aunque desde 1974 había dejado el cine, permanecen en la memoria sus tours por las televisiones de España, sobre todo cuando lo hizo de la mano de un Cubano, el señor Tony Hernández, que contra toda imagen pre concebida de lo que es un Cubano en España, (gracias al Dinio), se paseaba con ella como un galán enamorado.

Eran los años 2000, Sara estaba en el inside de la noticia y los medios, ávidos de su vida privada, se dieron banquete con esta rocambolesca historia de amor. Según dijo él, se habían conocido por teléfono, y ese mismo año se vino a España a conocer a su diva en persona. Fue tal el impacto que hasta se casaron y todo, con lo cual la prensa del corazón en este país enloqueció totalmente.

No se hablaba de otra cosa. Pero uno, que conoce lo suyo, sabía muy bien que este tipo, de semental Cubano, estaba como decía el papá de Julio Iglesias, rarrrro, rarrrro, rarrro, pero en fin, eso no viene al caso, ahora ni critica mucho menos. Lo que si desconocíamos era la otra historia de amor de la Manchega con alguien que estuvo también estrechamente vinculado al régimen Cubano, y que por supuesto resulta mucho más interesante que la de "su ultimo cuplé".

Esta historia la destapó su peluquero de toda la vida, Pepe de la Rosa, en un artículo aparecido en la revista de tema rosa "Lecturas". Se trataba de una supuesta relación que tuvo Sara con el asesino Ramón Mercader, victimario del disidente ruso León Trotski, a quien asesinó en la ciudad de México abriéndole la cabeza con un hacha, mientras le visitaba en su casa haciéndose pasar por su admirador. 

Ramón Mercader en la cárcel.

Eran los años en que la joven violetera "hacía las américas", y en ese momento se encontraba en ciudad México y, también hay que decirlo, en ese país vivía exiliado uno de sus grandes amores, el guionista español Juan Manuel Plaza, un comunista que por ella dejó mujer e hijos. Según contó la Rosa, Sara tuvo una niña en México, supuestamente con este hombre, que al parecer vivió adoptada con la familia de Ramón Mercader que, una vez salió de la cárcel fue acogido por el régimen Castrista y donde su madre, la santiaguera Caridad del Río, enfermiza estalinista y agente de la NKVD rusa, le había preparado el "aterrizaje".

Esta mujer, de padres españoles, se había casado en Cuba con el rico empresario textil catalán Pablo "Pau" Mercader, y en 1898 su familia se fue a vivir a España. Se comenta que su padre, el santanderino Ramón Río, era el gobernador de Santiago de Cuba en esos años. Una vez que comenzó en el anarquismo y a consumir heroína, se divorció de este hombre, con el que había tenido cinco hijos, y se hizo miembro del partido comunista español.

Con los años fue captada por la inteligencia rusa para una misión en México, dirigir el comando que intentaría sacar de la cárcel a su hijo Ramón. En Mayo de 1940, Trotsky ya había sufrido un atentado previo y fallido por parte del pintor y comunista mexicano David Alfaro Siqueiros, cuando este le disparó en la cama donde dormía Trotsky con su esposa Natalia Sedova, entonces Caridad se propuso para ejecutar un segundo atentado pero los rusos decidieron que fuera su hijo que, en lugar de disparos, decidió que un hachazo sería más efectivo. Esto nos da una idea de quienes eran realmente estos desalmados elementos.

Pero fíjese quien habrá sido esta mujer, que en el sitio Infobae, con fecha septiembre del 2019, se publicó un artículo que el periodista Alfredo Serra tituló, ¡Maten a Trosky!, donde aparece el siguiente diálogo con su hijo: 

Ramón: – 
"Terminada la guerra quiero quedarme a vivir en España."-

Caridad:- 
"Tu no eliges. Ninguno de nosotros elige. Sólo hacemos lo que decide el partido"-.

Ramón: – 
"Me niego"-.

Caridad:– 
"Métete esto en la cabeza de una puta vez. No piensas, solo obedeces. No actúas por tu cuenta, sólo ejecutas. No decides, solo cumples. Tú serás mi mano en el cuello de ese hijo de puta, mi voz será la del camarada Stalin, y Stalin piensa por todos nosotros"-.

Pero volviendo al tema que nos ocupa, según el testimonio de este peluquero fue precisamente allí - en México - donde Sara y Mercader se conocieron y luego se enamoraron. Aseguró a la revista que Sara le había dicho: “Aunque fuera un asesino, no había sido un mal hombre”. Y claro, esta prensa como es de lista, enseguida empezó a sacar la cuenta.

Habiendo viajado Mercader a México en 1940 a "cumplir su misión" que le habían encargado los órganos secretos de la NKVD, génesis del KGB, llegaron a la conclusión de que en ese año Sara solo tenía 14 años. Pero resulta que como ella se había quitado en vida bastante años, la biografía "oficial" la recogía con esa edad dejando descubierta su mentira.

El arma homicida empleada por Ramón Mercader

La otra posibilidad sería que la diva haya tenido un vis a vis (visita conyugal) con el detenido, teniendo en cuenta que este estuvo en chirona hasta el 1960. Sara pasaba largas temporadas en México, y esta posibilidad podría ser perfectamente real. También se conoció que durante esas giras la diva se hacía acompañar de gente que, de alguna u otra forma, estaba relacionada con la élite de Moscú.

El actual "Servicio Federal de Seguridad de la Federación de Rusia", conserva entre sus archivos la preparación de este espía. Su misión era asesinar a León Trotski, un disidente muy odiado por Stalin, que había sido uno de los colaboradores más fieles de Lenin y por ese motivo vivía exiliado de 1937 en ciudad México, entre otras cosas a las gestiones del pintor comunista Diego Rivera y del presidente mexicano Lázaro Cárdenas. 

Luego de la condena de 20 años, Mercader viajó a la URSS donde le dieron los grados militares de coronel y la orden de Lenin. De ahí se fue a Cuba, donde dejó a sus dos hijos "bien enchufados" y donde murió de un repentino cáncer mientras trabajaba como asesor de Fidel Castro. Los comentarios apuntaron a que se lo habían inoculado a través de un reloj contaminado con polonio radio activo, y visto lo que se ha visto en los últimos años, no lo ponga usted en duda.

No obstante sus cenizas, o parte de ellas, fueron sepultadas en el cementerio de Kúntsevo, reservado para los héroes de la Unión Soviética y, además, en el museo del KGB también ocupa un lugar de honor. Sin embargo nada de eso prueba "su sorpresiva enfermedad". En cuanto a su madre, Eustacia María Caridad del Río Hernández, que había nacido en la capitanía de Santiago de Cuba en 1892, murió en Francia en 1975 y la URSS, además de pagarle una pensión de por vida, corrió con todos los gastos.

Se libró de ver la caída del muro de Berlín y del derrumbe de su amado Comunismo. Probablemente se hubiera muerto del disgusto. Por cierto otro de sus hijos, Pablo, fue aplastado por un tanque en la sangrienta batalla de "Brunette" en Madrid, en julio de 1937, durante la guerra civil Española. Total que Sara, considerada como la primera española que triunfó en Hollywood, siempre se le recordó con devoción en Cuba y sus películas - que aun se pasan de vez en cuando - se recuerdan como cariño como también sus coplas.

Es que se había convertido de muy joven en una estrella del celuloide que encandilaba con su belleza, y acuñó su carrera a caballo entre España, México y Estados Unidos, donde rodó junto a los grandes galanes de Hollywood como Burt Lancaster y Gary Cooper, Marlon Brando y James Dean, y hasta rodó con Anthony Mann quien se convertiría en su primer marido. Con 74 años viajó a la Habana por segunda vez; y visitó la escuela de cine de San Antonio de los Baños donde trabajaba su "amado esposo". Durante su estancia, dicen que se alojó en el hotel Nacional que la incluyó, además, en la galería de los visitantes ilustres.

Maldita Hemeroteca 

De Capitán de las Islas a Batista a dar gracias a Fidel.

Pablo Neruda luego de haber ganado el premio nobel de literatura en 1971

Estuvimos leyendo la vida del poeta Chileno Pablo Neruda y, más allá del tremendísimo escritor que fue, uno de los más grande del siglo XX en Hispanoamérica, hay algo que nos llamó la atención enseguida, y es que el tipo fue también un hipócrita de raza. Vean como llamó al presidente cubano Fulgencio Batista en el año 1944...
«Capitán de las Islas, salido como la fibra o la greda de las raíces populares, pueblo él mismo, pueblo en su gracia».
Claro, lo entiendo, en esa época Batista estaba siendo mimado por los comunistas Cubanos y luego, cuando se viró la tortilla en el 1959, se volvieron todos más anti batistianos y revolucionarios que el propio Fidel. Algo así como los señores Blas Roca, Lázaro Peña o el dúo de Carlos Rafael Rodríguez y Juan Marinello, que llegaron a ser "ministros sin cartera" durante el periodo de su mandato.

Es más, los comunistas en Cuba condenaron el asalto al cuartel Moncada perpetrado por Fidel en 1953. Así de babosos, eran nuestros queridos y admirados marxistas. Por eso es que el pueblo, sabio como siempre, les puso el mejor mote posible en esos años que se hacían llamar P.S.P., "pedir, siempre pedir", porque para pedir siempre estaban listos, pero para dar nunca había nada.

Y ya ven, si usted busca pasajes de la vida de Neruda por ahí en cualquier sitio de esta maravillosa Internet, encontrará que Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, su nombre verdadero, era un tío super guay y progresista. Como le describe la propia Ecured: "Un tipo resuelto y tozudo hasta el sacrificio por todo aquello en lo que creía". ¡Manda c....!. Vea lo que escribió el tozudo del "mulato de Banes" ese mismo año....

"Pero no sólo rumor y color hacen a Cuba: la hacen también sendero y sacrificio, áspera lucha y sangre. La hacen los hombres que como el que hoy saludamos amarran en el alma toda la nacionalidad, nacen con el alma envuelta en su bandera y ay de aquel que intente arrancarles su trozo oscuro de la piel del alma: la patria entera se desgarra y quebranta.

Ante Fulgencio Batista, capitán de su pueblo, estamos en presencia de Cuba: nadie como él la representa tan poderosamente en este instante, y antaño unos pocos, a quienes él continúa, dejaron dispersos los huesos en cárceles de piedra para que Cuba viviera".

¿Cómo se le queda el cuerpo?

Neruda se vinculó al comunismo estando en España, cuando conoció a los de la generación del 27 siendo cónsul de Chile en ese país, y por supuesto de la mano de su entonces esposa Delia del Carril, pintora y también orientada a la órbita de Moscú. Poetas como Pedro Salinas, Luis Cernuda, el abyecto, comunista y estalinista Rafael Alberti o Miguel Hernández, fueron sus mejores amigos.

La prueba es que ya, en 1945, de regreso a Chile, solicita formalmente su entrada en las filas del Partido Comunista,el mismo año en que también es elegido senador de la República. Fue estando allí, en España, donde dijo que había visto a las "bandas de anarquistas salvajes robar y matar en un torbellino de destrucción gratuita", según él mismo lo describió. Como Neruda era un tipo que de tonto tenía muy poco, también al cosaco Georgiano del Kremlin le dedicó su talentosa pluma

"En tres habitaciones del viejo Kremlin vive un hombre llamado José Stalin. Tarde se apaga la luz de su cuarto. El mundo y su patria no le dan reposo. Otros héroes han dado a luz una patria, él además ayudó a concebir la suya, a edificarla y defenderla".


Luego, cuando Fidel derroca a Batista en 1959, con esa facilidad que tenía el menda de "disparar para todos lados", no espero ni un solo minuto para llenar, de aduladores cumplidos, al barbudo verde oliva.. 

"Fidel, Fidel, los pueblos te agradecen palabras en acción y hechos que cantan, por eso desde lejos te he traído una copa del vino de mi patria: es la sangre de un pueblo subterráneo que llega de la sombra a tu garganta, son mineros que viven hace siglos sacando fuego de la tierra helada".

Sin palabras.

A propósito de los anarquistas, sepa que este Neruda es de los que fueron, junto con su amigo Diego Rivera y el otro muralista David Alfaro Siqueiros, los que le "indicaron" a Trotsky optar por México como país de exilio. De hecho, dicen que el mismo Rivera dijo una vez que había hecho todo lo posible para que el ucraniano se viniera a México, porque así sería mas fácil "modificarle la salud".

Mire usted, cuando se saca la cuenta de cuantos comunistas cayeron combatiendo a Fulgencio Batista verá que no hubo casi ninguno, oiga bien, casi ninguno para no ser absolutos, sin embargo gente buena que solo quería un mejor futuro para Cuba y que se lo jugó todo por restablecer la democracia, pagaron años de presidio o murieron bajo las balas de los sicarios. De esos sí hubo así, un montón. Es lo que tiene la maldita historia de estos prestigiosos pendejos.

Maldita Hemeroteca.

De Capitán de las Islas a Batista a dar gracias a Fidel.

Pablo Neruda luego de haber ganado el premio nobel de literatura en 1971

Estuvimos leyendo la vida del poeta Chileno Pablo Neruda y, más allá del tremendísimo escritor que fue, uno de los más grande del siglo XX en Hispanoamérica, hay algo que nos llamó la atención enseguida, y es que el tipo fue también un hipócrita de raza. Vean como llamó al presidente cubano Fulgencio Batista en el año 1944...
«Capitán de las Islas, salido como la fibra o la greda de las raíces populares, pueblo él mismo, pueblo en su gracia».
Claro, lo entiendo, en esa época Batista estaba siendo mimado por los comunistas Cubanos y luego, cuando se viró la tortilla en el 1959, se volvieron todos más anti batistianos y revolucionarios que el propio Fidel. Algo así como los señores Blas Roca, Lázaro Peña o el dúo de Carlos Rafael Rodríguez y Juan Marinello, que llegaron a ser "ministros sin cartera" durante el periodo de su mandato.

Es más, los comunistas en Cuba condenaron el asalto al cuartel Moncada perpetrado por Fidel en 1953. Así de babosos, eran nuestros queridos y admirados marxistas. Por eso es que el pueblo, sabio como siempre, les puso el mejor mote posible en esos años que se hacían llamar P.S.P., "pedir, siempre pedir", porque para pedir siempre estaban listos, pero para dar nunca había nada.

Y ya ven, si usted busca pasajes de la vida de Neruda por ahí en cualquier sitio de esta maravillosa Internet, encontrará que Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, su nombre verdadero, era un tío super guay y progresista. Como le describe la propia Ecured: "Un tipo resuelto y tozudo hasta el sacrificio por todo aquello en lo que creía". ¡Manda c....!. Vea lo que escribió el tozudo del "mulato de Banes" ese mismo año....

"Pero no sólo rumor y color hacen a Cuba: la hacen también sendero y sacrificio, áspera lucha y sangre. La hacen los hombres que como el que hoy saludamos amarran en el alma toda la nacionalidad, nacen con el alma envuelta en su bandera y ay de aquel que intente arrancarles su trozo oscuro de la piel del alma: la patria entera se desgarra y quebranta.

Ante Fulgencio Batista, capitán de su pueblo, estamos en presencia de Cuba: nadie como él la representa tan poderosamente en este instante, y antaño unos pocos, a quienes él continúa, dejaron dispersos los huesos en cárceles de piedra para que Cuba viviera".

¿Cómo se le queda el cuerpo?

Neruda se vinculó al comunismo estando en España, cuando conoció a los de la generación del 27 siendo cónsul de Chile en ese país, y por supuesto de la mano de su entonces esposa Delia del Carril, pintora y también orientada a la órbita de Moscú. Poetas como Pedro Salinas, Luis Cernuda, el abyecto, comunista y estalinista Rafael Alberti o Miguel Hernández, fueron sus mejores amigos.

La prueba es que ya, en 1945, de regreso a Chile, solicita formalmente su entrada en las filas del Partido Comunista,el mismo año en que también es elegido senador de la República. Fue estando allí, en España, donde dijo que había visto a las "bandas de anarquistas salvajes robar y matar en un torbellino de destrucción gratuita", según él mismo lo describió. Como Neruda era un tipo que de tonto tenía muy poco, también al cosaco Georgiano del Kremlin le dedicó su talentosa pluma

"En tres habitaciones del viejo Kremlin vive un hombre llamado José Stalin. Tarde se apaga la luz de su cuarto. El mundo y su patria no le dan reposo. Otros héroes han dado a luz una patria, él además ayudó a concebir la suya, a edificarla y defenderla".


Luego, cuando Fidel derroca a Batista en 1959, con esa facilidad que tenía el menda de "disparar para todos lados", no espero ni un solo minuto para llenar, de aduladores cumplidos, al barbudo verde oliva.. 

"Fidel, Fidel, los pueblos te agradecen palabras en acción y hechos que cantan, por eso desde lejos te he traído una copa del vino de mi patria: es la sangre de un pueblo subterráneo que llega de la sombra a tu garganta, son mineros que viven hace siglos sacando fuego de la tierra helada".

Sin palabras.

A propósito de los anarquistas, sepa que este Neruda es de los que fueron, junto con su amigo Diego Rivera y el otro muralista David Alfaro Siqueiros, los que le "indicaron" a Trotsky optar por México como país de exilio. De hecho, dicen que el mismo Rivera dijo una vez que había hecho todo lo posible para que el ucraniano se viniera a México, porque así sería mas fácil "modificarle la salud".

Mire usted, cuando se saca la cuenta de cuantos comunistas cayeron combatiendo a Fulgencio Batista verá que no hubo casi ninguno, oiga bien, casi ninguno para no ser absolutos, sin embargo gente buena que solo quería un mejor futuro para Cuba y que se lo jugó todo por restablecer la democracia, pagaron años de presidio o murieron bajo las balas de los sicarios. De esos sí hubo así, un montón. Es lo que tiene la maldita historia de estos prestigiosos pendejos.

Maldita Hemeroteca.

Puchunga y Lagarta, la familia política de Juan Carlos I

Por la izquierda la tía Cubana Edelmira Sampedro y Alfonso de Borbón.

La Cubana doña Edelmira Sampedro Robato bien pudo haber sido familia política del rey emérito Juan Carlos I y, a su vez, del actual monarca Felipe VI. Fue la consecuencia de cuatro siglos de dominio español en Cuba. El 14 de Abril del 1931 se proclamaba en España la II república, lo que provocó la salida del rey Alfonso XIII y su familia hacia un exilio del que nunca mas regresó. 

El haber sido varón su primogénito, el príncipe Alfonso de Borbón y Battenberg, nacido en el Palacio Real de Madrid el 10 de mayo de 1907, hizo muy feliz a sus padres, y a España en general, pues con este nacimiento la nación veía garantizada la continuidad monárquica luego de haber sufrido sangrientas guerras Carlistas.

Alfonso XIII no llegó a ver a Juan Carlos I convertido en rey, el actual emérito, pero lo que si supo, y con bastante antelación además, fue que su primogénito tampoco sería su heredero. ¿Las causas?, primero una grave hemofilia que padeció, y, segundo, dos bellas cubanas que su amor por ellas se atravesó en el camino real.

El niño Alfonsito no pudo criarse como uno más, pues sus cuidadoras debían extremar las precauciones en todo momento debido a su enfermedad. Eso hizo que el príncipe, y supuesto futuro rey, fuera creciendo en un entorno falto de todo cariño familiar que, al mismo tiempo, conformó su carácter un tanto ermitaño. De hecho fueron tantos los cuidados que fue conocido como "El Intocable". 

La canalla anti monárquica llegó a circular el absurdo rumor de que los médicos que lo atendían sacrificaban a niños para transfundirle su sangre. Tremendo. Por otro lado su padre, consiente de que el Príncipe de Asturias tenía que ser su heredero, lo metió en el ejercito con apenas 13 años, aunque no tenía el mismo trato de los demás guardiamarinas, de manera que más bien fue un "puro trámite".

Era más el tiempo que se pasaba enfermo que estudiando; lo que marcó en gran medida su caprichoso carácter. La política le importaba poco, y su relación con su padre se fue enfriando debido a esos cuidados que le exigían mantenerse recluido. Por eso, y nada más cumplir la mayoría de edad, decidió independizarse y alejarse de todo lo que significara "La Corona".

Cuando llegó la hora de tener esposa le prepararon el camino con la guapísima princesa Ileana, hija de la reina María de Rumanía y prima de la soberana, pero para entonces al joven Alfonso le gustaba otra princesa que encima era media prima suya, la austriaca Cäcilie zu Salm-Salm, pero aquello no prosperó al fin.

El monarca Alfonso XIII con sus 6 hijos Jaime, Beatriz, Gonzalo, Alfonso, María Cristina y Juan.

En 1931 se proclama en España la Segunda República, y la Familia Real pone "pies en polvorosa" hacia Francia donde encontraron refugio. Debido al traslado, Alfonso llegó bastante mal de su enfermedad, por lo que los reyes tuvieron que enviarlo a un sanatorio en Suiza. Y es aquí donde de armó la "primera marimorena". 

Allí conoce a una chica joven y burguesa, hija de hacendados cubanos de Sagua la Grande y de nombre Edelmira Sampedro Ocejo. Alfonso quedó flechado. La Cubana también tenía lo suyo, plata y posición, pues su padre, Luciano Pablo Sampedro y Ocejo, había sido un emigrante Cántabro de Matienzo, que siendo muy joven, en 1880, había marchado a Cuba en busca de fortuna. En la isla llegó a ser propietario de una plantación de azúcar. 

Edelmira
Por otro lado su madre, Edelmira Robato y Turro, nació en Cuba pero con descendencia Asturiana, era prima del catedrático y escritor Jorge Mañach y Robato, el biógrafo de José Martí, y ministro de estado del gobierno del doctor Ramón Grau San Martín durante la etapa republicana. 

Entre tanto la familia real mantenía viva las esperanza de regresar al trono de España algún día, de manera que aquel noviazgo - con posibilidad de matrimonio con una plebeya caribeña - era poco menos que impensable. Sin embargo ya Alfonso estaba tan enamorado, que en 1933 mandó el trono, el principado y hasta sus padres, a tomar viento fresco. Lo único que le quedó fue un titulo de "Conde de Covadonga". 

Alfonso y Edelmira se casaron en una sencilla ceremonia por lo civil en Lausana, y religiosamente en la Iglesia del Sagrado Corazón de Ouchy. Por supuesto no asistió su padre Alfonso XIII, pero sí su madre la Reina Victoria Eugenia así como sus hermanas, las Infantas Beatriz y Cristina. 

El matrimonio con la "Puchunga" duró dos años

Cuando a Edelmira, que en palacio le llamaban despectivamente "La Puchunga", se le metió entre ceja y ceja regresar a la Habana, aquello fue todo un acontecimiento. Las crónicas sociales isleñas no habían mencionado una visita de un miembro de la familia real española desde hacía cuarenta años, cuando la controvertida Eulalia se dio su vuelta, fundó un par de pueblos, y hasta apoyó - subliminalmente - la causa independentista. Eso sí, Alfonsito lo hacía despojado de todo derecho dinástico como Borbón.

Según recogieron las crónicas de los periódicos de la época, fueron recibidos en el palacio presidencial por el entonces presidente provisional, y ex coronel del ejercito libertador, Carlos Mendieta Montefur, y se les ofreció en su honor un "sonado cóctel" en el fastuoso edificio Bacardí de la Habana. En aquellos encuentros Alfonso rechazó ser llamado conde, y evitó por todos los medios hablar de política. 

Entonces se comentó que como había llegado el comunismo al poder en España, comenzaba la guerra civil y por otro lado y su marido recaía enfermo en cada momento, la cubana vio lejos la posibilidad de reinado y decidió abandonarlo. Otros, en cambio, aseguraban que la enfermedad le impedía fecundar.

Preguntado una vez por un reportero de la afamada revista cubana "Bohemia" si de verdad amaba tanto a Cuba, el príncipe respondió: "Tanto, que me casé con una cubana y si me tengo que casar otra vez será con otra". 

Dicho y hecho. 



La otra tía de Juan Carlos. ¿Lagarta? no sabemos, pero lo que fue guapa doña Marta Esther Rocafort se pasó. A su divorcio en 1937, Alfonso marchó a los Estados Unidos y allí, en New York, cayó rendido en los brazos de otra "india". Esta vez era una modelo llamada Marta Esther Rocafort y Altuzarra, de 24 años, (nació en 1913) hija del dentista habanero Blas Rocafort González y de Rogelia Altuzarra Carbonell. A esta le llamaron "Lagarta". En fin...

LA SEGUNDA BODA

Se casaron en La Habana el 3 de julio de 1937, y un detalle que muchos cubanos quizás no sepan, el padrino de esa boda fue nada más y nada menos que el general Fulgencio Batista y Zaldívar. Pese a todo, la enfermedad no daba tregua, de hecho el escritor Ismael Fuentes apuntó en su libro "Yo Alfonso III", lo siguiente: "Más de la mitad de su vida lo pasó internado en hospitales, sometido a operaciones y sufriendo dolores terribles". Sin embargo lo peor estaba por venir.

Un año después, en 1938, y a pesar de los cuidados, Alfonso fallecía tras sufrir un accidente de coche en la ciudad de Miami. Pese a que el impacto contra la cabina de teléfono no fue tan fuerte como para causarle la muerte, sí le provocó una hemorragia interna que los médicos no pudieron controlar. Murió sin descendencia.
 
Esther Rocafort
Señalar también que su hermano Jaime se había quedado sordo desde los 4 años y, además, su otro hermano Gonzalo también era hemofílico y murió muy joven, a los 19 años, en Austria, igualmente de una hemorragia interna.

Por su parte la cubana Marta contrajo un segundo matrimonio el 18 de marzo de 1938 en la ciudad de Miami con el millonario norteamericano E. H. Adkins, de quien también se divorciaría más tarde para volver a casarse con el cubano Rodolfo Caballero. 

Falleció en Miami el 4 de febrero de 1993 y un año después, en Coral Gables, también en Miami, moría Edelmira Sampedro. Por cierto la Puchunga si fue reconocida como esposa de Alfonso, con lo cual recibió su pensión viudez real y el título de condesa de Covadonga. 

Maldita Hemeroteca 
Fuentes: Internet y Prensa Española 

Juan Primito: AL CALDERO DE LOS REBULLONES


La web hipermediamagazine, publicó dos cuentos escritos por ese señor que está en la foto, Daniel García Rangel, una imagen tomada en Marzo del 2021 en EEUU, país donde reside, que a finales de los años 70 fue, quizás, el artista televisivo más popular de Cuba.

Gracias al personaje que interpretó como el sirviente "Juan Primito", en aquella popular telenovela de Roberto Garriga de 1977 "Doña Bárbara", basada en la obra del escritor Venezolano Rómulo Gallegos, que contó con un elenco de lujo como Raquel Revuelta, en el personaje de la Doña brujera y perversa, que desde su hato "El Miedo" se le hizo imposible el amor por Santos Luzardo, y del inolvidable José Antonio Rodríguez, el enamorado y cínico Melquiades. 

Daniel emigró a EEUU en los 90 y, después de trabajar con el desaparecido Armando Roblan, quien caracterizaba como pocos al "tiranosaurio en jefe" Fidel Castro, de hacer incursiones en Sábado Gigante o en el teatro Miami, se dedicó  a escribir cuentos y novelas en Orlando, ciudad donde reside.

Estos cuentos, de tremenda actualidad, llevan el desastre cubano como común denominador, y que combina con otros de actualidad mundial, sobre todo en ciudades donde ha visitado. Van desde el terrible atentado a las torres gemelas en New York, hasta la visita del expresidente Barack Obama a la Habana. Por supuesto no pueden faltar anécdotas de aquella etapa suya en la TV Cubana. 

Cuentecito de horror. La Habana, año 2045 

Salió de la oficina y se dirigió a la estación del metro en el Parque de la Fraternidad. Tenía hambre y dudaba si comerse un bistec con papas fritas en el Versailles de L y 23 o un tamal en cazuela en La Carreta de K y 21. Cuando se bajó en la estación de La Rampa decidió seguir hacia su apartamento y calentar un poco del picadillo con pasas y aceitunas que había cocinado el día anterior. 

También tenía arroz blanco, así que sólo tendría que hacer un plátano maduro en tentación y una ensalada de aguacate para completar el menú. Se le hacía la boca agua mientras se dirigía a la torre de setenta plantas de O y 23. Tomó el elevador y se bajó en el piso cincuenta. 

Entró al apartamento y una sensación de paz lo invadió. La luz que entraba por los ventanales acariciaba la estancia y, como en otras ocasiones, no pudo evitar que la imagen de su mujer viniera a la mente: ¡qué gusto tenía para la decoración! 

Habían tenido mucha suerte en rentar aquel lugar por solo tres mil ochocientos dólares al mes, con aquella vista magnífica del mar, el malecón y parte de la ciudad. Puso las lascas de plátano en el sartén con un poquito de aceite de oliva extra virgen, las roció con azúcar prieta y las dejó con un fuego muy bajo, mientras preparaba el aguacate. 

Cuando terminó de comer, puso la loza y los cubiertos en el lavaplatos y se dirigió al cuarto para echar una siestecita; antes comprobó que le había dejado un poco de picadillo a su esposa, aunque sabía que ella lo que comería por la tarde serían unas tostadas de pan integral con una rueda de tomate y una hoja de lechuga y, quizás, un yogurt desgrasado. 

No podía explicarse cómo con aquella dieta nocturna tenía tanta vitalidad en la cama. Hoy la quería sorprender, como en otras ocasiones, esperándola en la bañadera para retozar juntos un rato en ella. 

De verdad que era un tipo dichoso: un buen empleo, una mujer ardiente y bella, un apartamento en la mejor zona de la ciudad y un Mercedes Benz en el garaje para salir a pasear los fines de semana. Se quedó dormido, pero no habían pasado quince minutos cuando sintió mucha hambre y empezó a sudar copiosamente. 

Abrió los ojos y lo primero que vio fue un techo abofado y con grietas. Estaba empapado en sudor. Al lado de la cama, en una silla mugrienta, había un ventilador con un sonido extraño y oliendo a quemado. Lo desconectó de la pared. No entendía nada, no reconocía aquel lugar. 

Se levantó de la cama y vio en la pared de la izquierda un refrigerador muy viejo con un alambre que mantenía la puerta cerrada. Lo abrió y solo vio en su interior una jarra con agua, tres huevos y un plato con una masa cárnica verdosa. 

Cerró la puerta con el alambre. En la pared de enfrente había una meseta con una cocinita de dos hornillas, herrumbrosa y grasienta y, allí, al lado de la meseta, en el piso, ¡¿un tanque de cincuenta y cinco galones lleno de agua?! 

Miró de nuevo a la izquierda y reparó en una puerta por donde se filtraba una luz muy blanca a través de las persianas. Abrió la puerta que daba a un balcón y la claridad lo dejó cegado por unos segundos, hasta que pudo ver, al otro lado de la calle, una gran valla con un enunciado aterrador: 

Somos Continuidad. 

No pudo evitar un grito de espanto y despertó. 

Repatriación y adicciones 

Un amigo que vive en Cuba, con quien hablo a menudo de temas diversos, sobre todo de música y arte en general, me dice que ya estoy viejo, solo, y lejos de mi familia, que debería repatriarme. 

Lo primero que me viene a la mente, y se lo digo, es que el clima de Cuba me hace daño, que fui asmático casi toda mi vida, que incluso cuando me fui de la Isla llevaba en el bolso los aerosoles de Salbutamol y las pastillas de Cortisona, pero que desde que llegué a este país no sé lo que es un ataque de asma. 

Fui sincero en este aspecto, pero después que terminó la conversación me quedé pensando que no había sido completamente honesto. Me abstuve de hablarle de la parte más oscura de mi personalidad, que hacía imposible la repatriación. 

Lo he meditado mucho, y espero que esta confesión que voy a hacer resulte una terapia que me libere de algo que he llevado guardado por muchos años y pienso que, mientras más gente lo sepa, más tranquilo voy a quedar conmigo mismo. Voy a hablar de mis adicciones. No sé por dónde empezar, porque es muy fuerte lo que voy a decir. Soy adicto a… las frutas. Sí, a las uvas, las fresas, la piña, las peras, ¡los mangos!, el melón, la fruta bomba, pero, sobre todo, a las manzanas. 

Desde hace veintisiete años me como una manzana por las mañanas y a veces alguna otra durante el día. Por lo tanto, en todo este tiempo he consumido más de diez mil manzanas. Las adicciones son caras y la mía no es una excepción y, para colmo de males, en el caso de esta fruta, me gustan las más grandes, rojas y jugosas, que suelen venderse a un precio mayor. 

Sé que cuando mi amigo que vive en Cuba lea esto, va a insistir en la repatriación, porque me dirá que, poniendo un pie en la Isla, comenzaría un proceso natural de desintoxicación. Pero son muchos años de dependencia y no puedo ni quiero curarme. Estoy convencido de que moriré siendo un fruti-dependiente. 

Hay otra adicción que me atormenta, y estoy tan enganchado como con la anterior, pero con la diferencia de que esta es una dependencia emocional. Me da un poco de vergüenza, pero tengo que soltarlo. Soy adicto a las alfombras rojas. A la de los premios Oscar, Globos de Oro, Goya, BAFTA, Cannes, Grammy, y cualquier otra que aparezca. 

Y aunque estas se producen una sola vez al año, el tiempo restante soy adicto a cuanto concurso de canto, baile o espectáculo se realice en el mundo, ya sea The Voice, So You Think You Can Dance, America’s Got Talent, Operación Triunfo, Tu cara me suena, American Idol, etc. A veces sucede, como hoy, que coinciden el Oscar y una gala más de Operación Triunfo en España, por lo que tengo que grabar uno de esos programas para verlo después. 

¿Alguien piensa que me puedo repatriar con semejantes adicciones? ¿Me alcanzaría el dinero de mi retiro para estar conectado todo el tiempo a YouTube tratando de ver estos shows?. ¿Cuál sería mi respuesta emocional si en medio de una gala se cae la conexión a Internet? Creo que la descompensación sería tan brutal que caería en una depresión irreversible. No quiero morir deprimido ni repatriado. 

Veo mi final aquí, donde estoy ahora, y quiero pensar que alrededor de una urna con mis cenizas habrá una orgía de frutas de todo tipo, donde la manzana será la reina, y que los dolientes (si es que hay dolientes) las devorarán frenéticamente en el banquete, mientras se oyen las canciones más exitosas de mis programas preferidos: I Dreamed a Dream por Susan Boyle, SOS d’un terrien en détresse por Dimash Kudaibergen, y Con te partiròo por Marcelito Pomoy. 

Claro que también se oirá la voz de mi amiga Ivette Cepeda cantando Eu sei que vou te amar, no faltaba más. Y, en medio de este jolgorio, estarán mis esencias espirituales flotando en el ambiente, ya listas y felices para partir y repatriarse en el más allá.

(Fragmentos del libro Memorias de Juan Primito. Editorial Letra Minúscula, 2020.) Publicados en la web hipermedia magazine

 

© Imagen de portada: Telenovela cubana Doña Bárbara (1978), dirigida por Roberto Garriga. Juan Primito (Daniel García Rangel), Doña Bárbara (Raquel Revuelta) y Melquíades (José Antonio Rodríguez). Austin Llerandi Pérez Austin Llerandi Pérez Austin Llerandi Pérez Austin Llerandi Pérez.  

El amor en tiempos de guerra


La labor de un verdadero historiador está en la incesante búsqueda de una historia. Puede ser a través de un documento, de un monumento o la tradición oral incluso, para luego ponerla al conocimiento publico sin importar lo que signifique, pero nunca magnificar, callar o manipular por mezquinos intereses ideológicos.

También es cierto que se corren riesgos, ya que la desmitificación de un héroe siempre desatará controversias en el imaginario colectivo, más si son hechas a través de manifestaciones artísticas y en el caso Cubano, que con los años ha consolidado una “historia oficial” sin apenas hacer énfasis en los errores de aquellos que fueron sus mitos.

Por ejemplo, existe una novela de amor titulada "De sangre y ron mi Cuba", del autor gallego Fran Jaraba, que su ficción se desarrolla entre España y Cuba en tiempos de la guerra. Lo curioso de esta obra es que está ilustrada como un cómic, lo cual la hace mucho más interesante para la juventud.

La historia trata de un joven poeta español de nombre Maxi Torres, que se embarca hacia Cuba en busca de su amada Lola y, una vez en allí, es la criolla Marina quien se le atraviesa en su camino amoroso. No solo eso, lo arrastra hacia el escenario más crudo de la guerra como fueron los campos de concentración de pacíficos establecidos por el general Valeriano Weyler con la anuencia de Madrid.

CONTROVERTIDAS PINTURAS

Así mismo tenemos a un pintor Camagüeyano en el exilio de nombre Ariel Cabrera Montejo, que quiso plasmar en sus lienzos una visión más humana de aquellos mambises. Fue valiente, porque se adentra en la vida sexual como otro "campo de batalla". Sus obras se encuentran en colecciones privadas en Cuba, Estados Unidos, México, Colombia, España, Alemania e Italia. Su estilo, que sería según los que saben el neo-historicismo, deslegitima las gramáticas autoritarias y pone en jaque al sujeto que las construye. 

La narrativa en Tregua Fecunda (2015-2017), como tituló su obra, desplaza ese aburrido bucle ideológico y militante de aquellos héroes que en la historiografía cubana, solo se han descrito a través de guerras, revoluciones y conflictos, donde el discurso histórico político y social siempre han estado relacionados. Montejo es de la opinión que se puede construir una historia desde una perspectiva diferente, desde silencios y verdades que han estado cuidadosamente guardadas durante muchísimo tiempo.

Y en este caso más, con un siglo XIX tan complejo socialmente donde el hombre siempre ha sido el heterosexual, sobre todo el blanco, y donde el sexismo ejercido sobre las mujeres ha condicionado su masculinidad. El espirituano Serafín Sánchez, mayor general de las tres guerras, tocó este tema valientemente. Incluso fue más allá, cuando en 1893 publicó su libro "Héroes humildes y los poetas de la guerra", con un largo prefacio de Gonzalo de Quesada, en donde vindica por primera, y única vez probablemente, el fenómeno homosexual dentro del mambisado cubano. 

Fueron los casos del mambí camagüeyano Manuel Rodriguez, conocido como "La Brujita", Eran tiempos tan duros, que a la homosexualidad se le llegó a llamar "sodomía o pederastia" hasta bien entrado el XX.  Sin embargo el general, que llamó sabiamente al campo insurrecto "el reivindicador de conductas", trató este tema sin tapujos y con mucho respeto. En fin, que como esta rompedora colección está un poco "subidita de tono", la hemos "escondido" en este link, para evitar conflictos con Blogger,  advirtiendo que se trata de un contenido no propio para menores.

Maldita Hemeroteca 

PEDRO KNIGHT: Más allá del mito


Cuando se habla negativamente de una persona ya fallecida, la impresión general que existe es que los demás se incomodan, independientemente de como fue en vida, pero es cierto que la gente - por lo general - se pone a la defensiva. Y aunque socialmente se ha hecho tácito no hablar mal de alguien que ya murió, no se entiende muy bien porque. Prueba de ello es TV Azteca.

Hoy 3 de Febrero se cumplen 17 años del fallecimiento de Pedro Night, quien fuera trompetista de la banda de la guarachera de Cuba, doña Celia Cruz, y además su esposo por 40 años. Unos dicen que se casaron cuando llegaron exiliados a México y otros, en cambio, que fue en 1962 cuando residían en Connecticut, EEUU. Desde entonces, y través de decenas y decenas de entrevistas, siempre se ha resaltado la dedicación de este señor por su adorada esposa.

Fue ratificado incluso por la propia cantante en innumerables ocasiones, donde llegó a afirmar que fue capaz de abandonar su carrera para dedicarse a ella en cuerpo y alma. Sin embargo, otros "integrantes de esta película" han tenido una opinión muy distinta y entre los discrepantes se encuentra la señora Gladys Becquer, hermana de Celia, que igual marchó a los Estados Unidos en 1962. 

En un documental de TV Azteca realizado en las Islas Canarias, este señora, que al parecer se mantuvo siempre muy apegada a su hermana, denunció los malos tratos de este señor, incluso de cuando Celia atravesó por el proceso del cáncer de mama en el cual las terapias, unas 33, costaban la friolera de 2000 dólares cada una. Según Gladys, Pedro se mostraba siempre reacio al alto gasto del tratamiento. 

Agregó que cuando Celia murió, toda la fortuna pasó a sus manos ya que nunca tuvieron descendientes. Sin embargo quien la heredó finalmente fue un tal Luis Falcón, un santero muy amigo de la familia que llegó a ser considerado como un hijo adoptivo y que nadie sabe como fue que llegó a colarse en el seño de este matrimonio. (unos dicen que por su religión). 

Con Celia ya muerta, este Falcón se llevó a Pedro a vivir con él a California, y el casi medio millón de dólares que - según Galdys - le correspondía por testamento, "desapareció del legajo sin dejar huellas". En 2005 la señora Bécquer demandó a su cuñado Knight y a su heredero Falcón ante un tribunal del condado de Bergen, en Nueva Jersey, que sentenció a su favor para la entrega de los 415 mil dólares del seguro de vida que Celia había dejado a su nombre. 

Mausoleo en el cementerio de Woodlawn, en el Bronx Neoyorquino.

Llegado a este punto se podía concluir que en todas las familias existen puntos discordantes, sin embargo no ha sido solo la señora Gladys la que "rajó" de su cuñado, la propia hija de Pedro, la señora Ernestina, aseguró que también había sido estafada supuestamente. Por otro lado descendientes de Celia en Cuba denunciaron que de ese testamento no recibieron ni un solo centavo, sabiendo incluso que varios de ellos no tenían ni para comer allí. 

En fin, que hay quien incluso llegó a asegurar que Pedro ya no estaba en sus cabales cuando se hicieron estos sospechosos movimientos. Como si fuera poco, en el documental otra hermana de Celia, Dolores, aseguró que Pedro tuvo una hija con la señora Santa Díaz Reineiro, Emilia, y que con Esther González había tenido a Ernestina, la primera de los 7 hijos que tuvo con ella. La propia González aseguró haber sido esposa legal de Pedro en Cuba durante 15 años, con lo cual en su enlace con Celia cometió supuestamente bigamia. 

Sabemos que en vida Pedro siempre negó haberse casado con ninguna de ellas, pero en cambio Ester sí dio por sentado que su enlace fue legalizado. Que desde que partió de gira hacia México nunca supo más de él. "Tuvimos una relación de 15 años hasta que fue para México”, reconoció la mujer en el programa de esta televisora "La Historia detrás del Mito".

Como ve, al igual que en cualquier familia hay personas que de cara a la galería lucen totalmente encantadoras, sin embargo en sus casas, en la intimidad, fueron todo lo contrario. Por eso le aconsejamos que cuando usted escuche hablar mal de un muerto con propiedad, lejos de criticar póngase a escuchar y así lo conocerá mejor. En un final no se va a enterar e incluso, también lo harán de usted llegado el momento.

Maldita Hemeroteca